CANTO RODADO
reválida
la generación que ha protagonizado la vida política en las últimas décadas no supera la reválida, hay que dar paso a nuevas formas y nuevas caras

El ministro Wert ha comenzado el experimento de las reválidas con escolares de 3º de Primaria. Luego seguirá con el resto. Pin, pan, pun. La escuela se enfocará para superar esa carrera de obstáculos absurdos en la que quieren convertir la educación.
No se fían de los maestros ni de las maestras. Una prueba (y examinadores externos que pueden ser cualquiera que nombre el político de turno) decidirá el destino (o el estigma) del alumnado. La segregación está servida como un plato de comida contaminada por los gusanos o por el mal olor que tienen ciertos contratos con multinacionales.
Puestos a hacer reválidas, no estaría mal una prueba para políticos para superar la campaña. Así se pensarían muy mucho hacerse fotos histriónicas pedaleando 200 metros por Madrid mientras se expulsa a los ciclistas de las calzadas y los carriles bici son caminos a ninguna parte como las vías muertas de Feve en León, entre la estación y la Universidad, desde hace cinco años.
Piruletas
T ratándose de Rajoy es probable que saliera al paso del examen al grito: ¡Sin manos! ¡Sin pies! y finalmente ¡Sin dientes! Para concluir desde el suelo y con la cabeza averiada: «Háganme caso, fíense de mí». Así nos va. Con candidatos repartiendo sonrisas, besos y palmaditas durante 15 días a diestra y siniestra para reírse durante cuatro años a costa nuestra. El otro día fue uno al mercado ecológico. Le dieron una piruleta.
—Es para que defienda el comercio justo, la banca ética y la cooperación al desarrollo.
Era el Día del Comercio Justo.
—Vótenos que así lo podremos hacer, respondió el aspirante a alcalde con su eterna sonrisa.
Es la respuesta tipo que vale para todo y, de paso, si cuela, cuela. El ciudadano recogió el panfleto electoral y lo leyó. Ni una palabra sobre el tema. León ha conseguido, entre los muchos títulos que cuelga de su coraza legionaria, el de Ciudad por el Comercio Justo. PP y PSOE se tiraron de los pelos por ponerse la medalla obtenida a costa del trabajo de las oenegés y tiendas de comercio justo.
Suspensos
S uspenso se merecen en esta reválida de las urnas los políticos y políticas que prometen convertir a León en ciudad literaria cuando fracasaron en el intento por falta de miras, cuando dedican una miseria a la feria del Libro, cuando eliminan el premio González de Lama y cuando asisten impasibles a la desaparición del Leteo mientras hacen brindis al sol con la leyenda del grial.
No llegan al aprobado los que vienen como corderos y son viejos zorros del sistema y prometen el paraíso mientras agoniza la plantilla de Everest y los últimos mineros. Quienes ignoran y marginan el único proyecto capaz de dar un empuje industrial a León, el centro logístico de Onzonilla. Quienes deben las ayudas para viviendas de protección oficial de Astorga a 134 familias.
Y qué decir de la nueva ola, qué digo ola, marea naranja. El partido que explota la marca de la ciudadanía con merchandising de toda la vida. Se nota dónde se mueve el dinero del Ibex 35. Y detrás de las caras debutantes, la gente de siempre, los J. R. de la especulación urbanística cuando eran de centro y que hace cuatro años lucieron cartel verde con girasoles de fondo; gente que gobernó la ciudad con el PP y gente que hizo la transición con el PSOE quieren regenerar la vida política y prometen hacer políticas fiscales ¡beneficiosas! para todo el mundo. Suspenso por demagogo, Albert Rivera.
Una nueva generación espera su oportunidad en las urnas. No son los más jóvenes, sino quienes prometen cambiar la forma hacer política. El 24-M será el anticipo de la segunda transición si da paso a la pluralidad. Es hora de que la sonrisa cambie de bando.