Cómo superar los miedos irracionales
¿Los perros y gatos le producen pavor?, ¿cuando ve una gota de sangre se le hiela la propia?, ¿las alturas hacen que su seguridad caiga en picado?. Proponemos algunas estrategias para desactivar las amenazas imaginarias, que limitan su vida y s

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Crisis del precio del petróleo, guerra en Irak y Medio Oriente, calentamiento global del clima, sida, atentados terroristas, gripe asiática y otras nuevas enfermedades, violencia doméstica, ataques masivos de virus informáticos, recesión económica... . Éstas y muchas otras amenazas que saltan continuamente a los medios de comunicación y nos mantienen en vilo, produciendo una auténtica globalización del miedo, tienen un especial impacto en las personas propensas, funcionando como un gatillo que dispara los casos de fobias, despertándolas o empeorándolas. ¿Presiente que va a perder el control, está convencido de que va a ocurrir algo terrible y busca la forma más rápida de huir?. ¿Su boca se reseca, su pulso se acelera y su respiración se dificulta?. ¿Suda más, tiembla, tiene sensaciones de náuseas y desmayo?. ¿Comienza a escapar de todas las circunstancias que puedan producirle temor y evita todas aquellas situaciones que puedan estar relacionadas con la situación o el objeto que teme?. Son los síntomas de los miedos irracionales, exagerados y persistentes ante un objeto, situación, actividad o estímulo determinados, los cuales determinan un deseo imperioso de evitar aquello que se teme. Si no se solucionan, terminan controlando, limitando y condicionando la vida, alterando lo que se siente, piensa y hace, produciendo un continuo malestar y angustia. Peligros que no existen Las denominadas fobias, surgen ante amenazas imaginarias, a diferencia del miedo, que consiste en una reacción emotiva frente a un peligro o amenaza real o posible de carácter pasajero, reconocido como lógico, y que sirve de alerta y como protección contra ese mal inminente. Entre el 5 y el 10 por ciento de las personas que acuden a una consulta de psiquiatría lo hacen por algún trastorno fóbico, y en su mayoría son mujeres. Aún se ignora a ciencia cierta qué ocasiona un miedo irracional y los expertos defienden distintas teorías sobre su origen, pero se sabe que en su aparición pueden intervenir factores fisiológicos, psicológicos y genéticos, por separado o en combinación. Lo que sí se conoce es que las fobias pueden generalizarse: una persona que teme a los gatos puede llegar a temer a todos los animales. También pueden «contagiarse»,ya que ciertos individuos muy sensibles o nerviosos, pueden adquirir una miedo irracional al escuchar lo que les cuenta otro fóbico, pese a no haber pasado nunca por un episodio traumático en la realidad. «Las fobias pueden aparecer debido a una experiencia negativa o traumática en el pasado: por ejemplo una persona que estuvo a punto de ahogarse cuando era niño puede padecer en el futuro una fobia a todas las situaciones relacionadas con el agua», explica el psicopedagogo Bernabé Tierno. También puede haber cierta influencia de la familia, ya que los padres pueden trasmitir sus miedos a sus hijos al servirles de ejemplo, así como de ciertos ambientes donde se enseña a temer a todo y a no afrontar las situaciones y temores. Los motivos de las fobias son muy numerosos, pero se subdividen básicamente en tres tipos: las simples, que se refieren a un objeto, lugar, sujeto o situación, las sociales, que impiden desarrollar actividades en presencia de otras personas, y las agorafobias ó temor a los lugares extraños junto con una necesidad urgente de refugiarse en el ámbito seguro del hogar. Temores que matan Esta clasificación incluye desde los miedos a los lugares abiertos, altos o cerrados, los objetos puntiagudos, a cruzar calles o puentes, a los relámpagos, el agua, las tormentas, la noche o el fuego, hasta los temores a todo tipo de enfermedades, al dolor, la muerte, a ser enterrado vivo, al contagio, a ruborizarse, a vomitar, a envenenarse, a accidentarse o las hemorragias. También son muy comunes las fobias a todo tipo de animales, como serpientes, insectos, gusanos, ratones, gatos ó perros, a ciertos alimentos como las carnes y alimentos grasos, así como a la sangre, a las inyecciones, al dentista o a atragantarse. Los miedos a la muerte, a la oscuridad, a la suciedad y a los espacios cerrados son otros de los miedos más habituales. El temor a los lugares llenos de gente o solitarios, abiertos o cerrados, es la fobia más común: representa la mitad de todos los estados fóbicos que reclaman tratamiento específico. También son frecuentes los miedos irracionales a viajar en avión, y al contacto con los demás y a hablar, comer o beber en público. Las nuevas tecnologías, enfermedades, estructuras familiares y modos de relación entre las personas, generan nuevas fobias como el miedo a la informática o el miedo a lo nuevo, que afecta a las personalidades obsesivas que perciben los cambios como un peligro para el control que mantiene sobre su entorno. Sea como sea, los miedos irracionales condicionan la vida, merman la actividad y aumentan la incapacidad, comprometiendo seriamente el bienestar de persona, y ocasionando desajustes que van desde la disarmonía conyugal y la restricción de viajar, hasta la incapacidad laboral y la reducción del contacto social. El fóbico llega a configurar su vida eligiendo las actividades que excluyan el riesgo de exponerse al objeto que teme. Las fobias se mantienen porqué cuando la persona se aleja de lo que le da miedo, su ansiedad disminuye y se siente mejor, y cómo con su escape elimina lo que le causa malestar, lo repite. Pero como nunca se enfrenta a la circunstancia temida, ésta situación jamás deja de provocarle ansiedad. Mejor enfrentar que escapar «El miedo persiste porque no enfrentamos la situación; si permanecemos ante del objeto temido el tiempo suficiente, nos daremos cuenta de que no hay porqué temerlo, la activación de nuestro organismo bajaría y también la ansiedad», según Tierno. En todo caso, si lo que se teme afecta el funcionamiento personal y ajuste social, hay que buscar ayuda profesional. Una de las psicoterapias más eficaces para eliminar el miedo sin razón es la desensibilización sistemática, que consiste en ir quitando el miedo poco a poco al paciente, hasta que sea él quien lo controle, y no a la inversa, cómo le viene sucediendo. Durante este proceso, el psicoterapeuta adiestra al paciente para que se relaje mediante técnicas como la respiración profunda, la visualización y otros ejercicios, que debe practicar diariamente. También le enseña a ir tomando el control sobre sus nervios y ansiedad, y lo lleva a soportar su miedo en dosis pequeñas pero progresivamente mayores, hasta que sea capaz de afrontar sin temor la situación, persona u objeto que lo venía atormentando. Por ejemplo, a una persona que tiene miedo a los perros, se les muestran primero fotos de perritos simpáticos, y una vez que soportan esas dosis de temor, se pasa al siguiente grado, con perros menos agradables pero siempre realizándolo en una situación de relajación.