Diputación de León

Una mano aliada contra el olvido

Su misión está clara: velar por el medio rural y por los más de 270.000 habitantes que lo pueblan. La institución provincial trata de que los municipios con menos de 20.000 habitantes tengan los mismos servicios y oportunidades que los más grandes

Palacio de los Guzmanes, sede de la Diputación de León.

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A. Gil
León

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Las diputaciones, cuestionadas en muchas ocasiones por generar duplicidades administrativas, se han convertido en organismos que luchan con la gran lacra que azota al medio rural: la sangría poblacional en un micromundo en el que cada vez hay menos gente. Ésta es, sin duda, su gran batalla, pero no la única.

Oficinas bancarias que abren por horas, consultas médicas que atienden tres o cuatro días a la semana, desplazamientos largos para comprar determinados productos, problemas para hablar por teléfono móvil, imposibilidad de navegar por Internet, pequeños cultivos abandonados porque no dan dinero, tiendas que cierran por la jubilación de su propietario, incapaz de ceder a nadie el negocio... Son algunos de los problemas diarios de los cada vez menos ciudadanos que aún residen en los municipios rurales. Para resolverlos, o para aliviarlos, las diputaciones entran en juego. Al menos, esa es su misión.

En realidad, «trabajar por y para que los municipios menores de 20.000 habitantes tengan los mismos servicios y sus habitantes las mismas oportunidades que los más grandes», señalan desde la Diputación de León. Un equipo de gobierno de doce miembros cuya misión es defender el medio rural y a los más de 270.000 habitantes que viven en él.

Sin embargo, frenar la despoblación se tiene que combinar con fomentar la repoblación, que es la parte más difícil en un medio que ve vaciarse a si mismo por la defunción de los residentes que le quedan y por el éxodo de los jóvenes, que no encuentran trabajo ni tampoco oportunidades.

El presidente de la Diputación de León, Juan Martínez Majo asegura que defender la existencia de estos organismos también está entre sus funciones: «Creemos en el mundo rural y en el futuro de nuestros pueblos». En su empeño por mejorar las infraestructuras, la institución provincial ha impulsado inversiones en los dos últimos años que superan los 120 millones de euros en los 208 municipios en los que trabaja.

En busca de la mejora

Arreglar las casas cuartel, renovar las iglesias a través de convenios con el obispado de León y Astorga, mejorar los centros escolares o conservar las carreteras son tareas menores dentros de la gestión, pero no menos importantes.

Y es que cada millón de euros invertido en infraestructuras genera 14 puestos de trabajo, según el estudio Contribución de las infraestructuras al desarrollo económico y social de España realizado por una consultora estadounidense. Según el mismo documento, cada euro invertido en infraestructuras genera un impacto económico de 1,92 euros en el entorno.

Iniciativas como el Bibliobús, que reparte cultura y saber en forma de libros a algunos rincones cuyos habitantes no lo tienen al alcance de la mano hacen del medio rural un lugar mejor, aunque todavía complicado. El talón de Aquiles sigue siendo la falta de oportunidades laborales. El Plan de Empleo Joven busca convertirse en un balón de oxígeno contra esta realidad. Este año, la Diputación de León concede 2.000 euros por cada empleado menor de 30 años que sea contratado y aseguran que están dispuestos a ampliar la dotación «si existe una importante demanda».

Pero la parte más importante del trabajo de estos guardianes de lo rural es la labor social. La teleasistencia o ayuda a domicilio hace posible que más de 3.000 leoneses puedan vivir donde lo han hecho toda la vida: en su pueblo. «Y eso también es hacer provincia», aseguran desde la institución provincial.

Y es que León tiene mucho que ofrecer, como siete reservas de la biosfera que ofrecen al espectador espacios naturales impresionantes.

La Cueva de Valporquero, el Camino de Santiago, Las médulas o Babia, además de los variados recursos gastronómicos son sólo algunos alicientes para atraer al turista a la provincia. Un aspecto que también gestionan las diputaciones, a veces en colaboración con otras administraciones.

Pero la realidad es que la población rural sigue desapareciendo y la regeneración es muy escasa. La supervivencia de las farmacias de los pueblos, por ejemplo, está en riesgo. La Junta de Castilla y León ha pensado en incentivar a los médicos para que acudan a trabajar a los pueblos porque en la provincia no hay profesionales sanitarios suficientes para cubrir las sustituciones ni las vacantes y la atención sanitaria en los pueblos es más bien escasa.

Ser emprendedor en la provincia es también un asunto complicado. Con el fin de incentivar un tejido económico estable la Diputación de León intenta animar a los emprendedores para que generen trabajo o apuesten por el autoempleo. En la mayoría de los casos están relacionados con la hostelería y el comercio.

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Todos estos factores tratan de luchar contra una realidad que es desoladora: León es una de las provincias que más población pierde cada año. Y es una tendencia que se extiende por todo el territorio nacional. No en vano, la población de la mitad de los municipios que hay en España cabe en media ciudad de Madrid. Es la sangría demográfica que está vaciando las zonas rurales y el monstruo contra el que deben luchar las diputaciones provinciales.