Diario de León

El cinturón del óxido de León

Los datos económicos revelan que, si la situación no cambia, el desplome de la provincia llegará en menos de diez años y es así porque las rácanas cifras positivas que León puede aún mostrar encierran un lado oscuro. Tanto la renta per cápita como el índice Gini le permiten mantenerse a flote, pero esta improbable vanidad tiene un futuro breve que no podrá estirarse más allá de los diez años. Y es que son los mayores de 70 años los que aún sostienen un bienestar que ya siente el aire gélido de la pobreza.

Recogida de alimentos entre los desechos abandonados al finalizar el mercado de la Plaza Mayor

Recogida de alimentos entre los desechos abandonados al finalizar el mercado de la Plaza Mayorjesús f. salvadores

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Cristina Fanjul
León

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La pobreza tiene en León demasiados nombres propios, tantos que con sus cifras puede ejemplificarse la deriva que toma la brecha social cuando el territorio se convierte en una isla, en un espacio aislado del resto del país. La mayoría de los indicadores, tanto económicos como sociales, derivan el análisis hacia posiciones poco optimistas. 

Dice Tim Marshall que las palabras pueden decirnos qué ha pasado pero es el mapa el que nos ayuda a comprender por qué. Y la provincia está cada vez más alejada de la geografía de la riqueza. Por un lado porque le han dejado fuera de los nudos del desarrollo; además pertenece al cuadrante periférico de la fachada atlántica, menos potenciada por Europa que la mediterránea. Así que lo que antes fue encrucijada es hoy la periferia de la cuneta de España. Declive industrial, aumento del paro, descenso de la afiliación a la Seguridad Social, incremento de la economía subvencionada —funcionarios, jubilados y perceptores de ayudas sociales—, caída de la natalidad y del número de matrimonios... León cada vez se parece más al cinturón de óxido de Estados Unidos. Como la extensa población que — en Michigan, Pensilvania, Ohio o Indiana— protagonizó el desarrollo industrial de los USA y que ahora se debate en medio de la decadencia, León tuvo también su momento de progreso devenido en una parálisis con pocas soluciones de reactivación.

En el país americano, la industria siderúrgica, automotriz y minera dio paso a una depresión socioeconómica y moral que si en León no ha producido tanta miseria se debe en gran parte a la edad de plata, que mantiene a duras penas el bienestar de las siguientes generaciones. 

Luis Buendía es profesor titular en la Facultad de Economía de la Universidad de León y ha desarrollado toda su carrera en torno al papel del sector público en la distribución y redistribución de la renta, en particular con la economía política de los Estados del Bienestar. Destaca que, si bien la renta per cápita de León es superior a los 28.000 euros anuales, este dato tiene un reverso peligroso. «La pérdida de población hace que el indicador suba aunque no sea por buenos motivos. El envejecimiento poblacional es un hecho en León y mientras la juventud emigra, aquí permanece la población de más edad», explica.

Buendía lo achaca a las dinámicas económicas que provocan economías de aglomeración por las que el desarrollo económico se centra en unos polos que atraen actividad y población, mientras otras zonas se quedan atrás. «Dentro de España, es lo que ocurre con Madrid, por ejemplo, que absorbe mucha economía y población, en detrimento de otras autonomías; en Castilla y León, pasa igual con Valladolid o Burgos, pero es que incluso en León, se da algo parecido entre la capital, y su alfoz, y el resto de la provincia, como el Bierzo o Laciana. La caída de la población parece haberse frenado en los últimos años en León, pero parece continuar en el Bierzo», señala. 

Para el economista, la única manera de revertirlo es con políticas públicas que traten de reindustrializar las zonas deprimidas y pone como ejemplo convertir León en un polo tecnológico. «Por la misma lógica de las economías de aglomeración, podría frenar ese declive regional aunque, ojo, podría acentuar el provincial si no se emplea un mecanismo parecido para revertir la tendencia en las zonas deprimidas de León», añade. En su autobiografía Hillbilly, una elegía rural, el vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, explica la mentalidad de derrota de una clase huérfana de expectativas en la que se crió y la compara con la que él mismo desarrolló al salir de allí: «De repente me sentí un extraño en Middletown y lo que lo provocaba era mi optimismo».

