Diario de León
Publicado por
enrique vázquez
León

Creado:

Actualizado:

Ganaría de nuevo la elección presidencial Donald Trump? A decir verdad, nadie responde a la pregunta y solo se menciona el porcentaje de electores que ha perdido según varios sondeos, cuyos responsables indican que el escenario washingtoniano, el que entretiene a medio mundo con su primer actor en plena función, contamina toda respuesta y su eventual normalización alteraría la intención de voto. No se pondera bastante el hecho de que la hostilidad que suscita Trump en los Estados Unidos se expresa claramente en los ambientes urbanos, politizados, bien informados e interesados en las complejidades washingtonianas, pero no afecta apenas a su base electoral.

Esto explica que el combate feroz entre la Casa Blanca y los medios liberales, suene siempre a periodístico y esté protagonizado por la clase política vía Congreso y Senado y por los medios informativos más representativos y solventes. Se baten récords a este propósito, como el fenómeno de que los grandes periódicos destinen equipos de hasta cuatro redactores para cubrir cualquier desliz presidencial. Las peripecias cotidianas del presidente y su gente, familia incluida, son glosadas por el propio Trump, un adicto a Twitter y, como tal, cómodo en el combate cuerpo a cuerpo.

Todo permite suponer que esta conducta traduce su gusto y tal vez la opinión de sus asesores, convencidos de que lo mismo que el público rural y convencional del interior del país le dio la victoria en noviembre pasado, ahora podrá prevalecer de nuevo frente a los editorialistas de The New York Times y los políticos profesionales instalados en sus históricos recintos, Cámara de Diputados y Senado. Con la notable circunstancia de que en ambos hay mayoría aritmética republicana, lo que hace aún más curiosa la situación en que se encuentra Trump: muchos de sus supuestos correligionarios están fuera de control y actúan en conciencia o con las reservas que impone la conducta personal y política del presidente.

Vista de lejos, la gestión del Trump que no cesa de opinar, desacreditar o quejarse vía twitter, esboza la imagen de un personaje sanguíneo sin atributos para ser presidente y que ejerce la función con modos teatrales y persuadido de que la vieja clase política washingtoniana no soporta que él, un outsider, consiguiera la nominación republicana frente a personalidades convencionales.

El problema de Trump ha sido bien identificado: es Rusia, no su manejo de la economía o sus extravagancias personales en la defensa de su gestión y el tan apreciado sondeo de la Universidad de Quinnipiac del mes pasado lo deja claro. O prueba que no tiene compromisos inconfesables con el Kremlin derivados de la campaña electoral o la intensa preocupación del Congreso al respecto será imbatible. Es en este contexto en el que debe ser valorada la decisión de Putin de dar por terminada la misión de Serguei Kisliak como embajador ruso en Washington... después de diez años. Eso se llama soltar lastre...

tracking