La revuelta de las mujeres en la Semana Santa de León
La marginación de las mujeres en la Semana Santa leonesa amenaza con estallar en la Diócesis de León y acabar en el despacho del obispo

Un grupo de mujeres de la Semana Santa de León juntan sus manos en señal de apoyo mutuo y fuerza.
«Podemos revestirlo de tradición, costumbre o de lo que queramos. Pero lo único cierto es que no podemos vestir túnica porque somos mujeres». Marta M. Casado es una activa hermana de la Real Cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva y la Santa Vera Cruz de León. Forma parte del grupo de adorno floral. No podrá salir en procesión bajo una túnica y un capillo. Su cofradía ha votado en contra de que las mujeres puedan procesionar vestidas como los hombres.
«Este grupo de adorno floral, formado mayoritariamente por mujeres, siempre ha trabajado en favor de la cofradía y ahora mismo, al menos algunas de nosotras, sentimos que una vez mas, y a pesar de nuestro compromiso, seguimos siendo hermanas de segunda», añade.
Los partidarios de permitir que las mujeres que lo desearan pudieran salir en la procesión con túnica y no obligatoriamente de manolas ganaron la votación pero no lograron los suficientes votos a favor para reformar los estatutos y que las mujeres dejaran de ir sólo vestidas de luto. En realidad, era casi un imposible. Necesitaban una mayoría cualificada. Dos tercios de los votos. Dos de cada tres votos emitidos. Lo mismo que para cambiar la Constitución española.
La votación de Minerva es el último eslabón de una polémica que no se cierra en León pese a que la presidenta de la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades de la Semana Santa de León, Diana García, que acaba de ser reelegida para el cargo, lo niegue. «Aquí no hay debate», dice públicamente sobre el veto femenino en las cofradías.
La marginación de las mujeres en la Semana Santa leonesa amenaza con estallar en la Diócesis de León y acabar en el despacho del obispo, Luis Ángel De las Heras.
«Creo que sólo una intervención episcopal pondría, en pleno siglo XXI, las cosas en su lugar, pues parece ser que por el convencimiento natural, esa deseable, necesaria y justa igualdad nunca llegará». Quien habla así es Carlos García Rioja, Pregonero Oficial de la Semana Santa 2026 y uno de los grandes conocedores de la Pasión leonesa. «Tampoco sería ningún desprestigio. Semanas Santas notables como las de Sevilla o Zamora, con sus lagunas, por cierto, en lo que a igualdad plena se refiere, alcanzaron su actual 'statu quo' a golpe de 'baculazo', pues las cofradías, también las más antiguas, hicieron oídos sordos a las continuas llamadas de sus prelados», añade Rioja.
En esa medida confía Marian T. Villar, una de las dos mujeres que ha solicitado entrar en la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, que tiene vetada a las mujeres aunque en su procesión salen 800 manolas y es una de las cuatro cofradías que mantiene todavía en la ciudad la segregación por sexo junto con la Cofradía de Nuestro Señor Jesús de la Redención, la Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración y del Silencio, ambas sólo de hombres, y la Cofradía María del Dulce Nombre, sólo de mujeres, que tiene vedados a los hombres.
«No me han respondido aún», dice Marian T. Villar. «Voy a pedir amparo al obispo», anuncia.
De momento ha dado otro paso sin precedentes. Ha enviado una carta directa al papa León XIV a través del nuncio apostólico en España. Su petición es clara: que el Santo Padre interceda para que las mujeres puedan participar como cofrades de pleno derecho en la Semana Santa leonesa.
En su misiva, expone con claridad meridiana la situación: "La reiterada negativa de aceptar entre sus cofrades a las mujeres, por el simple hecho de serlo". Sus palabras no buscan confrontación, sino comprensión y cambio.
Solicita al Papa que abogue, intermedie o tercie para que esta actitud excluyente se deponga. "Dejando en un lugar de desamparo a la mujer, por el simple hecho de serlo", lamenta en su escrito, subrayando la paradoja de que sus padres, hermanos, hijos y demás varones de la familia sí puedan participar sin restricción alguna.
"Le ruego Santo Padre que nos preste consejo y consuelo, Usted que es Pastor de la Iglesia, y atienda nuestra inquietud y súplica", concluye su carta. Una fórmula que combina el respeto a la autoridad eclesiástica con la firmeza de quien reclama un derecho fundamental.
