CANTO RODADO
banderas de abril
un puñado de comuneros leoneses se rebelaron en madrid con banderas de abril y pancartas mil, como las lluvias que traen las flores
En Toral de los Guzmanes un día cercano al 23 de abril de 1521 una mujer emboscada detrás de unos muros de tapial resiste a las tropas del emperador. Es la brava María de Quiñones. Buscaban la cabeza de su marido, Ramiro Núñez de Guzmán, y querían confiscar sus bienes y su castillo a orillas del Esla. El hombre, comunero, había huido a Portugal para salvar el pellejo.
23 de abril de 2014. Herrera resiste en Villalar. Con pañuelo azul. Un año más triunfa en la campa. A quien madruga Dios le ayuda. Se presentó a las 9 de la mañana para librarse pronto del cáliz de las protestas. Cada vez más débiles y más invisibles. Los derrotados ya no van a Villalar. Se esconden en casa. Se atrincheran frente a la pantalla de televisión a la espera del próximo partido de la liga de campeones.
Pero todavía quedan rebeldes. Sí. Un puñado de comuneros y comuneras de León se plantaron en la Corte, frente al Ministerio de Fomento. Con banderas de abril y pancantas mil, como las de abril. Tiznadas de carbón y tratando de alzar al vuelo. La derrota, dijo José Saramago, «tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva».
Ruido de urnas
Hay ruido de urnas. Y he visto resucitar hasta al diputado del PP Eduardo Fernández, ajustándose las gafas sobre la nariz frente a la ministra de Fomento, Ana Pastor. La movilización ciudadana por el tren en León le con-movió. Un leve despertar de la ciudad y de la provincia frente al descaro y la soberbia con que el partido gobernante ha gestionado su triunfo.
Hay ruido de urnas. Y Tino Rodríguez, el secretario del PSOE, también se encarnó comunero en Madrid. Protestó frente al ministerio del que fue asesor del ministro José Blanco. El socialista que desvió el Ave del norte, el dinero de las inversiones de León, para el oeste gallego. El PP, Ana Pastor, zamorana de pro, puso la puntilla. Vivimos en una democracia al albur del capricho del político de turno. Como señores y señoras feudales. No puede ser.
Neofeudalismo
Como en tiempos de Carlos I. Dicen que este rey extranjero, contra quien se rebelaron las comunidades, desmontó uno de los estados más avanzados de Europa y lo refeudalizó. Es lo que está pasando con nuestra democracia. Acosada por el poder financiero, políticos corruptos y sinvergüenzas que se comen nuestras rentas en paraisos fiscales y un poder judicial servilista y partidista.
Montesquieu está en la picota como las cabezas de los comuneros Padilla, Bravo y Maldonado. Pero brotan una y otra vez las resistencias. Las rebeldías de la resiliencia. Son como las flores que vuelven a nacer empecedinadamente cada primavera. Los claveles de la humanidad. Grândola Vila Morena, terra de fraternidade / O povo é quem mais ordena /Dentro de ti, ó cidade.
La gente que se subió pacíficamente al estrado de las marchas del 22-M y pidió justicia para las personas desahuciadas o en paro, para las mujeres violentadas y violadas, para las víctimas de la estafa. La gente que no salió en ninguna portada ni en ningún telediario. Los marginales que mueven el mundo y lo van cambiando silenciosamente.
Nada perdura
Quieren hacer su victoria definitiva y derrotarnos definitivamente. Aumentan las distancias entre ricos y pobres y, como dijo Elena Poniatowska, «el poder financiero manda no sólo en México sino en el mundo. Los que lo resisten, montados en Rocinante y seguidos por Sancho Panza, son cada vez menos». Pero haberlas, haylas.