CANTO RODADO
nuevo tiempo
volvemos a empezar mientras renace el sol y caen las primeras nieves en babia para certificar que el invierno no ha muerto

Pasó San Silvestre pero la carrera no ha terminado. Ahora hay que llegar a La Moncloa. Formar un gobierno que puede ser el más breve de la historia de la democracia. Una oportunidad para dar un giro a la vida del país. Para demostrar que lo público es rentable, no porque se gane dinero, sino porque se gana en dignidad y justicia.
Mientras en Madrid la carrera continúa, en León hacemos parada en la Diputación provincial donde parece que efectivamente ha entrado un nuevo tiempo. Un vendaval silencioso que da la vuelta a cinco años de privatización del servicio de cobro de Gersul para retornar a la gestión pública.
Cabe preguntar qué pasa con todo lo que hemos gastado en estos cinco años. Con las empresas adjudicatarias y los funcionarios despojados de sus funciones oficiales. Nadie va a pagar los platos rotos aunque ahora se imponga la sensatez y el buen gobierno.
La alianza
E l gobierno de Madrid está en el aire. Pero el de León cada día está más claro. La alianza entre Juan Martínez Majo y Antonio Silván se ha reforzado en los encuentros navideños con luz y taquígrafos, periodistas, como convidados al zumo de naranja y el café con leche del desayuno de trabajo.
No se levantan las alfombras, pero se vacían los cajones de lastres. Y se reflexiona, por primera vez en mucho tiempo, sobre el coste que supone para las arcas públicas mantener unas estaciones de esquí deficitarias. Mientras se regatea, al otro de la plaza, en San Marcelo el número de viviendas para las personas víctimas de desahucios.
Cuando apenas quedan dos semanas para que comience el juicio del siglo, la sombra de Isabel Carrasco se diluye en el Palacio de los Guzmanes. Con el brillo de la medalla de oro de la provincia sobre el recuerdo.
Mientras en Madrid continúa la carrera a La Moncloa, nos enfrentamos a la hoja de papel en blanco. Para escribir a las Reinas Magas, ahora que ya no es pecado ni herejía. Ni siquiera una ‘carmenada’, pues el papa Francisco reivindica a las mujeres en el ritual de la Epifanía. Pronto sacerdotisas y obispas.
Los deseos
P ediremos, un año más, el fin de la violencia machista. Igualdad y justicia. Que no falten la salud ni el amor. Pediremos que se cumplan algunos sueños y buenas propuestas. Que la Casa de las Carnicerías, como pide León en Común, se convierta en un centro cultural y cívico para el Barrio Húmedo, por ejemplo.
Pediremos que los pueblos, desde Torre del Bierzo hasta Villavante y Quintana de Raneros, recuperen el tren y que siga el Ave trayendo turistas, pues ya es casi lo único que nos queda, además de la ilusión.
Ahora que comienza un nuevo año, bisiesto y esperanzador. Un nuevo tiempo después de ver derrumbarse todo a nuestro alrededor mientras damos gracias a la vida.
Volvemos a empezar mientras renace el sol y caen las primeras nieves en Babia para certificar que el invierno no ha muerto. Estaba de parranda.Con Mario y María abriendo las puertas de 2016 desde Ponferrada y León. Con los deseos, se van a cumplir, seguro, chispeando entre las burbujas del cava. Y el recuerdo, ya sólo el recuerdo, de aquellos bailes interminables de Nochevieja, mientras la hija camina rumbo a la primera fiesta de fin de año fuera del hogar.
Entonces es cuando dices que hay que empezar el año con coraje, como el viejo que corre con su nieto en el carrito y sale al encuentro del nuevo ciclo con el espíritu de un joven de veinte años. Sin olvidarse del detalle del globo, como un canto a los sueños, a la ilusión de alzar el vuelo y mecerse entre las nubes. Correr, danzar y reír.