«Las cofradías, como no podía ser de otro modo, están sujetas no sólo al derecho canónico sino también al del Estado», señala Jorge Revenga.
«En las dos pirámides en la que se inserta el derecho de las cofradías, uno estatal y supraestatal y otro canónico, las normas superiores proclaman sin lugar a dudas el derecho a la igualdad entre hombres y mujeres prohibiendo todo tipo de discriminación por razón de sexo», dice Revenga sobre la regulación jurídica de la Semana Santa.
Jorge Revenga es abogado, coordinador responsable del área de Derecho Civil de la Escuela de Práctica Jurídica de León y del Máster de Acceso al Ejercicio a la Abogacía, abad del Dulce Nombre de Jesús Nazareno en 1999, Pregonero de la Semana Santa en 2010 y autor de varios libros sobre la Semana Santa, incluida una extensa y detallada historia sobre su propia cofradía.
«En la cima está la Declaración Universal de Derechos Humanos, de 1948, en la que, en su artículo 2º, reconoce la igualdad y prohíbe toda discriminación por razón de sexo. En segundo lugar, nuestra Constitución que, en su artículo 14, consagra el mismo principio. Y ya, en un escalón inferior, tendríamos la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres. No cabe duda, por tanto, que toda normativa que no acoja este principio fundamental de la igualdad no se encuentra ajustada al ordenamiento. Si analizamos el Derecho Canónico, cuyo código vigente se promulgó bajo el papado de san Juan Pablo II, el 25 de enero de 1983, se suprime cualquier tipo de distinción por razón se sexo, salvo en el acceso al ministerio sacerdotal», explica Revenga.
"Todo esto está ya resuelto por el Tribunal Constitucional desde hace dos años. Así pues, ni obispo, ni párroco, ni estatutos, ni abades: directamente demanda ante los Juzgados de León", invita Mario Díez Ordás, abogado laboralista y Pregonero Oficial de la Semana Santa 2012. Se refiere Díez Ordás a la sentencia del TC de 4 noviembre de 2024.
El obispo de León insta a las cofradías a adaptarse a los tiempos en los que viven, manifiesta públicamente que no puede haber discriminación en las devociones y que todas las agrupaciones de fieles deberían ser mixtas. De las Heras avisa también que no entrará en la organización interna de las cofradías pero sí sostiene con firmeza que «todo el mundo tienen derecho a pertenecer a una cofradía y puede estar ahí. Eso lo voy a defender siempre. Dentro de las cofradías, repito, como asociaciones públicas de la Iglesia, todos los bautizados, hombres y mujeres, pueden pertenecer a ellas».
El obispo apoyó expresamente al grupo de ocho mujeres que le pidió auxilio para que las mozas bautizadas en la parroquia del Mercado pudieran pujar a la Virgen, que llevan sólo los hombres de la parroquia. Su intercesión consiguió que bajo las andas entraran mujeres en la procesión extraordinaria por la Coronación canónica el 7 de octubre de 2023. Y también que fueran incluidas en el listado de braceros, en el que sólo se incluía hasta entonces a hombres.
«En la parroquia hay una especie de pacto de silencio para que no se conozca que las bautizadas en el Mercado podemos ser braceras. No sabemos cuántas mujeres hay apuntadas, en qué lista estamos, si hay una general o hay dos, sexualizadas, y tampoco sabemos qué puesto ocupamos. Todo es muy poco transparente, en general y especialmente con las mujeres», dice Patricia Blanco. Ella es una de las mujeres que pujó en la procesión de la Coronación. Reclama al párroco del Mercado, Manuel Fláker, más apoyo. «Tiene el púlpito para decirlo, para informar de que las mujeres bautizadas en la parroquia pueden apuntarse a esa lista y todas las veces que habla en los medios de comunicación y, sin embargo, no lo hace», dice Patricia Blanco.
«Yo no me opongo, pero quiero generar un buen ambiente, que no haya enfrentamiento, que todo se dé con naturalidad», responde Fláker. «Quiero hacer las cosas bien, quiero que haya concordia», añade el párroco del Mercado.
Por el entendimiento, pero también por resultados palpables, apuestan las mujeres que impulsaron la puja femenina en el Mercado.
«Una parroquia es una comunidad de fieles, sin distinción alguna. La participación de las mujeres como braceras en la procesión del Viernes de Dolores debería ser algo natural, al igual que lo es en otros ámbitos de la parroquia», señala Sonia Vázquez Louzao. Ella forma parte de ese grupo de ocho pioneras.
