Leoneses desaparecidos en Mauthausen
Se acaba de conmemorar el 25 aniversario de la Constitución. Con este motivo se han presentado, por algunos partidos, iniciativas encaminadas a rendir homenaje a las víctimas del franquismo. Isabelo Herreros, secretario general de Izquierda Re

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La posición que al respecto ha venido mantenido el Partido Popular es la de negarse a realizar una condena explicita de la sublevación franquista de 1936, a obstaculizar las investigaciones históricas y las reivindicaciones de la memoria democrática. En este contexto tiene cierta explicación que, una vez más, queden fuera de homenajes y reconocimientos los españoles asesinados en los campos de exterminio nazis. El periplo seguido por la mayoría de ellos fue el siguiente: tres años de combate en defensa de la República, internamiento en 1939 en campos de concentración franceses, alistamiento forzoso en 1940 en batallones de trabajadores para construir fortificaciones, apresamiento por la fuerzas de ocupación alemanas y internamiento en campos de exterminio en Austria, Polonia o Alemania, tras la resolución del ministro del régimen franquista; máxime después que Serrano Suñer consideró apátridas y no españoles a los exilados republicanos, desconsideración precedida por la vergonzosa y criminal actuación que, con los españoles exilados demostraron las autoridades de Vichy. En los tristemente celebres campos de Treblinka, Dachau, Buchenwald, Auschwitz-Birkenau, Mauthausen, etc. fueron a dar españoles de toda condición y de todos los partidos y sindicatos, tras batirse casi tres años contra el fascismo hispano y sus aliados desplegados militarmente en la Península. En el campo de Mauthausen fueron asesinados cerca de 7.000 españoles, de un total aproximado de 10.000. Una de las tareas más urgentes, para que pueda conocerse la dimensión del genocidio llevado a cabo por el régimen nazi sobre ciudadanos españoles, es la reconstrucción de pequeñas historias de vida. Se trata de una demanda no solo derivada del escaso conocimiento que tenemos de esta página de la historia sino que representaría un acto de reparación para con estas víctimas, y cuya memoria no tiene en nuestro país ni una sencilla placa que sirva de testimonio para las nuevas generaciones. Hechas estas consideraciones queremos aportar en este trabajo la información que hemos podido recabar, acerca de la presencia de leoneses, de 1940 a 1945, en un bello pueblo a orillas del Danubio, en la carretera de Linz a Munich, llamado Mauthausen y que ha quedado escrito en la historia, asociado a las más altas cotas del oprobio y la crueldad humana. También este campo de exterminio fue escenario de la dignidad inquebrantable de unos grupos de hombres decididos a no dejarse doblegar. En la organización de la solidaridad, de los sabotajes, preparación de fugas, la resistencia y la acción clandestina jugaron un destacadísimo papel los españoles, con un alto precio pagado del que es deudor toda la humanidad. Entre aquellos españoles inmolados había un puñado de leoneses inquebrantables y que, por su valor y dignidad, fueron asesinados mediante los conocidos y crueles métodos diseñados por quienes fueron juzgados en el proceso de Nuremberg, juicio que pudo celebrarse merced a la acumulación de pruebas realizada por los propios españoles, los portadores del celebre triangulo azul con una S dentro. De la información dejada en diversos testimonios por los supervivientes, existieron en Mauthausen organizaciones unitarias clandestinas, donde los partidos políticos españoles jugaron destacado papel, si bien existió también, lamentablemente, el sectarismo que ya se había manifestado durante la guerra civil; es decir, la organización del PCE situaba por encima de la solidaridad entre españoles una amalgama de organismos comunistas internacionales, donde se tomaban acuerdos, y después se pretendía su ratificación por la coalición de partidos políticos españoles, integrado fundamentalmente por miembros de Izquierda Republicana, Unión Republicana, Esquerra Republicana de Catalunya, PSOE, y los comunistas, con su táctica de utilizar tres presuntos partidos: PCE, PSUC Y JSU. Desde la distancia no se entienden muy bien estos comportamientos alejados al heroísmo que mantuvieron los españoles en Mauthausen y otros centros de exterminio y sin distinción de credos ideológicos. Muchos españoles, también los leoneses, fueron trasladados al campo anejo de GUSEN, a cinco kilómetros de Mauthausen. Quizás la mejor descripción de lo que fue este otro siniestro lugar, menos conocido, pero cuya sola mención aún hace estremecerse a quienes sobrevivieron al horror de los campos de exterminio nazis, la encontramos en el ya clásico libro Triangulo Azul de M. Razola y M. Constante: «A decir verdad, Gusen no fue un kommando( destacamentos de trabajo externos, dependientes de un campo) propiamente dicho. Era el duplicado de Mauthausen. El duplicado en negro. El espanto duplicado. Había que conservar el relato de su historia para el final, porque después de Gusen, nada más se puede añadir acerca de la vida en un campo de concentración que no la haga parecer casi placentera comparada con aquello. Si embargo también ahí los españoles se aferraron a la existencia. También ahí lograron resistir. Porque nada puede llegar a domeñar la resistencia moral de aquellos que saber luchar en pro de una causa justa.» Como la casa madre, contaba con hornos crematorios y el trabajo principal consistía también en la explotación de una cantera de roca. Aquí fueron asesinados un puñado de republicanos leoneses. Doce fueron los leoneses que fueron inmolados en Mauthausen, tras crueles e inimaginables tormentos, y la publicación de sus nombres y de los datos que sobre los mismos hemos podido recabar, solo pretende reivindicar su memoria e invitar, a quienes pudieran tener alguna información mas precisa, por razones de parentesco o de cualquier otro tipo, a compartir la misma, a fin de recuperar la memoria de unos leoneses, campesinos, comerciantes o funcionarios que, nunca habían pensado, antes de 1936, sino ser buenos trabajadores y padres de familia y que, por el «delito» de defender la legalidad constitucional en 1936 se vieron abocados a uno de los destinos más terribles que pueda sufrir un ser humano: internamiento, tortura y muerte en un campo de exterminio nazi.