El peligro de abandonar en lugar de cerrar
La empresa no tiene fondos. De hecho, ni siquiera paga las nóminas. No puede afrontar el plan de cierre de las explotaciones de interior si no cuenta con la financiación pública establecida para este fin (y que está dotada en los Presupuestos Generales del Estado de este año). Pero la mina no puede quedar abandonada. El peligro, también para la población de La Robla y Santa Lucía, es «muy grave», según el informe de los ingenieros que ha sido entregado al juez, la Junta y enviado también al Gobierno. Las balsas de agua que se forman ya en el cielo abierto pueden romper el dique de protección y provocar una intrusión súbita de agua en el túnel de La Robla. El mismo túnel al que irían a parar las aguas incontroladas del interior de la mina si dejaran de funcionar las bombas (muchas ya averiadas, y sin fondos para repararlas). En el caso del interior, las aguas estarían además contaminadas.
El túnel de La Robla tiene unos seis kilómetros, y una pendiente por la que durante años el carbón de cielo abierto y el de interior llegaban directamente al lavadero, en el mismo pueblo. De producirse la acumulación de agua de la que hablan los ingenieros, saldría incontrolada directamente en el pueblo, como ya ocurrió en Santa Lucía. La mina de interior acumula también gases explosivos.