«Nadie quiere saltarse a nadie, ni quitar a nadie de donde está. En nuestro escrito, con sello de entrada del Obispado, se solicitaban dos cosas: una, que las mujeres pudieran participar en esa procesión de la Coronación, y dos, que desde ese año se abriera la lista a que pudieran apuntarse las mozas también como braceras», apuntala Marta M. Casado, otra de las impulsoras de la puja femenina en el Mercado. «Cómo se gestionó esa participación y cómo se gestionará esa incorporación es algo que decidió y decidirá la parroquia». Una responsabilidad directa de Fláker como párroco.
Él, como el obispo, está en una encrucijada. Porque en la Semana Santa de León existe una presión sorda y constante para que las mujeres no hagan ningún tipo de movimiento.
«Las cofradías son asociaciones públicas de fieles que tienen que estar en comunión con la Iglesia y bajo la autoridad del obispo. La Diócesis, desde el principio básico de que en todas las cofradías pueden participar en igualdad hombres y mujeres, respeta cómo decidan organizarse», dice a este periódico el obispo.

Manolas en la procesión de Los Pasos el Viernes Santo, del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, cofradía en la que no se admiten mujeres. En su procesión salen 800 mujeres vestidas de luto, con mantilla y peineta.
Que la tensión es patente lo reconoce Fláker. «El Dulce Nombre, Minerva, el Mercado...». Es la enumeración de los frentes abiertos en la Semana Santa actual. Es tanta, que el abad del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, Miguel Urdiales, cuelga directamente el teléfono sin opción ni al saludo. Ni las normas básicas de educación social. Como guardia civil, Urdiales ha jurado o prometido acatar la Constitución, incluido su artículo 14 en el que se consagra el principio de igualdad ante la ley y prohíbe cualquier tipo de discriminación, por sexo incluida.
«Quizá creen que me voy a cansar», dice Marian T. Villar sobre el silencio del Dulce Nombre a las dos veces que ha solicitado ser papona de Jesús.
La cofradía está frente al espejo de Sagunto. Y también la Semana Santa de la capital. El Ministerio de Industria y Turismo ha iniciado los trámites para revocar a la Semana Santa de Sagunto el título de Fiesta de Interés Turístico Nacional, la Fiscalía ha iniciado una investigación penal por la exclusión de las mujeres y han hecho llegar una carta al Papa con motivo de su próxima visita a España en la que piden a León XIV ayuda, «una palabra orientadora, que facilite y permita» su acceso y denuncian que «continúa prohibiéndose de modo taxativo que la mujer pueda integrarse con todos los derechos y todas las obligaciones en la cofradía. Seguimos con los mismos estereotipos, es un veto incomprensible, aun cuando la igualdad intelectual, económica y de responsabilidades en la sociedad es la misma».
León tiene declaración de Interés Turístico Internacional con mención especial a la Ronda y la Procesión de los Pasos, dos actos del Dulce Nombre de Jesús Nazareno. Minerva lleva el título de Real Cofradía desde el 17 de octubre de 1996, año en el que Su Majestad el rey Juan Carlos I le concedió esta distinción. La heredera de la Casa Real que otorgó ese título honorífico a la cofradía leonesa es una mujer: Leonor, Princesa de Asturias.
Un hecho que no preocupa al abad de Minerva y Veracruz.
«Se cursó la iniciativa, se trasladó, se consultó a la asamblea si se consideraba oportuno iniciar o someter el cambio estatutario, se hizo la votación y el resultado es el que ha salido. Y ahí hemos terminado», dice José María Domínguez. El abad se aferra a que se cumplieron los estatutos y a que quienes se incorporan a una organización conocen a qué se incorporan. «Son conocedoras, ellos, ellas, todos los que se incorporan, bajo el régimen que se incorporan. Y nada más». De nada le vale que los tiempos hayan cambiado. Y da por zanjado el asunto. «Tenemos 400 años, el que quiera estar que esté y el que no tiene la puerta abierta para irse». Y añade: «La asamblea se ha pronunciado, hay que respetar la voluntad de la asamblea».
"El resultado de las votaciones debería hacer reflexionar a su junta de gobierno y no despachar el asunto con una notificación estereotipada remitida a sus miembros, mujeres y hombres, por correo electrónico", cree Revenga.
