Diario de León

Ya está aquí la gripe

El virus de la gripe ha desembarcado con fuerza este año. Un total de 195 casos por cada 100.000 habitantes. Esa tasa es veinte veces superior a la registrada en las mismas fechas del 2002. La culpa de esa elevada incidencia la tiene una cepa p

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MARÍA CEDRÓN | texto
León

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S e llama Flu Yang y viene de Oriente. Esas son las señas de identidad del virus de la gripe que este año ha llegado a España. La cepa, del tipo A en su variante H3N2 (un tipo similar a la que causó la gripe de Hong Kong en 1968), ha sido considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una de las más agresivas de la última década. Ya en el mes de marzo, cuando la OMS elaboró un informe sobre la enfermedad presentado en la 56 asamblea mundial de la salud, los distintos sistemas sanitarios del territorio español fueron puestos sobreaviso de la gripe que se avecinaba. «Una nueva pandemia (enfermedad epidémica que se extiende a varios países o que ataca a casi todos los individuos de una región) es inevitable y posiblemente inminente», explica el citado documento. El informe de la OMS calcula que sólo en los países industrializados, la pandemia «podría provocar entre 57 y 132 millones de consultas ambulatorias, de 1a 2,3 millones de hospitalizaciones y de 280.000 a 650.000 defunciones en menos de dos años». Además, añade el documento, los países subdesarrollados, «donde los recursos para la atención sanitaria ya son insuficientes y la población en general suele estar debilitada por la mala salud y la desnutrición», las consecuencias serían enormes. Estados Unidos es uno de los países con más riesgo de sufrir una pandemia este año. Un grupo de científicos norteamericanos advirtieron esta semana del riesgo de una pandemia de gripe mortal que se transmite de las aves a los seres humanos en un artículo publicado en la revista Science . De hecho, se prevén hasta 70.000 fallecidos ese país durante la peor temporada de gripe de los últimos treinta años. De todas formas, desde el Ministerio de Sanidad explican que en España no hay que hablar de epidemia. La población, aseguran fuentes del departamento que dirige Ana Pastor, puede estar «totalmente tranquila». Pese a ello, las urgencias hospitalarias de todo el país ya han comenzado a notar, más temprano de lo que suele ser habitual, la incidencia de un tipo de gripe más agresiva que la de años anteriores. La propia ministra de Sanidad, Ana Pastor, reconoció la semana pasada que las complicaciones derivadas de la afección del virus en personas mayores están impactando en el funcionamiento de los servicios sanitarios. En este sentido, la ministra matizó que en una semana se había pasado de 117 casos por 100.000 habitantes a 189 (esta última cifra hace referencia a los datos recogidos durante la semana del 2 al 8 de noviembre), muy por encima de la incidencia registrada en las mismas fechas del año pasado, cuando la tasa fue de diez casos por cada 100.000 habitantes. Esta semana, la proporción de afectados se eleva ya a 195 casos por cada 100.000 habitantes. Además, el portavoz de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias, José Luis Casado, explicó que las urgencias se sitúan al 100% de su actividad en toda España debido a la gripe. Costes Y es que esta enfermedad, una de la más antiguas y comunes que se conocen, es un importante problema de salud. Además de la mortalidad que puede provocar directa o indirectamente, la gripe genera cada año unos elevados costes económicos y sociales. La proporción de personas afectadas durante las epidemias anuales, según las estimaciones del Ministerio de Sanidad, oscila entre el 5 y el 15% en poblaciones grandes. Esos porcentajes aumentan hasta un 50% en grupos de población cerrados, tales como internados escolares o asilos, en los que el posible contacto con personas afectadas es mucho mayor. Además, cada temporada la gripe genera un aumento de la mortalidad de entre el 10 y el 15%. Ese incremento se registra fundamentalmente en los grupos de riesgo: mayores de 65 años, pacientes con enfermedad crónica respiratoria, cardiaca o renal, diabéticos, pacientes inmunodeprimidos o personas con elevado riesgo de contagio. La factura anual de la gripe incluye, además de los gastos del sistema sanitario, el coste de debido a las bajas laborales que produce la enfermedad. Un estudio elaborado por el doctor Carlos Quintas, del departamento de Salud Pública de la Universidad de Santiago, indica que la gripe causa cada año una pérdidas aproximadas de sesenta millones de horas de trabajo. Esto supone unos costes de 210,35 millones de euros, cifra que podría llegar a duplicarse si se suman los gastos médicos, la disminución de la productividad o la saturación de los servicios de urgencias. Otro informe elaborado en Francia, basado en una red nacional de médicos generales durante el periodo 1984/1995, concluye que las consultas médicas de la población relacionadas con la gripe constituyeron del 1,4 al 1,6% del total de visitas a facultativos de Atención Primaria. Además, el estudio del doctor Quintas explica que durante los primeros brotes de la epidemia las tasas de hospitalización se multiplican hasta cinco veces, según los grupos de edad. Fácil transmisión El de la gripe es además un virus de muy fácil transmisión. Viaja a través del aire en las pequeñas gotas y partículas que eliminan los individuos afectados al estornudar o toser. Desde el aire, salta a un nuevo cuerpo y se introduce en él a través de la nariz o la garganta. En las células infectadas, el virus se replica en unas cuatro o seis horas, extendiéndose más tarde a un buen número de células respiratorias. Un griposo puede iniciar una cadena de contagios que llegue a afectar a unas 87.000 personas. La enfermedad tiene un periodo de incubación de entre 18 y 72 horas antes de la aparición de los síntomas. Fiebres altas, fátiga y debilidad, dolores de cabeza y musculares intensos, tos e incluso estornudos, dolor de garganta, lagrimeo o congestión nasal son algunos de los cuadros clínicos que los griposos pueden presentar, al menos, entre seis y diez días. Pero, ¿cómo evitar la enfermedad? La vacunación anual adaptada a las características de la cepa dominante en cada temporada es el tratamiento preventivo más eficaz, según aseguran los epidemiólogos. Junto a ese método, los fármacos antivirales juegan un importante papel en el tratamiento de la infección, sobre todo en grupos de alto riesgo que no han sido vacunados, en personas a las que les está contraindicada la profilaxis por vía intravenosa y en individuos cuya respuesta inmunitaria a la vacunación ofrece una protección insuficiente frente a la infección. LAVANDEIRA JR.

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