lA AVENTURA SIGUE: SECANO PARA EL PICO PARDAL
La aventura sigue y el próximo objetivo pasará por cultivar una finca de secano para impulsar el garbanzo Pico Pardal, autóctono de la zona. Aún queda que se sumen más participantes para poder dar curso a todas las ideas, pero paso paso y día a día los retos siempre se cumplen.
Mientras la vida sigue en la huertina del Chapín, donde este año la cosecha es más que apetecible. En los últimos coletazos para la recolección las cebollas, los tomates o las judías tienen una pinta deliciosa. La lista de productos que llenará la despensa sigue con el repollo, los puerros, las zanahorias, la calabaza y el calabacín, la caléndula, ajetes, acelgas, berenjenas, rabanitos, girasoles, patatas, escarola, lechuga, pimientos de distintos tipos, cherrys, menta, hierbanuena, melisa...
Lo que se siembra se decide a principio de temporada. Los participantes se reúnen y en función de las necesidades y las semillas se configura el mapa que marcará el trabajo el resto del año. Nada queda al azar pero no existen imposiciones. El trabajo y el tiempo tienen su recompensa en forma de una cesta saludable y sin coste económico. Además, la buena relación de los miembros del grupo va más allá de las lindes del huerto y por eso, en alguna ocasión, también ha puesto fecha y hora para hacer conservas con los productos recolectados.
El huerto, integrado en el barrio y en la ciudad, también está disponible para hacer actividades con asociaciones, colegios o distintos colectivos, a fin de ensañar in situ y de primera mano las ventajas y las técnicas de la agricultura ecológica. «Aquí hay espacio para todos e iniciativas de este tipo siempre van a contar con nuestro respaldo», aseguran.
Ya es de noche y en el huerto toca recogerse con la satisfacción del trabajo bien hecho.