Diario de León

Cuatro meses de convivencia para salvar siglos de distancia

«Otro lugar de encuentros» concluye hoy un periplo insólito entre Sahagún y Grajal de Campos: seis artistas de distintas generaciones han puesto su obra en diálogo espacial y conceptual con la naturaleza y la arquitectura que el ser humano colo

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ANA GAITERO | texto y fotos
León

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Sahagún y de Grajal de Campos han sido la sede, en los últimos cuatro meses, de un encuentro insólito. El arte último de seis autores procedentes de distintas geografías y generaciones puesto a dialogar, a convivir, a posar e incluso a provocar, al lado, encima y dentro de las señas de identidad naturales e históricas más arraigadas de las dos villas. La una, con derecho propio en el principal Camino Francés que, rumbo a Santiago y al fin del mundo, trajo a la península ibérica a peregrinos, colonizadores, monjes, constructores, artistas y menesterosos. La otra, unida por un ramal al gran sendero europeo, fortaleza y sede de uno de los palacios más emblemáticos de León. Se trata de un proyecto que da continuidad a Miradas contrapuestas con el que el Museo de León experimentó en el verano del 2001 el primer encuentro de artistas de última generación con la historia. La obra se gestaba a partir de la reflexión sobre piezas custodiadas por el museo. En julio del 2003 se inauguró en Sahagún Otro lugar de encuentros . El Museo de León, el centro de operaciones Land Art El Apeadero, la Junta de Castilla y León y los ayuntamientos de Sahagún y Grajal de Campos pusieron en marcha la segunda experiencia de arte actual en relación con testimonios de la Historia. La isla que forma el río Cea antes de deslizarse bajo el Puente Canto, el santuario de La Peregrina, la capilla de San Mancio, la ermita del Puente y el palacio de los condes de Grajal fueron los espacios señalados para el periplo. La segunda fase del proyecto presenta algunos «cambios sustanciales» respecto a aquellas primeras miradas contrapuestas, según hacen notar Luis Grau, Javier Hernando y Carlos de la Varga, directores de Otro lugar de encuentros . El trabajo se planteó en espacios abiertos y los autores tuvieron que adaptar las magnitudes de su obra a los lugares escogidos. La propuesta y el mismo nombre están inspirados en la serie de Eduardo Chillida, recientemente desaparecido, sobre espacios urbanos conjugados en el interior de una pieza escultórica. «Aquí, el objeto artístico demanda un diálogo con la Historia a través de las relaciones conceptuales y formales que los artistas establecen con los testimonios» arquitectónicos y naturales seleccionados. Isidro Tascón (León. 1971) es el más joven de los creadores que han hecho hablar a su obra con la Historia. Su lugar: el santuario de La Peregrina. Los materiales: hierro y cable eléctrico. La obra: Apuntalar la «hermosa» ruina de la galería exterior con unas planchas desde las que se entretejen cables negros a modo de tirantes transversales. La conversación: una relectura de los recursos utilizados por la arquitectura clásica, el equilibrio y la armonía de las formas. La galería, que originalmente tuvo dos pisos, se levantó en el siglo XVIII. Es la última fase de un edificio que perteneció al desaparecido convento de San Francisco y que se transformó con el paso de los siglos en sucesivas ampliaciones. La instalación ha tenido en cuenta la técnica utilizada por los arquitectos de la época para tensar las bases de las bóvedas y reforzar su estructura con varillas metálicas. En Tensión-Ex-Tensión se han transformado en «una red lineal, en un dibujo tridimensional que tapona material y visualmente» la trayectoria longitudinal de las bóvedas e «invierte el sentido espacial de sus crujías». Maite Centol (Logroño. 1963) instaló sus rótulos luminosos en la capilla de San Mancio o San Benito. La escritura del lugar es el título de esta obra en tres piezas en blanco y negro encendida cada día por el sol. De la capilla del siglo XII, recientemente restaurada, ha colgado, cual anuncio de neón en un centro comercial, durante los cuatro meses que ha durado la exposición (inicialmente estaba previsto clausurarse el 30 de septiembre). «El arte supremo es el amor» proclama su enseña, una mutación de «El arte supremo es el amor a Dios», del teólogo benedictino Guillermo de San Thierry. Dos mundos: el religioso que trajo consigo la fundación del Monasterio de San Benito en el siglo XI y el laico de la sociedad actual se acogen en texto y contexto. La reflexión de la artista apunta también a los significados ocultos y contradictorios que suele haber detrás de las frases grandilocuentes: «El supuesto desinterés material de las instituciones religiosas queda desmentido en la práctica del poder ejercido durante siglos y del que la arquitectura es un testimonio incontestable». Benjamín Menéndez (Avilés. Asturias. 1963) mezcla en su Vientre de la vida ladrillo, hierro, agua, luz y aire y los hace dialogar entre sí. El agua murmulla en la base de esta torre helicoidal cerrada con ladrillos, el material «característico de la arquitectura mudéjar de la que el santuario de la Peregrina es una muestra significativa». El artificio arquitectónico habla con la naturaleza al tiempo que se convierte en su prolongación. Los responsables del proyecto han visto en esta obra reminescencias de una torre de Babel. Está en el interior del santuario de La Peregrina, en la capilla de los Castro, construida a mediados del siglo XIII. El diálogo de materiales que él propone se encuentra en este edificio en el que conviven elementos de factura netamente cristiana con los de influencia árabe. Y la capilla de Diego Gómez de Sandoval, donde se ha colocado la torre, revela esta conciliación de la diversidad cultural en las yeserías que la adornan con un estilo occidental y una decoración de inspiración árabe. Sergio Molina (Arrecife de Lanzarote. 1961) extendió sus Topografías mansas en la «modesta explanada» que se despliega a los pies de la ermita de la Virgen del Puente, sobre el Camino de Santiago. Se trata de cinco esculturas realizadas en acero corten, tierra vegetal y césped trasplantado. «Aparentan irregularidades naturales del terreno; pequeños oteros que además de transformar la topografía del lugar sirven de acomodo al viajero». Su propuesta ha aprovechado otra propuesta anterior: la del mobiliario de un área de descanso realizado en mármol y piedra. Una de las esculturas oculta la mesa y los dos bancos. Es como tratara de reivindicar, como sugiere la guía didáctica, una forma de tratar los espacios más atenta al entorno, a la función y a las personas. La ermita del Puente, en la que se celebra la romería de la Tantáriga el 25 de abril, es una construcción mudéjar del siglo XIII y los vecinos de la comarca tienen por milagrosa a la Virgen que le da el nombre o que tomó el nombre del pequeño puente por el que se accede al lugar después de andar un pequeño tramo de camino paralelo al Valderaduey. A su lado existió un hospital de peregrinos atendido por agustinos y, como se observa en las fotos, es un lugar apetecido por los peregrinos para tomarse un descanso antes de entrar en Sahagún. La exposición concluye hoy su periplo en el tiempo y el espacio. Mañana empezará su desmantelamiento después de cuatro meses de diálogo permanente, entendimiento, provocación, conciliación y contraste. Sahagún y Grajal abandonaron por un tiempo su posición periférica en la provincia para convertirse en el centro de una propuesta novedosa y llamativa. El arte hablando con el artificio, con la naturaleza y con la humanidad.

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