Un paseo por Riaño
Los alrededores de Riaño ofrecen múltiples atractivos turísticos que van desde la visita a las ermitas de Quintanilla y San Bartolo hasta la ruta que conduce al pico Yordas

Riaño ofrece al visitante múltiples estampas llenas de belleza
La localidad de Riaño está situada en plena Cordillera Cantábrica, concretamente sobre el cerro Nozanga, a 1.031 metros de altitud sobre el nivel del mar. Una población que por su situación y clima resulta ideal para disfrutar del verano, contando además con una patrimonio artístico digno de ser conocido. Merece una mención especial la antigua Iglesia de San Martín de Pedrosa del Rey, que data del siglo XVI y fue trasladada piedra a piedra hasta Riaño, dando lugar a la Iglesia Parroquial de Santa Agueda, en cuyo interior pueden contemplarse tallas religiosas de los siglos XVII y XVIII. Una referencia a la que cabe sumar otras, como por ejemplo la Iglesia de la Puerta, con la que se honra a Nuestra Señora del Rosario. Una magnífica muestra de la arquitectura religiosa, en la que es posible observar unas pinturas murales de principios del gótico y un viacrucis barroco del siglo XVIII. Aunque no cabe duda de que entre los principales encantos de Riaño también se encuentran sus irrepetibles paisajes. Un bello entorno, ideal para realizar rutas a pie de diferente longitud y dificultad, en las que el premio es acceder a otros conjuntos artísticos y espectaculares panorámicas. De este modo, a tan sólo tres kilómetros en dirección León es posible contemplar la Ermita de Quintanilla, todo un símbolo de la comarca que data del siglo XVIII. Al tiempo que a otros tres kilómetros, pero en dirección Santander, se erige la Ermita de San Bartolo. Aunque para los amantes del senderismo más puro, la zona de Riaño ofrece recorridos más prolongados y sinuosos, como por ejemplo el que une esta localidad con el Pico del Yordas, de 1.963 metros de altitud. Así, partiendo de esta localidad, y cuando el nivel del pantano ha bajado un poco respecto a sus cantidades invernales, es posible tomar la pista que lleva hasta Burón. Siguiéndola se alcanza el valle de San Pelayo, donde la denominada Pista del Rey conduce directamente hasta la Majada del Yordas. Una de las rutas más recorridas por los senderistas, que no es, ni mucho menos, la única de este tipo que ofrece la zona, ya que a través de estas sendas y valles también se alcanzan otros puntos de gran belleza, como por ejemplo Lois o Anciles. Pistas y valles que cuentan una excepcional flora y fauna. No en vano, Riaño pertenece desde 1994 al Parque Regional de Los Picos de Europa, existiendo en esta zona ejemplares de cabra montesa, oso pardo, rebeco, venado, corzo, jabalí, zorro, urogallo, perdiz roja, así como truchas de la variedad Iris en sus aguas. Mientras que en el caso de la flora, Riaño cuenta con tupidos bosques de hayas y robles, como por ejemplo los de Hormas o Tedeña, existiendo al mismo tiempo numerosos chopos, abedules, acebos, salgueras, escobas y plantas aromáticas y medicinales como té de peña, orégano, tomillo, manzanilla... sin olvidar la flor más emblemática del lugar, el narciso de montaña, aquí llamado capilote. Es decir, un auténtico paraíso natural que merece ser visitado con detenimiento.