"El Estado podría utilizar la excusa de que León forma parte de la España deprimida para convertirla en zona de sacrificio: territorios de los que extraer los recursos necesarios para la prosperidad de otro"LUIS BUENDÍA

El espíritu de derrota es una de las características de lo leonés, sensación provocada por el desmantelamiento de la minería durante la última década y la dificultad de llenar su agujero con actividades sustitutivas. La provincia concentró el año pasado el 50% de los cierres de empresas a nivel autonómico, 144, en un proceso del que no se salvó ni siquiera la agricultura, y el número de parados en abril de este año ascendía a 21.483, con una tasa de desempleo del 11,01%. 

El análisis del CEL evidencia una evolución negativa del mercado laboral: «El descenso en el número de ocupados, con 2.400 empleos menos respecto al trimestre anterior, confirma que el tejido económico y empresarial de la provincia continúa sufriendo dificultades estructurales para generar y consolidar empleo estable y de calidad», dicen, si bien ponen en valor el aumento de la población activa en 4.200 personas, que eleva ligeramente la tasa de actividad hasta el 49,33% y rompe con la tendencia negativa de trimestres anteriores.

Pero para hacer el análisis completo hay que viajar casi veinte años atrás, a la crisis de 2008 que enfrentó a la España gobernada por Zapatero con su realidad. La clase media, que hasta entonces había viajado en dirección ascendente, se quebró. No obstante, como recuerda Luis Buendía, arrastraba problemas que llevaban años dando señales de alarma. «Verá, durante la etapa expansiva los salarios permanecían estancados y la gente accedía a la vivienda endeudándose. En esa época, entre 1996 a 2008, mientras la deuda pública iba menguando rápidamente, la privada crecía de forma exagerada, de modo que cuando llegaron los problemas contagiados desde EE.UU, se sucedieron los impagos de esas empresas y de las familias que se habían endeudado». El profesor de la ULE subraya que el impacto de la crisis provocó una década perdida, puesto que el PIB no se recuperó hasta 2018.

Esmeralda junto a su marido y su hija ante la Catedral de León

Esmeralda junto a su marido y su hija ante la Catedral de LeónDL

Vuelva usted... y así un año. Migrantes indefensos ante la burocracia

La historia de Esmeralda, una inmigrante venezolana que llegó a León en agosto de 2024 junto a su marido y su hija refleja las dificultades y esperanzas de quienes buscan un nuevo comienzo lejos de su tierra natal. El camino ha sido complicado. Los trámites burocráticos, la adaptación a un clima desconocido y un lamentable episodio de estafa marcaron los primeros meses en tierras leonesas. La solicitud de asilo, un proceso que se extendió por nueve largos meses, evidenció los desafíos de un sistema burocrático complejo y poco ágil. Esmeralda se queja de que solo es posible solicitar cita para asilo los viernes, en un horario reducido y con una alta demanda que dificulta el acceso y durante todo este tiempo la familia se ha visto obligada a depender de la solidaridad local para cubrir sus necesidades básicas. Todo ello, a pesar de que Esmeralda es licenciada en Psicología y su marido, en Económicas.

Sin embargo, en medio de las adversidades, Esmeralda y su familia encontraron el apoyo de organizaciones y personas que les tendieron una mano amiga. Cáritas, la asociación de Venezolanos y las monjas de la Caridad han desempeñado un papel fundamental para proporcionarles alojamiento, comida, orientación y apoyo emocional. En particular, las hermanas de la asociación de la Caridad Leonesa les cedieron un piso bien acondicionado donde actualmente viven, un espacio que consideran un refugio en medio de la incertidumbre a pesar de que los tres comparten dormitorio. «Hay que arreglarse así», dice con agradecimiento.

La solidaridad también llegó de personas individuales como Tirso, presidente de la asociación de venezolanos, y vecinos leoneses que demostraron un espíritu acogedor y generoso. Esmeralda destaca especialmente el trato recibido en León, donde se ha sentido bien acogida.

