BESTIARIO POPULAR LEONÉS (V)
Insectos sagrados
El insecto llamado comúnmente en castellano mariquita tiene en León numerosos nombres que conforman un pequeño compendio de las denominaciones que recibe en las principales familias lingüísticas europeas

JAMAL NASRALLAH
En ciertos animales podemos intuir la existencia de antiguas motivaciones mágicas o religiosas tanto en su denominación como en las creencias que los rodean. Quizá el ejemplo más evidente nos lo ofrezca el insecto coleóptero conocido en castellano estándar como mariquita, inconfundible por el color rojo brillante de su caparazón que tiene además llamativas manchas negras, generalmente siete. La presencia de este escarabajo significa un buen augurio en casi todo el mundo, especialmente cuando se posa sobre una persona.
¿Quién de niño no ha cogido con delicadeza a una mariquita, la ha colocado entre los dedos para que los cuente con su lento caminar y la ha animado a que levante el vuelo a continuación? Las rimas infantiles que se le dedican mientras se ejecuta este ritual infantil son numerosísimas en Europa como ya constató en el siglo XIX el lingüista Angelo de Gubernatis en su estudio Zoological mythology (1872), con hermosos ejemplos de Alemania, Gran Bretaña, Rusia o Italia.
En León estas invocaciones dedicadas a las mariquitas también resultan muy conocidas: Tarralina de Dios, / cuéntame los didos / y vaite con Dios , Coquita de Dios, / cuéntame los dedos / y volarás pa Dios , Catasol de Dios / cuéntame los dedos / y vete pa Dios, catasol , Sananita, sananita, / ponte el manto / y vete a misa. / Sananita de Dios, / cuéntame los dedos/ y vete con Dios .
Esta pequeña selección de fórmulas rimadas ya evidencia dos cuestiones: que este insecto cuenta con numerosos nombres populares en León; y que muchísimas de sus denominaciones lo relacionan con lo sagrado. De esta forma, tenemos pastorina de Dios, pajarina de Dios, catalina, sananica, coca de san Antón, caracolín de Dios, vaquina de Dios, tarralina (ternerita) de Dios, teresita de Dios, monjita, gallinita de Dios…, y así podríamos continuar hasta completar un centenar largo de denominaciones leonesas de la Coccinella septempunctata, que es el nombre científico de este animal.
La variedad de las denominaciones de la mariquita es algo común a Europa, como pusieron de manifiesto Mario Alinei y Manuela Barros Ferreira en un extenso estudio basado en los datos recogidos para la elaboración del Atlas Linguarum Europae, y en el que constataron que con gran frecuencia los nombres de la mariquita se asocian con referencias cristianas o con un animal, por ejemplo con un pájaro (en inglés lady-bird ), una gallina (en danés marihone, en francés pouletle au bon Dieu , en catalán gallineta de la Mare de Deu ), una vaca (en inglés lady-cow o cow-lady , en francés cache a Dieu , en italiano vacheta de la Madóna ), un buey (en español buey de Dios, en rumano boul-popeí ) o un escarabajo (en alemán marienkafer , en inglés lady-bug ). La noción o ser religioso puede ser ‘Dios’ (en castellano arca de Dios), un ‘ángel’ (en bretón elik doue ‘el pequeño ángel de Dios’), ‘Jesús’ (en sueco Jesu vallflicka ‘el pastor Jesús’), ‘la virgen María’ (en sueco jungfru marias nyckelpiga ‘la ama de llaves de la Virgen María’, en italiano anima de la Madóna ‘el espíritu de la Sagrada Virgen’, en francés béte de la vierge ‘bestia de la Virgen Santa’), o nombres de santos.
Como vemos, todos estos nombres distribuidos por la mayoría de las áreas lingüísticas europeas tienen su correspondencia en una pequeña región del Viejo Continente como es la leonesa, lo que pone de manifiesto la enorme riqueza etnolingüística de nuestra tierra.
La mantis religiosa
El curioso aspecto de la mantis religiosa, con ojos prominentes y unas enormes patas delanteras que al estar dobladas recuerdan a la posición de oración, también ha motivado que muchos de sus nombres leoneses remitan en numerosas ocasiones al ámbito religioso: santateresa, teresa, teresita, perraguesa, patarresa, mariarramos, etc. Como en el caso de la mariquita, a este insecto se le dedican rimas infantiles como esta de Pobladura de Somoza “Perraguesa, pon a mesa/ con tres libras de corteza, / para ti, para mí,/ para el rey, que viene ahí”, o esta otra ?de San Esteban de Almázcara, donde se creía que la mantis era venenosa y podía hipnotizar a los niños: “María Teresa, pon la mesa/ en el Pico/ de la Dehesa”.