Domínguez sólo reconoce una baja en la cofradía, la de Benito Méndez, que justifica en su escrito de baja los motivos para salirse de Minerva. «Me di de alta en esta cofradía por mi madre, una mujer, y me doy de baja porque no las dejáis entrar en igualdad de condiciones. Muchos tenéis hijas y madres y esposas. No sé en qué pensáis. Leed el artículo 14 de la Constitución». Méndez dice que cuando presentó la baja, el secretario y dos seises exclamaron un «pero bueno, otra más». En Minerva dicen que sólo hay esta.
«Alguien más debería reflexionar con todo esto. No se debería obviar que en dos votaciones ha ganado el sí, lo que significa que la inquietud del cambio está ahí. Además de señalarnos que las puertas están para entrar y salir, cabría esperar unas valoraciones más elevadas», replica directamente al abad de Minerva una de sus cofradas, Marta M. Casado.
Las mujeres que impulsaron la votación en Minerva recogiendo firmas le reprochan que no represente a toda la cofradía y aprecian desdén en sus palabras. "Yo lo que hice fue organizar una votación, velar porque fuera limpia y sin ningún tipo de incidente y que se diera cabida a la inquietud que se había planteado», se defiende Domínguez.
No lo cree Esther Muñiz, una de las impulsoras de la votación y recogida de firmas para forzar a Minerva al debate. «La cofradía dijo que se iba a mantener neutra y en realidad han ido buscando el no», apunta. «Qué casualidad que la votación sea en Pentecostés, día que otra cofradía siempre celebra una procesión», denuncia. «Tanto el grupo joven como los seises han difundido el no. Para mantenerse neutros...», añade Esther Muñiz. Y les recuerda que «ha ganado el sí. No se ha alcanzado la cantidad de votos solicitados, que es diferente, así que no sostenga que ganó el no». También cree que todas las faltas de respeto en las redes oficiales de la cofradía «son indignas y deberían ser sancionadas». El abad responde qué él no está atento a las redes sociales aunque sean de la propia hermandad.
Ofrende especialmente a las hermanas de Minerva la alusión a mantener la pureza del rito tradicional e histórico. «Es indignante, ¿qué insinúan?», inquieren.
«Yo quiero seguir saliendo de manola», dice María González, hermana con carta de pago en Minerva. El sí no le habría impedido seguir haciéndolo. El no cercena el derecho a usar túnica de otras hermanas de su misma cofradía. Ella votó no.
«Queremos que se mantenga la tradición. Desde hace 400 años se hace así, por qué habría que cambiar ahora», se pregunta Manuel González. Él también votó no. «No es discriminación, es tradición», apostilla.
La explicación de por qué es sí a la primera cuestión y no a la segunda se la da el abogado y papón Jorge Revenga. «En el caso de Minerva la discriminación es más palpable que en las cofradías integradas por miembros de un solo sexo. En la cofradía asentada en San Martín se permite la entrada de hermanas pero no con todos los derechos que tienen los varones. La pregunta no debería ni siquiera haberse planteado. Hubiera bastado con una comunicación en la que se dijera: en tal fecha hemos adaptado los estatutos a la legislación vigente ya que los actuales incumplen la normativa superior».
«Y Jesús, penitencial fundada el 4 de febrero de 1611 por Ventura Valdés y su esposa, estuvo formada por 'confrades y confradas', éstas tampoco podían salir cubiertas en las procesiones, como en Minerva, hasta que en 1928 por razones que se desconocen las hermanas dejaron de darse de alta en la hermandad», añade Revenga.
Él y el pregonero oficial deslizan una crítica razonada al anterior obispo, Julián López. «De nada ha servido que el 31 de octubre de 2003, el prelado Julián López Martín aprobara el Decreto de Erección de Nuevas Cofradías del que, entre sus preceptos, se destaca la igualdad y, por cierto, un sistema democrático de acceso a las juntas de gobierno aunque este es otro debate. A pesar de su publicación, varias han sido las hermandades que han modificado sus estatutos con posterioridad a su vigencia, como Redención, las Marías, Jesús y otras, sin que hayan cumplido con esa normativa. Y no se nos diga que su objeto es la regulación de las 'nuevas' cofradías y no de las 'viejas' porque ese axioma es absurdo sin necesidad de mayor análisis», explica Jorge Revenga. «El resultado de la votación del pasado domingo en la Cofradía de Minerva, donde, no lo olvidemos, ganó el sí aunque fuera insuficiente en unos estatutos que, recordemos, aprobó el prelado anterior sin poner objeción a que las hermanas no vistan túnica cuando sí obligó a ser mixta a una penitencial femenina, me produce cierta desazón por un hecho objetivo. Hace ahora 35 años, en 1991, la Cofradía de Angustias sometió un cambio estatutario idéntico a sus hermanos y hermanas y este fue respaldado en unos tiempos en que la igualdad no era ni mucho menos una realidad social como lo es hoy, con camino aún por recorrer. Eso me lleva a pensar en una involución en el pensamiento, más aún cuando se pueden constatar, en torno al debate abierto en Minerva, posturas claramente en contra procedentes de jóvenes y mujeres», reflexiona Carlos García Rioja.