A pesar de las dificultades, Esmeralda y su familia se han esforzado por integrarse en la comunidad. Su hija estudia un grado de FP de Administración de Finanzas, y Esmeralda realiza trabajos ocasionales de limpieza para contribuir a los gastos del hogar. Aunque la incertidumbre sigue presente mientras esperan una resolución sobre su solicitud de asilo, el apoyo recibido ha sido crucial para sobrellevar los momentos más difíciles. El caso de Esmeralda es un ejemplo del papel clave que juegan las redes solidarias en el proceso migratorio. Organizaciones y personas locales no solo ofrecen un techo y comida, sino que también brindan un soporte emocional que permite a los migrantes seguir adelante, incluso en las condiciones más adversas. La historia de esta familia venezolana es un reflejo de la lucha y la resiliencia de miles de inmigrantes que, a pesar de los obstáculos, encuentran en la solidaridad un motivo para seguir creyendo en un futuro mejor.

Buendía marca la división socioeconómica entre quienes tienen vivienda y cuantos carecen de ella, aunque apunta al hecho de que, posiblemente por ese declive poblacional mencionado, León se libra de los problemas que sí tienen Madrid o Barcelona. «Resulta ilustrativo que colegas de universidades de estas ciudades me cuentan que les está empezando a costar atraer talento de fuera porque los salarios que ofrecen, más altos que los de sitios como León, no compensan la diferencia en los precios de la vivienda», destaca.

En León han surgido empresas que arriendan viviendas a sus propietarios para, a continuación, alquilarlas por «piezas» a migrantesCÁRITAS DIOCESANA

En efecto, la vivienda es una de las razones por las que cada vez resulta más difícil accionar el ascensor social, una laguna del Estado del Bienestar que, en opinión del experto, se muestra incapaz no ya de solucionarlo sino de abordarlo. «Por un lado, porque los gobiernos no se atreven a impedir que la parte de la clase media que tiene pisos como inversión deje de tenerlos y, por otro, porque el poder de los grandes tenedores de pisos es enorme, como prueba lo que se está tardando en actuar contra las Socimi», precisa.

Las nuevas caras de la pobreza

El impacto de las sucesivas crisis económicas que ha sufrido León ha cambiado la fisionomía de la pobreza. Desde Cáritas revelan que en la primera década del siglo, predominaban las personas españolas, —«muy conocidas y muy fijas»— a menudo vinculadas a adicciones, dependencia y desarraigo familiar que les llevaba por lo general a problemas de salud mental. «Los extranjeros, principalmente hombres, eran rumanos y búlgaros. Había pocas mujeres y las que había también estaban muy vinculadas a adicciones». Sin embargo, los perfiles han mutado y los rostros de mujer y de personas procedentes del África negra han aumentado de manera significativa. Además, ha subido la incidencia de problemas de salud mental asociados a la soledad y la situación administrativa irregular.

Tal y como explicaba Buendía, los expertos de Cáritas se refieren a la exclusión residencial como uno de los motivos de pobreza, un problema que ha hecho florecer la falta de ética de muchos. Y es que en León han surgido ya empresas que arriendan viviendas enteras a sus propietarios para, a continuación, alquilarlas por «piezas» a cuantos no tienen otra posibilidad, un cáncer moral que lleva a familias enteras a vivir en espacios reducidos y precarios. «En ocasiones, matrimonios con dos y tres hijos se ven obligados a vivir en una sola habitación», denuncian desde la oenegé de la Iglesia. Además, incluso esta posibilidad se ha vuelto inalcanzable para muchos. Antes era más fácil acceder a un cuarto con un subsidio de desempleo. Ahora, con el aumento de los precios de las habitaciones, que pueden llegar a superar los 300 euros al mes, es difícil pagarlas teniendo que cubrir otras necesidades como la comida. Estas familias a menudo son inmigrantes sin permiso de trabajo, con lo que se ven obligadas a hacerlo en negro, lo que les imposibilita alquilar un piso entero. Los migrantes se han convertido en las personas que con más frecuencia habitan la calle y por lo general no lo están a causa de adicciones o dependencias, sino debido a su situación administrativa irregular. «Entre las causas, están la falta de permiso de trabajo o residencia, la ausencia de redes de apoyo familiar o el agotamiento de recursos de acogida humanitaria», destacan desde la oenegé católica. También se ha observado un crecimiento jóvenes sin techo marroquíes e hispanos —colombianos y peruanos sobre todo— así como subsaharianos. «Gran parte de ellos trabajan como repartidores y su sueldo no les permite salir de la pobreza, por lo que acuden al comedor social y duermen al raso». Es el nuevo precariado que trabaja pero sin posibilidad de subsistir. Cáritas alerta de que los migrantes a los que se deniega la protección internacional o el asilo se ven obligados a salir de los recursos de acogida, situación que se agravará a partir del 20 de mayo con el cambio en el reglamento de extranjería. Desde ese día, la ley exige que para acceder a los arraigos los solicitantes deban quedarse en situación irregular y sin recurrir la denegación. Esto dejará a muchas personas sin opciones y en la calle, incluso a las que trabajen.

