¿Nos hacemos ilusiones?
A veces las malas noticias sientan muy bien. Por ejemplo, que la inflación española se colocara en terreno negativo: en marzo, según el dato adelantado, los precios habrían caído un 0,2% interanual, según el dato adelantado. Ello es coherente con la cifra de ventas minoristas del mes de febrero, cuando cayeron un 0,5%, frente a la subida del 0,5% del mes anterior. Sentó bien porque eleva las esperanzas en que la semana que viene el Banco Central Europeo tome medidas expansivas de política monetaria: compra de bonos públicos y privados, tasa negativa de depósito o nuevas inyecciones de liquidez para la banca a cambio de que presten.
Pero el euro terminó la sesión sin cambios contra el dólar en 1,3748 unidades, síntoma que, sin duda, invita a la prudencia. Aunque en otros activos, sin duda, se nota que los inversores se están haciendo ilusiones.
El que decepcionó ligeramente fue el indicador de confianza del consumidor americano que elabora la Universidad de Michigan: en marzo subió desde los 79,9 hasta los 80 puntos, levemente por debajo de los 80,5 puntos que esperaban los analistas. En Estados Unidos, también conocimos cifras de precios: avanzaron un 0,9%. Ahora el dato de inflación en Estados Unidos ha cobrado importancia, puesto que se incluye dentro de los indicadores que toma en cuenta la Reserva Federal norteamericana para tomar decisiones de política monetaria.
Vista la cifra, por el lado de los precios la autoridad monetaria no sufre ningún tipo de presión. De ahí, seguramente, que los índices de Wall Street comenzaran la sesión con ascensos y que, al cierre de las Bolsas del Viejo Continente, los indicadores registraran subidas de entre un 0,6% y un 0,7%. En el selectivo español, ACS encabezó los ascensos, con una revalorización del 3,46%. A continuación, Sabadell, con un avance del 3,41%. Le siguió FCC, con una subida de cerca de un 3%. Sacyr, Acciona, Indra y Telefónica, con ganancias de más de dos puntos porcentuales. Entre los grandes, tras la operadora, el Santander, que ganó un 1,94%, en la sesión en que celebraba su junta general de accionistas.
La rentabilidad del bono español a diez años cayó desde el 3,25% hasta el 3,24%. La del bono italiano a ese mismo plazo se mantuvo en el 3,31%. La de la deuda alemana subió desde el 1,54% hasta el 1,55%. Mejor síntoma este último, dado que implica que los inversores no buscan refugio. El dinero también salió del yen. Y del oro, que terminó la sesión por debajo de los 1.300 dólares la onza. En cambio, sí subió el barril de West Texas, un 0,53%, hasta los 102 dólares. Y el cobre subió con aún más fuerza. Spread récord entre EE UU y Alemania Volviendo a la deuda, podemos ver un indicador de la diferente política monetaria que se espera en EE UU y en Europa en el diferencial existente entre la rentabilidad del bono alemán a dos años y su comparable americano a ese mismo plazo, que ha alcanzado su nivel más amplio en más de dos años.