objetos perdidos
Un hogar para las cosas sin dueño
El Consistorio de la Plaza de San Marcelo lleva años siendo la base de los objetos perdidos en León. En esta oficina hay enseres de todo tipo, olvidados por los leoneses o por visitantes de la ciudad que no han vuelto a por ellos

El almacén de la oficina de objetos perdidos de San Marcelo, lugar que se convierte en la nueva vivienda de los enseres sin dueño encontrados en las calles de León.
Todo el mundo ha sufrido alguna vez ese pequeño ‘infarto’ cuando el móvil, las llaves, o la cartera no están en el bolso o en el bolsillo en el que deberían. A nadie le gusta perder sus enseres, ya que algunos, como los teléfonos, ya se sabe cuanto dinero pueden costar. En el Consistorio de la plaza San Marcelo, en la capital leonesa, se encuentra la oficina de objetos perdidos central, llevada por la Policía Local de León. Y siempre merece la pena acudir al lugar y preguntar cuando se pierde algo. Quien sabe, quizás esté ahí.
Echando un vistazo al almacén de la oficina se puede ver la gran cantidad de objetos que sus dueños perdieron y nunca recuperaron. Carritos de coches, mochilas, cajas con móviles cuya entrada a la oficina data del año 2013, montones de enseres se agolpan en esta habitación, situada en el piso inferior de la oficina policial del consistorio. En el armario del almacén también se encuentra un abrigo de piel, esperando a su dueña desde hace tiempo. Y no parece barato. El oficial Velasco, encargado de dicha oficina, enseña los contenedores llenos de objetos perdidos, y se lamenta de que queden tanto tiempo sin ser recogidos, o para siempre. «No sé si lo que ocurre es que mucha gente no conoce esto», apunta el oficial.


Sobre estas líneas, unas gafas de sol extravidas por sus dueños. A la izquierda, más cajas de enseres en un armario del almacén
Los objetos perdidos pueden tener varios destinos, las comisarías y la oficina de San Marcelo. Velasco cuenta la buena coordinación entre estos centros: «A la gente que viene a la oficina, si no tenemos lo que busca, les mandamos a las comisarías de la policía nacional». «Y ellos hacen lo mismo, cuando alguien denuncia en la comisaría un robo o una pérdida, los mandan aquí», añade el oficial, antes de sacar un montón de cajas de su despacho. Fulares, gafas de sol, llaves que datan de los años 2013 y 2014, incluso una toquilla azul de bebé. «También algunas de estas cosas pueden ser de personas que vienen de fuera y luego se van», apunta Velasco.
En la oficina, los objetos esperan. Para recuperarlos, simplemente hay que acudir, y rellenar un formulario, marcando las casillas que corresponda. El objeto perdido, el material del que está hecho, el color o la marca, en caso de que la tenga. Con esos datos, el ordenador hace el resto de forma rápida para comprobar si esa persona puede irse a casa con su querido objeto desaparecido.
En 2015, se entregaron 884 objetos perdidos a esta oficina de la plaza San Marcelo, y en 2014 fueron 871 los enseres que llegaron sin dueño. De esos objetos, algunos, como las carteras, los móviles o los documentos de identidad no dan tantos problemas, dado que hay formas eficaces para identificar a su dueño.
Documentos y carteras
Lo más sencillo de devolver a sus dueños son los DNI y las carteras, sobre todo si llevan dinero dentro, aunque no se debería de confiar en que siga ahí cuando la cartera llegue a la oficina. Con los documentos de identidad es aún más sencillo, ya que los propios policías contactan con el dueño, como por ejemplo con Jairo, un joven que acudió a la oficina, tras la llamada de los trabajadores, para recuperar su DNI. «Simplemente recibí la llamada tras darme cuenta que no lo tenía, y vine a recogerlo hoy», apuntó Jairo.
No todos tienen la misma suerte. Hay personas que, en palabras del oficial Velasco, «vienen pero no encuentran lo suyo». Es una pequeña ironía, entre tantos objetos sin dueño.
El plazo para que el objeto salga de la oficina son dos años desde que entró. Si en ese tiempo, nadie lo ha reclamado abandona el almacén. Algunos por el deterioro del tiempo o porque es imposible que nadie lo reclame ya. Pero otros objetos, concretamente los que más valor tienen, como joyas o móviles, permanecen custodiados más tiempo, —algunos móviles y llaves de las cajas datan de 2012—, por si acaso aparece la persona que lo perdió y lo reclama.
Algunos objetos no son tan importantes o tan caros, como los carros de la compra, o algún llavero, o incluso un teléfono móvil que esté en muy mal estado. Pero otros, como las llaves de casa, joyas o un abrigo caro sí que pueden dar algún quebradero de cabeza. Esto lleva a las personas a dirigirse a esta oficina, en caso de que tengan conocimiento de su existencia. También a las comisarías de la policía nacional se puede acudir, como bien apuntaba el oficial Velasco.
Y desde luego, es importante que existan estas oficinas. Los objetos que se pierden pueden ser caros, baratos, bonitos o feos, pero algunos tienen algo más. El valor sentimental. Cuando un objeto significa ‘algo’ más, un ‘algo’ que lo hace más preciado para una persona que un homólogo suyo deshorbitadamente más caro y bonito. Perder ‘ese’ objeto no le gusta a nadie. También es una llamada a los del otro lado, los que encuentran el objeto. Si realmente no se necesita, no es una mala acción el llevarlo a la oficina. Lo que para alguien es un adorno feo, para otra persona puede ser el último recuerdo de alguien, o de algo.