Síntoma de sistema en equilibrio

Detalle del enganche de los galgos.
Cada carrera que emprende el galgo descubre que el sistema funciona de acuerdo con las leyes de la naturaleza. Su actividad es síntoma de que pisa por dominios acordes con su comportamiento, frente a la especie de la que es depredador. En este esquema resuelve varias incógnitas sobre la dedicación de este perro, que luego lleva a la espalda un carro de tópicos sobre el aprecio que genera o no después de que pierde facultades como velocista y otras habilidades. El refranero le carga de responsabilidad; a galgo viejo échale liebre y no conejo; más corre el galgo que el mastín, pero si el camino es largo, más corre el mastín que el galgo; cuando salta la liebre no hay galgo cojo; en enero ni galgo lebrero ni halcón perdiguero, son algunos de los ripios que se han labrado en torno a la evolución de este can ancestral. Lo más próximo a la realidad es la afición del galguero por acompañarse de un perro noble y fiel, atento y eficiente, sobre el que rota un aparte del circo de la caza en el sur de la provincia. Una participación que termina por reportar notables beneficios económicos a los gestores o titulares de cotos en los que se practica esta modalidad de correr liebres según las leyes naturales, sin más auxilio técnico. Al final de ese recorrido, otro refrán certero por el aprecio que levanta este perro: A la corta o a la larga, el galgo a la liebre alcanza.