¡Estos (romanos) están locos!
Parece ser —yo no lo he oído así que no puedo dar fe— que Pablo Iglesias dijo de su programa de gobierno que «el documento es un work in progress». Estas cosas dichas tan finamente en inglés, tienen una traducción sencilla: el documento se puede mejorar y hasta cambiar por otro que cuadre más y mejor para conseguir el único objetivo que parece mover a los del partido morado: tocar poder aunque sea a costa de sueños imposibles, de cuentas que no cuadran, de promesas que no se van a cumplir y de otras que más vale que no se cumplieran porque ya no las defendería ni un comunista mínimamente moderno. Decía de vez en cuando Asterix su famosa frase: «Estos romanos están locos» y cada vez que oigo demasiadas cosas de estos chicos, me pregunto si no están locos estos líderes de Podemos.
Es que leído su «work in progress» con detenimiento y tras admitir que el «progress» se rehace cada día eliminando, suavizando y hasta contradiciendo demandas e ideas que se habían dado como absolutamente fundamentales, la cosa no tiene ni pies ni cabeza desde una mentalidad de verdad democrática y en un país que pertenece a la Unión Europea y en una Europa que juega un papel importante en un mundo global.
No se entiende la fascinación de muchos colegas con Podemos cuando sus líderes se han cansado de repetir una y otra vez —no sé si estas afirmaciones se mantienen a día de hoy o han sido matizadas o no— que la existencia misma de medios de comunicación en manos privadas son ya un atentado contra la verdadera democracia: «Lo que ataca a la libertad de expresión es que existan medios de comunicación privados» (Pablo Iglesias a Ana Pastor);
Pues nada; ahí siguen compañeros y amigos creyendo que todo es posible sin querer mirar lo que está pasando en Grecia y ahí sigue el líder del PSOE que no sabe qué hacer, con qué carta quedarse y para colmo sale —¡ahora!— el PP ofreciendo vicepresidencias a todo hijo de vecino. Me arrepiento de lo dicho en el primer párrafo de esta columna: no sólo es Podemos, habrá que convenir en que estos políticos, todos, están locos. Qué vergüenza.