Diario de León

La prevención es la mejor arma contra la ceguera

DL

DL

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

Pensar que el 80 por ciento de los casos de ceguera existentes podrían haber sido evitados con el diagnostico precoz de sus distintas patologías y el tratamiento adecuado de algunas enfermedades que la provocan, nos indica que algo funciona mal en los organismos que tienen como misión el control y cuidado de la salud. En estos momentos hay en el mundo 45 millones de personas ciegas y casi 150 padecen los inconvenientes de la baja visión. Aparte de la enfermedades específicas de los ojos, cataratas, glaucoma, oncocercosis, etc., hay otras, como la diabetes, que se están convirtiendo en una auténtica amenaza para la salud de las personas en general y para la visión en particular. Si el ritmo acelerado de crecimiento de la diabetes sigue su curso, nos encontraríamos con que dentro de unos años el tercio de la población mundial podría padecerla. Se asegura para el año 2050 el número de diabéticos de Tipo II habrá aumentado en un 165 por ciento. Este problema está generado por una alimentación deficiente, demasiado rica en grasas saturadas y por la falta de ejercicio, dos características que se dan cada vez en mayor proporción en los países de alto índice de desarrollo. El director de la Organización Mundial de la Salud, Lee Jong-Wook ha explicado que «los costes que suponen la educación, la rehabilitación y la pérdida de productividad por causa de la ceguera tienen importantes repercusiones en las personas, en las familias, en las comunidades y las naciones, en particular en las zonas más pobres del mundo. La OMS apoyará a los países para asegurar el derecho de ver». Para evitar la propagación de la ceguera los distintos organismo dedicados a cuidar de la salud de los ciudadanos deben actuar sobre los grupos de riesgo, haciendo, por ejemplo, que cada vez que aparezca un caso de diabetes de Tipo II, el paciente pasé automáticamente por la consulta de un oftalmólogo para que le haga una exploración del fondo de ojo con la pupila dilatada. Y en el caso de los afectados por la de Tipo I, la visita al oculista debe realizarse, como mínimo, después de los cinco años de padecer la enfermedad. Esto es hoy por hoy difícil de hacérselo entender, por ejemplo, a los médicos de cabecera que son los que en principio se encargan de tratar a los enfermos diabéticos. Hace falta también que las clínicas oftalmológicas adquieran altos niveles en el tratamiento de las enfermedades de los ojos. Vivimos unos tiempos en los que la cirugía ocular y los tratamientos de las diferentes patologías han avanzado de forma prodigiosa, pero para emplear los avances científicos hacen falta profesionales competentes, no basta la buena voluntad, ni el empleo de asombrosos equipos técnicos, los oculistas deben tener la formación y la dedicación necesarias para poder enfrentarse a la ceguera con garantía. Por eso encontrarse con una entidad como el Ioba, con profesionales que han adquirido sus conocimientos en los centros punteros del mundo, a lo que se une una equipación técnica de última generación, resulta reconfortante. Cuando la investigación, la docencia y la atención al paciente, se unen en busca de un mejor resultado, es muy fácil que el éxito llegue y que la enfermedad sea vencida. Pero sobre todo, y son palabras del Profesor Pastor, creador de este Instituto, «Debemos tener siempre en cuenta que ante la enfermedad hay solamente dos seres humanos, el paciente y el médico, que, unidos, pueden conseguir los mejores resultados». Es tan importante, imprescindible, en la lucha contra cualquier enfermedad el tratamiento humano del enfermo, situación que se da de forma admirable en el Ioba, pero que no siempre está presente en las relaciones entre el médico y el enfermo en muchas instituciones tanto públicas como privadas. Y la necesidad de un trato humano se precisa de una manera más determinante si cabe en enfermedades que pueden llevar al paciente a la ceguera con todas sus gravísimas consecuencias

tracking