CANTO RODADO
Illán quiere ser ganadero
A Illán le prestamos el cayado para que cogiera gusto y sienta que ser pastor es un título bien grande si se sabe desempeñar y que su sueño de ser ganadero tiene que cumplirse. Por su bien y el nuestro.
Illán quiere ser ganadero, pero su tío Octavio, el paisano de Pinos que subió en madreñas al Kilimanjaro, le quiere quitar las intenciones por culpa de cómo está el sector por lo mucho que lo maltrata la administración. No tiene futuro, dice Octavio.
Illán, rapacín despierto y actostumbrado a brincar por los riscos y los valles de aquellas tierras altas, sigue erre que erre en su sueño de tener un día su propia cabaña. El domingo pasado, en la Fiesta del Pastor de Los Barrios de Luna compró una cencerra de las grandes, de las que se ponen a los mansos que guían los rebaños.
Le prestamos el cayado de Pastora Mayor para que le cogiera gusto y no se olvide que algún día esperamos visitarle en los puertos de Babia o Luna, en las brañas de Laciana o en los montes de Omaña para conocer su rebaño. Ánimo, Illán. Algún día tu tío te aplaudirá la vocación y bien seguro que te va a ayudar. También tienes que estudiar duro, Illán. Para poder enfrentarte a los lobos de despacho. Esperamos que, para entonces, la administración no haya logrado acabar con el pastoreo y que los últimos vestigios de la trashumancia que aún conserva León sean una semilla de un futuro más próspero para la provincia. Que esta manifestación milenaria que es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad sea patrimonio tangible y riqueza para el mundo rural.
Si queda esperanza esta provincia está en la gente que se ha apeado de la queja y se arremanga para hacer algo. Las que actúan, trabajan o reclaman sus derechos sin inflar de mentiras su curriculum.
El ‘mastericidio político’ es paisaje común, erial de conocimientos, de un país que pasó de la dictadura a la meritocracia en los partidos y de la miseria a las burbujas económicas. De los gobiernos controlados por el Opus a los deudores de empresas y magnates de la banca.
La regeneración moral y económica que nos prometía la educación la han secuestrado los mercaderes de títulos de ocasión.
El domingo, en la fiesta del Pastor, en los jardines Colchón del embalse, a los pies de la presa del Luna, tuve el privilegio de leer en voz alta los versos escritos por un pastor de Villafeliz de Babia, Ricardo Bernabé García, Rabadán de los Montes de Luna de 2018 junto con la Rabadana Begoña Boiso Suárez, de La Vega de Robledo. Catedráticos y catedráticas del monte y la ribera, que pueden escribir o contar tesis doctorales del (mal) estado de las cañadas, sulfatadas por ayuntamientos desaprensivos e ignorantes. Gente con un máster de honor en defender sus rebaños del lobo y en cuidar que los rebaños no coman las riberas.
Gente titulada en la vida, con vocación y unos conocimientos aprendidos de una cultura milenaria a la que le hemos dado la espalda como sociedad. Que en León debemos reivindicar y recuperar. Mirar hacia nuestra tierra y nuestros recursos como en su día lohicieron los Costa y Pambley.
Necesitamos buenos pastores y pastoras que muevan muchos rebaños para mantener esos Montes de Luna. Tenemos todo para ser una escuela de prestigio. Gente orgullosa de sus rebaños como los Morán, los Suarez, las Ganaderas en Red, Fial, Escalona... y quien emprende utopías como Jesús Garzón que bajará andando con el rebaño trashumante desde la Tierras de la Reina.
También precisamos líderes con la agilidad del carea y la nobleza y valentía del mastín. Más Illán con sueños grandes y menos mangantes honoris causa.