Ochenta años de escombros
Durante ochenta años fue un símbolo de la ciudad. Pero un símbolo que no quería nadie. Una sombra de 80 metros de altura y diez millones de metros cúbicos de volumen a mediados de los años ochenta, que en los días de viento llenaba la ciudad de carbonilla. La montaña de carbón, la escombrera donde la MSP depositaba sus vertidos minerales, era fuente de afecciones respiratorias, como contaba un periódico nacional que en noviembre de 1986 la bautizó como «la montaña indeseable». Bronquitis, tuberculosis pulmonar y asma «son enfermedades en aumento» en Ponferrada, decía el rotativo.
El Ayuntamiento ya había tratado de quitársela de encima en los años sesenta, pero el Tribunal Supremo falló a favor de la empresa. Bajo el mandato de Celso López Gavela y con la MSP en crisis comenzaron las negociaciones para que la empresa cediera 400.000 metros de terreno. La sociedad había adquirido en 1918 casi dos millones de metros cuadrados para abrir una siderurgia que nunca llegó a instalarse y taponó durante décadas el crecimiento urbano.
Finalmente, a finales de siglo y con Ismael Álvarez en la Alcaldía, el Ayuntamiento concluyó la negociación para abrir el actual barrio de La Rosaleda y retirar definitivamente la escombrera en una operación que concluyó en 2003 y que arrastró tanta polémica como carbonilla la montaña negra en un día de viento.