«Más allá de la tecnología está la labor de un ser humano que intenta curar a otro»
José Carlos Pastor Jimeno. Director del Ioba (Instituto de Oftalmobiología Aplicada), tiene en la Facultad de Medicina de Valladolid un despacho pequeño, extremadamente sencillo, que nada tiene que ver con las cualidades profesionales de este o
El profesor Pastor, así le llama todo el mundo en el Instituto, es un hombre cordial que habla con vehemencia de una obra que impulsó desde sus comienzos y que día a día puede ver crecer y consolidarse como una de las instituciones más prestigiosas de España en el tratamiento de las enfermedades de los ojos. El profesor Pastor es el culpable de que este milagro, surgido en Valladolid hace catorce años, funcione. -El culpable de que funcione no. No sé si funciona, pero si lo hace no es gracias a mí, es por el impulso que le imprimen cada día todos y cada uno de los que aquí trabajan. El Iobax -nos cuenta- se creó oficialmente en 1989, aprovechando una figura que aparecía en la Ley de Reforma Universitaria, que eran los Institutos Universitarios, figura que estaba desarrollada y que ahora se amplía en la Ley Orgánica de la Universidad. ¿El por qué de su existencia? Pues porque la medicina que yo aprendí ha hacer y la que han aprendido a practicar mis colaboradores en centros de fuera de España como, Canadá, Inglaterra o los Estados Unidos, es una medicina ligada a la investigación y aquí en España, aunque ahora parece que el Ministerio de Sanidad, con Ana Pastor a la cabeza, está cambiando un poco la política, nunca se ha hecho. En España los centros asistenciales son puramente asistenciales y la investigación no tiene cabida. Lo que pensamos fue hacer un lugar como los existentes en cualquier otra parte del mundo, donde se unen la investigación, la docencia y la asistencia. Vemos pacientes y estos son utilizados como fuente de investigación. Los resultados de la investigación revierten sobre los pacientes. Enseñamos y las consecuencias de la docencia se vuelcan también en los pacientes. Así es como se crea una espiral que mejora a la excelencia en el trato del enfermo, que es lo que los enfermos demandan. -¿Se da la misma importancia a cada una de las vertientes que tiene el Instituto? -No. Nosotros enfatizamos sobre todo en la investigación. Pero la investigación hay que entenderla como un bien para el paciente. Si yo estoy al día, si yo me formo en las últimas técnicas, si estoy permanentemente repasando mis resultados... pues es muy bueno para el paciente. Lo que hacemos es poner énfasis en la investigación como una forma de mejorar nuestros resultados ante los pacientes. Y en la docencia igual. -¿Cuántos pacientes atienden anualmente? -Este año las consultas estarán en torno a las 12.000 y unas 1.000 operaciones. -¿Cuáles son las enfermedades mas habituales en los pacientes que buscan su curación en el Ioba? -Pues las más frecuentes en nuestro entorno, lo que pasa es que nosotros tenemos un carácter referencial, unos equipos altísimamente sofisticados que permiten acceder a patologías que en otras partes de España no se pueden tratar. Nuestros pacientes presentan las causas importantes de ceguera, el glaucoma, la retinopatía diabética, la degeneración macular asociada a la edad... también vemos niños, tratamos tumores, la patología inmune ocular, los problemas de córnea, hacemos cirugía refractiva... un gran abanico de problemas oculares. Y luego cosas muy sofisticadas, como la patología de retina y vítreo o la patología inmune-ocular, de ella hay cuatro especialistas en España y dos están aquí... ese tipo de cosas. -¿De todas estas patologías cuáles son las que llegan a producir ceguera en más ocasiones? -Básicamente todas pueden llegar a producir ceguera si son casos evolucionados. Hasta un ojo seco, que parece una cosa banal, puede terminar con una ceguera total, depende de la gravedad. Por proporción y por volumen las dos que se llevan la palma son la retinopatía diabética y sus complicaciones y el glaucoma, pero eso es simplemente por volumen de población. -¿Es la diabetes una de las grandes amenazas para la visión? -Sí, creo que ese un problema en términos de salud pública al que quizá no se está prestando la atención que merece. Según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, en este momento hay un 8 por ciento de diabéticos, que subirán a un 12 por ciento en el 2010. Eso significa que en España en estos momentos podemos estar hablando de casi 4 millones de personas y para el 2010 estaremos hablando de casi cinco millones de personas con diabetes. Según nuestras estadísticas el 20 por ciento tienen retinopatía diabética y eso significa un volumen importantísimo de pacientes. Creo que habría que tomar medidas. Hoy la mejor es la revisión periódica de todos los diabéticos, tengan o no sintomatología. Aunque no noten nada deben de ser revisados periódicamente. -Un problema importante en las enfermedades oculares es el de que quien las padece no las percibe hasta que llegan a un estado muy avanzado... -Eso es verdad en muchas de las enfermedades de los ojos, en otras no. Pero la inmensa mayoría de ellas tienen poca sintomatología en las primeras fases y cuando llegan a nosotros los enfermos presentan unos estados muy evolucionados. Hay que concienciar a la población de lo que son las enfermedades, los grupos de riesgo, e incidir en la información sobre esos grupos amenazados. Creo que ahí los medios de comunicación tienen una gran labor social que hacer. Por ejemplo, a un diabético de tipo I tienen pocos problemas hasta los cinco o seis años de padecer la enfermedad, pero los de tipo II, como no se sabe cuando comienzan a sufrirla, pueden tener problemas desde el mismo momento del diagnóstico . El mensaje que hay que dar a la población es este, si usted el diabético del tipo II, en el momento que se diagnostique, vea o no vea, note o no note nada, tiene que ser visto por un oftalmólogo, así de simple. Lo mismo pasa con el glaucoma, se sabe que los miopes, los mayores de 40 años y los que tienen familiares con glaucoma, son población de riesgo, pues a partir de los 40 años deben tomarse una vez al año la tensión ocular, porque puede tener un glaucoma. Ese tipo de medidas, que son muy sencillas, deberían llegar a la población. -El Ioba ha crecido por sí mismo gracias al esfuerzo de los profesionales que lo integran. En estos días las distintas secciones están desperdigadas por el edificio de la Facultad de Medicina de Valladolid, pero hay perspectivas de que pronto todas sus ramas estén integras en solo edificio... -En el BOE del 13 de agosto de este año aparece una distribución de fondos Feder, vehiculadas a través del Ministerio de Ciencia y Tecnología con este fin. Ya tenemos una partida de, más o menos, millón y medio de euros para comenzar su construcción. Según las previsiones en mayo de 2005 estaremos inaugurando un edificio de unos 3.500 metros cuadrados en el Campus Miguel Delibes, que será la sede del Instituto. Pero lo importante no son los ladrillos, son los seres humanos, creo que el mayor valor que tiene el Instituto hoy en día es la gente que lo forma y sus actividades, lo otro es secundario. -¿Qué importancia tienen en un centro médico puntero como el Ioba las últimas tecnologías? -Las máquinas son importantes, pero las manejan los seres humanos. Si el médico no tiene ilusión, no tiene ganas, no tiene corazón, si no somos humanos, si no tratamos al paciente con respeto, con cariño, si no entendemos el dolor y el sufrimiento, las máquinas no sirven para nada. Al final el que cura es un ser humano a otro ser humano. Se apoya en máquinas, cuanto más sofisticadas mejor, pero al final siempre está la relación entre dos seres humanos y eso es para mí el mayor valor que atesora el Instituto. Aquí tenemos gente motivada para la que su trabajo es una vocación y nunca una carga.