Todo esto ocurre a pesar de que en León el coeficiente de Gini —medida estadística que cuantifica la desigualdad en la distribución de la riqueza o de los ingresos dentro de un grupo de población— es positivo. Según el INE de 2022, último año con información disponible, León era la octava provincia con menos desigualdad de España junto a Palencia, Teruel, Soria y Lugo. Luis Buendía explica que el índice encierra una paradoja: «Se explica por ese envejecimiento poblacional, que hace que mucha gente viva de pensiones de jubilación, y las pensiones son el instrumento más eficaz para reducir la desigualdad en España». Asimismo, explica que, de forma análoga, las tasas de pobreza son menores en la provincia que en otros territorios. La excepción es la pobreza infantil, problema generalizado para España, no solo León. «En mi opinión, la vivienda y la atención a las familias con niños son los dos grandes problemas sin resolver de nuestro Estado de bienestar. Nadie puede vivir con 560 euros al mes, pero la situación es incluso más dramática si hay menores en el hogar. Además, la pobreza también es mayor en el entorno rural que en el urbano, aunque en el primero, las opciones de autoconsumo podrían atenuar las cifras que reflejan las estadísticas», destaca Buendía. Los gestores de Cáritas explican que hay más niños en esta situación debido al aumento de la inmigración y su vulnerabilidad está ligada a la precariedad de sus familias, incluso aquellas que trabajan, pero no alcanzan a cubrir sus necesidades básicas. La asociación les ayuda por ello a cubrir gastos de alquiler, luz y suministros.

Luis Buendía expresa su temor de que el Estado utilice la excusa de que León forma parte de la España deprimida para convertirla en zona de sacrificio: territorios de los que extraer los recursos necesarios para la prosperidad de otro. «La existencia de vastas superficies rurales y su riqueza en determinados recursos puede provocar que se utilice para producir energía para otras regiones altamente deficitarias, como Madrid. Mientras, León tendrá que soportar los costes de esa generación. No me parece casual que la polémica de Altri suceda en Lugo, otra provincia candidata a convertirse en zona de sacrificio». El profesor alerta del peligro de estas decisiones —que ya están en marcha— y pone como ejemplo Alemania. «Allí, esas zonas de sacrificio, ubicadas en el Este, han sido el caldo de cultivo para el ascenso de la extrema derecha, que es la segunda fuerza en el Parlamento. Por eso, para evitar que no haya vuelta atrás, creo que sería importante tratar de movilizarse, reclamar mayores actuaciones públicas, porque el mercado por sí mismo no lo va a resolver».

Cáritas ha adaptado sus servicios a las nuevas realidades. Así, ante el aumento de mujeres sin hogar, el albergue ha abierto plazas para ellas y ha puesto en marcha nuevas iniciativas como los cafés grupales llamados Menos Brecha Más Derechos, dirigidos principalmente a personas en situación administrativa irregular. Estos espacios bimensuales buscan ser un punto de encuentro y cercanía, donde las personas pueden compartir experiencias, ofrecer apoyo mutuo, recibir información sobre sus derechos y obligaciones, y conectar con la ciudad de León.

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