Yemen muere de hambre
Save The Children alerta de una «hambruna de magnitud sin precedentes» y eleva a 5,2 millones los menores en riesgo serio.

Dos niñas yemeníes pasean entre la gente por un mercado en la ciudad de Sanáa. Abajo, personas afectadas por la guerra hacen cola para recibir sus raciones de comida gratuitas de una organización caritativa local.
Después de más de tres años de conflicto, el hambre se ha convertido en un arma de guerra más en Yemen, un arma que golpea de forma especial a los menores. Save The Children ha advertido en su último informe sobre una «hambruna de magnitud sin precedentes» y eleva a 5,2 millones el número de menores en riesgo serio. Esta cifra creció de forma dramática en los últimos meses tras el inicio en junio de la ofensiva de Arabia Saudí contra el puerto de Hudeida, el principal lugar de entrada de la ayuda humanitaria, situado en la costa del mar Rojo. Después de una tregua de once semanas y tras el fracaso de las negociaciones de Ginebra, a las que no llegaron los rebeldes hutíes, los aviones de la coalición vuelven a castigar a unas instalaciones por las que, según Riad, Irán envía armas a los rebeldes, aunque Teherán lo niega. Su cierre tiene consecuencias graves entre la población.
Los más de tres años de guerra, los recientes combates en Hudeida y el bloqueo saudí han hecho que los precios de los alimentos básicos, el gas y la gasolina se disparen. Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (Ocha), han subido un 68% desde que en 2015 la coalición liderada por Arabia Saudí decidiera entrar en guerra para luchar contra los hutíes, que controlan grandes zonas del país, incluida la capital Saná. Desde el Programa Mundial de Alimentos (PMA) alertaron de que no se puede «permitir la menor perturbación» en la distribución de ayuda a las «víctimas inocentes del conflicto» porque Yemen está a las puertas de una «hambruna devastadora». Un mensaje que no ha evitado el reinicio de las hostilidades en Hudeida.
Helle Thorning-Schmidt, directora general de Save the Children, pudo viajar a Yemen, algo que no resulta sencillo estos días, y lamentó que «en un hospital que visité en el norte los bebés estaban demasiado débiles para llorar. Exhaustos por el hambre». Las organizaciones humanitarias no paran de lanzar avisos sobre la grave situación que sufre la población civil y expertos de la ONU elaboraron a finales del mes pasado un informe en el que acusaron de «crímenes de guerra» tanto a los rebeldes como a la coalición liderada por el reino saudí.
Maltrecha economía
La escalada del conflicto en los últimos días en el Yemen está poniendo una presión adicional sobre la maltrecha economía del país asiático, donde el hambre acecha a millones de niños. La situación se ha agravado tras el aumento de las hostilidades militares alrededor de la ciudad portuaria de Al Hudeida, lo que ha provocado «un incremento de los precios de los alimentos y el transporte». «Personas que apenas podían conseguir comida antes ya no son capaces de hacerlo», dijo Kirolos.
El puerto de Al Hudeida es la principal puerta de entrada de alimentos en la zona dominada por los rebeldes hutíes, que controlan la capital y una amplia zona en el noroeste del país.
«La crisis de nutrición en el Yemen tiene implicaciones serias, millones de niños no saben cuándo o si tendrán la siguiente comida», denunció en el comunicado la directora de Save the Children, Helle Thorning-Schmidt.
El comunicado ha sido difundido en momentos en que las fuerzas de la coalición liderada por Arabia Saudí en apoyo del Gobierno del presidente Abdo Rabo Mansur Hadi llevan a cabo una ofensiva contra la ciudad de Al Hudeida, el principal puerto del país y bajo control de los rebeldes hutíes. En ese sentido, la organización subraya que hay un «riesgo real» de que este puerto, por el que entra el 80% de los alimentos y ayuda para los yemeníes, sea dañado o cerrado. «Esto pondría las vidas de cientos de miles de niños en peligro inmediato, además de empujar a millones más al hambre», alertó la organización, al recordar que Naciones Unidas ha advertido del riesgo humanitario que supondría una acción militar contra esta ciudad. Además de la falta de comida, en los últimos días se han agotado las reservas de combustible y de gas butano en las zonas controladas por los hutíes. En algunas gasolineras de Saná se han registrado largas colas de automóviles, algunas superando un centenar de vehículos, en espera de gasolina, según comprobó Efe. En las calles de la capital yemení se han multiplicado las personas que venden garrafas de gasolina o bombonas de gas doméstico a precios elevados.