En la Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad, mixta, en la puja también, la junta de seises es por aplastante mayoría masculina. En Minerva, ni se contempla que haya seisas. En el Dulce Nombre se miran los de la Redención, aunque ninguna mujer has mostrado interés oficial alguno en entrar en esta última cofradía.
Revenga aborda además otra cuestión espinosa sobre argumentos peregrinos utilizados. «La normativa obligatoria, para todos, no se aplica, por algunos, con base en una mal entendida tradición o utilizando, en los razonamientos para justificar las bondades de la discriminación, en lugar de la cabeza otras partes del cuerpo».
«Para ser sincero, me resulta asombroso hablar sobre la igualdad de mujeres y hombres con el primer cuarto del siglo XXI ya cumplido. Y aunque el asunto de la igualdad real debiera ser obvio en todos los órdenes de la vida, existen muchas islas en las que no se ve así. Una de ellas, la Semana Santa», apunta Jorge Revenga.
No hay consenso en la Semana Santa. Ni, al parecer, posibilidad de acuerdo. Por eso se apela a un ‘baculazo’ de la Diócesis.
La misma presión que se ejerce sobre las mujeres se practica sobre los hombres que las apoyan. Y ni en las cofradías que segregan por sexo hay un bloque monolítico.
«Por qué no dejarán las cosas como están», dice otro Jorge, este González.
«Mi sueño sería poder tocar con mi hija porque mi cofradía que tiene más de cuatro siglos es sólo masculina. Yo toco con mi hijo pero mi hija de momento no puede ser ni papona». Lo dice públicamente en todos los podcast Miguel Díez Campelo, director de la Agrupación Musical del Dulce Nombre de Jesús Nazareno.
«Me llena de tristeza que mi hija Daniela sólo pertenezca a una cofradía de las tres que es su hermano Javier, ambos desde el día en que nacieron. Y no porque yo, o ella, no queramos. De hecho, este año salió en la procesión de la Redención de manola por primera vez en su vida. Una decisión personal que me argumentó en 'quiero salir con vosotros y además me gusta la cofradía, pero no puedo hacerlo de otro modo'». Es el sueño del pregonero Rioja, «que mi hija pueda pujar con su padre algún día, si ese es su deseo».
Las mujeres del Mercado fueron las primeras en esta nueva oleada. Derribaron, con la intercesión del obispo, una férrea oposición masculina en una devoción mariana y de mujeres milenaria en la ciudad. Ocho mujeres que se enfrentaron al 'statu quo' en defensa de las alumbradoras de la Virgen, desplazadas en la procesión más popular de la ciudad, y de las mozas bautizadas en el Mercado, excluidas de ser braceras simplemente por el hecho de haber nacido mujer. Le pidieron ayuda al obispo y él se la dio.
«Es momento de reflexionar y de tratar este asunto con la seriedad y gravedad que merece. Sobre todo después de escuchar y leer comentarios desoladores y totalmente alejados de los valores que debe defender una cofradía que, recordemos todos, es una asociación de fieles católicos», apunta Marta M. Casado.
La revuelta en la Semana Santa se ha ampliado. Es la conjura de las mujeres de la Semana Santa. Tienen la puerta abierta. Se la abre, como a las mujeres del Mercado, el obispo de León. Sin el apoyo decidido de Luis Ángel De las Heras no será posible. «Que así sea», confía Sonia Vázquez Louzao.

Una rosa en la puerta de la iglesia del Mercado, símbolo por excelencias de pureza y alegría, todas las madrugadas del Vienes de Dolores desde hace nueve años en honor a la Virgen del Mercado.