LA TENDENCIA
Año 2050: reducción de encinares y aumento de hayedos
Si se mantiene la tendencia, los aumentos de las temperaturas invernales y de las precipitaciones estivales serán fundamentales para evaluar la vegetación que podría desarrollarse en los años 2025, 2050 y 2075. De esta forma, la vegetación en el año 2025 sería semejante a la actual. A partir del año 2050 se reducirían de forma importante las áreas con carácter mediterráneo con la consiguiente disminución de los encinares en beneficio, preferentemente, de los robledales de melojo o rebollo. Se observaría, además, un notable aumento de los hayedos, ya que la ausencia de sequía en el verano en el norte de la Comunidad favorece su desarrollo. Los mayores cambios podrían apreciarse a partir del año 2075. El encinar, seguirá siendo el bosque más ampliamente representado, seguido por el hayedo, siendo notable la desaparición de los bosques de roble albar que serían sustituidos por hayedos. Una de las principales conclusiones a la que llega la profesora Sara del Río es la posibilidad de determinar cambios en el uso y manejo del territorio en función de cual sea la potencialidad de los mismos frente a las distintas condiciones climáticas. Un factor que será importante para evaluar las repercusiones socio-económicas que de ello puedan derivarse para la Comunidad. Se insiste, además, en la necesidad de valorar las características locales y regionales en estudios de cambio climático para determinar las posibles consecuencias que ello podría ocasionar.