Diario de León

del bosque al asfalto

La marcha que marca

octubre. 2015. La brif de tabuyo protagonizó una marcha a madrid para reivindicar las mejoras que exigen desde 2014. 185 kilómetros. siete etapas y un objetivo. octubre. 2016. la pelea se mantiene

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a.g. valencia
León

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FOTOGRAFÍAS: JAVIER GALÁN (*)

Octubre. 2015. La campaña contra incendios acaba de concluir y quienes salvan el monte del fuego tienen los ánimos encendidos. Un año antes comenzó una lucha para reivindicar salarios y condiciones justas acordes a la peligrosidad del trabajo que realizan. Son los efectivos de las brigadas de refuerzo contra incendios forestales. Los Brif, con sede en Tabuyo, además de otras nueve a lo largo de todo el panorama nacional, que hace ahora doce meses decidieron ponerse el mundo por montera y cambiar el bosque por el asfalto para peregrinar a Madrid y plantearle a la ministra de Agricultura y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, sus reivindicaciones. El del año pasado fue el colofón a un verano marcado por los incendios en la provincia, con los efectivos en huelga pero nunca lejos de las llamas.

185 kilómetros. Siete etapas. Así comenzó esta Marcha Negra. Una veintena de trabajadores y el niño Valentín. Un año después la situación no ha mejorado para este colectivo. La parálisis política ha ralentizado las soluciones que reclaman los brigadistas, que no han perdido el ánimo y confían que ahora tras la formación del nuevo Ejecutivo —300 días después, casi tantos como hace de la marcha— la maquinaria vuelva a funcionar y sean, al fin, reconocidos como bomberos forestales, una categoría que depende del Ministerio y de la empresa pública que les contrata.

Un año atrás. Es 14 de octubre y los efectivos de Tabuyo han marcado en rojo esta fecha como el día en que empezó la marcha que por diferentes motivos ha dejado una huella en sus vidas. Un peregrinar recogido por el objetivo del astorgano Javier Galán, que después ha servido para hacer una exposición homenaje a aquellos intensos días y a sus protagonistas.

Es temprano y hace sol. La columna que partió desde Valladolid se fue nutriendo en cada paso hacia Madrid de compañeros de otras bases. La suya no es una lucha por dinero, es la reclamación de unos derechos dignos, como no se cansan de repetir. Es la lucha de un colectivo por unas condiciones justas.

Ya es jueves, 15 de octubre. Son las nueve y ahora —un año antes— el viaje acaba en Coca (Segovia). El mismo ánimo y las mismas ganas. Están acostumbrados a luchar contra las llamas y las llanuras de asfalto no les asustan. Valentín entre ellos. Solo tienes tres años, pero él, como su padre, Luis, brigadista de Tabuyo, no estaban dispuestos a dejar morir la lucha. En las localidades por las que fueron pasando, el calor de la gente fue un buen aliada.

Emoción. En tierras segovianas, los brigadistas dedicaron la cuarta etapa, entre San Miguel y San Rafael, a Tatán un compañero de El Espinar fallecido. Un brigadista que trabajó en la base de Tabuyo y que dejó huella.

Los días y las etapas siguieron y llegó el desengaño de Majadahonda. Ya a las puertas de Madrid, donde se les denegaron los permisos para poder dormir en los pabellones, aunque llegados hasta aquí y pasado el tiempo se demostró que una piedra más en el camino tampoco iba a minar sus metas. El objetivo ya estaba muy cerca: 10 kilómetros a Madrid. Un último tirón hasta el Ministerio.

Todo este intenso periplo está recogido en una exposición —las fotografías que ilustran estas letras pertenecen a la muestra— que se inauguró en Astorga. Las Brif en blanco y negro. Como la marcha, como las cenizas cuando el fuego pasa.

Llega el día. Con los pies en la capital, las Brif encaran el último tramo hasta el Ministerio. Siete días antes comenzaba la marcha y la emoción es indiscutible. Todavía un año después, se deja notar en las palabras de los protagonistas. La reunión se celebró y sobre la mesa quedó el compromiso de estudiar en «profundidad» las reivindicaciones, aunque también se les recordó que el departamento que dirige García Tejerina «tiene un papel muy limitado». Sensación agridulce. Pero satisfacción por haber cumplido el reto. Los veinte de Tabuyo y Valentín que salieron de Valladolid se convirtieron en centenares a su llegada a Madrid. Efectivos de las diferentes bases, incluso de la de La Palma, se sumaron a la columna. Todos están en la misma brecha. Detrás de las pancartas y delante del fuego.

Las reivindicaciones se mantienen vivas, no se han movido de lo que reclaman desde el principio, una batalla que comenzó en 2014. El guión no ha cambiado: la segunda actividad, para los brigadistas que ya no pueden estar el primera línea, el reconocimiento de la categoría de bombero forestal, acorde al trabajo que realizan, y las mejoras salariales. Doce meses, siete etapas y 185 kilómetros. Vuelve a ser octubre. 2016. La lucha aún no ha escrito el punto y final.

(*) El astorgano Javier Galán, técnico superior de imagen y fotógrafo, es el autor de las imágenes que recogen cada paso de las Brif a Madrid. «Documentar este proceso de movilización junto con su trabajo en incendios forestales me está ofreciendo la oportunidad de conocer en profundidad la profesión y la situación del sector del operativo de extinción de incendios, las personas que hay detrás de esas fundas y los riesgos que afrontan día a día, algo que fundamenta y legitima aún más los motivos de sus reivindicaciones, sus acciones en el presente tarde o temprano sentarán las bases de las mejoras que dentro del operativo se consigan en el futuro», reconoce Galán, que junto con Fernando Otero, como explica, está trabajando en un documental que recorre desde el principio las movilizaciones y «la realidad del operativo autonómico», asegura.

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