CANTO RODADO
viento del este
corbyn, elegido en el distrito de islington ha ilusionado al electorado británico más joven y a las mujeres frente a la vieja gran bretaña

En Brick Lane, en el East End de Londres, los nombres de las calles están escritos en inglés y en bengalí. Sobre las fachadas rojinegras o negriamarillas que dibujan el paisaje de este barrio, cuyas tejeras surtieron de ladrillos al Londres victoriano y que fue sede de mercados de frutas y verduras de importación y antaño también de la cervecería Truman, se plasma el grito más fresco de la sociedad británica. Grafitis, murales, pintadas y hasta esculturas pueblan los muros de las calles. A gran escala y en miniaturas divertidas como esa que sostiene un pequeño diablillo verde con la leyenda ‘Be fuckin nice’, que vete a saber lo que quiere decir porque el lenguaje callejero siempre tiene otros sentidos.
En este barrio, paseando de la mano de la autora de Londres, pastel sin receta, la maragata-bañezana Lala Isla, vemos una antigua iglesia que luego fue sinagoga y que ahora es una mezquita cuya media luna se eleva sobre el cielo londinense a través de un asta, tan estrambótica como el ‘Pepinillo’ de Norman Foster en la City. Si hay un barrio en Londres que retrata la sociedad global, multicultural y hospitalaria y de nuevas oportunidades, es el Brick Lane. Primero fueron los hugonotes, que huían de la persecución religiosa en Francia; luego los judíos y después las olas de emigrantes que llegaron desde Bangladesh. D
Jóvenes y héroes
A hora son jóvenes de todo el mundo, también españoles, emprendedores y gente dispuesta a superar las barreras del idioma sirviendo comidas y copas, abriéndose camino en el proceloso mar de las artes, como Enrique Perezalba Red, otro leonés, berciano, de Toreno. O trabajando en la City como el héroe del último atentado de Londres, Ignacio Ecbeverría. Un ejemplo de solidaridad, generosidad y civismo.
Muy cerca del Brick Lane, también en el este, está Islington, distrito por por el que acaban de elegir a Jeremy Corbyn, líder del Partido Laborista y uno de los políticos que se abren paso con decencia que se ha coonvertido, sin ganar, en el triunfador moral de los comicios. La juventud y las mujeres —han salido elegidas más de 200 con orígenes multicolores— se han aliado en las urnas frente a la vieja Gran Bretaña del ‘exit’ y del rechazo al emigrante. Hay un viento del este con aroma a utopía.
Gangas y teatro
C orbyn ha ilusionado al electorado británico y a esa parte de Europa que aún tiene esperanza. El poder de la banca y del gran capital está muy difícil de desbancar, pero es refrescante que lo desafíen con políticas más humanas y gente sin experiencia en robar al contribuyente y evadir impuestos o preparar amnistías fiscales pasándose la Constitución por el forro como hizo Montoro. El Tribunal Constitucional le reprende con la boca pequeña, pero ya no hay marcha atrás. De risa se estará mondando Montoro, cuya cabeza no rueda. Faltaría más. Lo de la amnistía fiscal no es nuevo. Ya lo hizo Zapatero con los Botín, cuya heredera acaba de comprar el Banco Popular a 1 euro, oiga. Ni en el Rastro hay gangas así.
Luego se permiten el lujo de dar lecciones de constitucionalismo a los catalanes por querer votar si quieren que Cataluña sea un estado independiente. República bananera, digo monarquía, ya la tienen, doña Soraya. ¿Qué ha estado haciendo la vicepresidenta en Barcelona? No veo resultados.
Esa es la veteranía de la que presumen muchos políticos que acusan a Pablo Iglesias y a Unidos Podemos de inexperiencia. Desacreditan la moción de censura y todo lo que venga de esta coalición porque temen no seguir jugando al gatopardismo. Ahora Pedro Sánchez, con Cristina Narbona de presidenta, otro viento del este con ecos de Mary Poppins, tiene que demostrar que lo suyo no es puro teatro. Falsedad bien ensayada. Estudiado simulacro...