Diario de León

NORBERTO PRIETO, ACORDEONISTA DAVID SEOANE, GAITERO ANA Y JAVIER GONZÁLEZ, RABELISTAS DIEGO NOEL DE LA PUENTE, TAMBORITERO

Los herederos de la tradición «Nunca imaginé que esta música diera tanto de sí» «Admiro a Carlos Núñez, es el mejor gaitero del mundo» «Hay que continuar con la tradición del abuelo» «Empecé por curiosidad, por probar algo nuevo»

Viendo su arte y sus ganas, nadie diría que la música leonesa se encuentra en peligro por falta de afición. Aún no lo s

PEDRO ROBLES

PEDRO ROBLES

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EMILIO GANCEDO | texto
León

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«Mi abuelo era el Bisbal de la época». Así, de esta manera tan gráfica se expresa el joven acordeonista Norberto Prieto (16 años), y no le falta razón. Su abuelo era Magín Prieto, de Lago de Babia, famoso y excelente acordeonista de una zona, la Montaña leonesa -y muy especialmente la Montaña Occidental- en la que el acordeón (primero diatónico, luego cromático) se alzó como instrumento rey casi desde su misma introducción a finales del siglo XIX. Magín amenizó como nadie las fiestas y romerías de Babia, Laciana y Omaña, solo o eventualmente acompañado de tocadores de pandereta o pandero, y su nombre se recuerda aún con veneración en el valle de origen de esta familia. Su nieto Norberto comenzó a aprender las primeras nociones de acordeón de la mano de otro gran músico babiano en activo, Dionisio Abril, para pasar a continuación a matricularse en la Escuela Municipal de Música de León: allí continúa mejorando y afianzando su talento, si bien con un tipo de docencia más encaminada hacia los temas clásicos y contemporáneos del repertorio para este instrumento. Fue a raíz de la invitación que la asociación cultural y grupo Tornadera, de La Bañeza, le hizo para participar en el concierto de música leonesa que ofreció durante las pasadas fiestas de San Froilán, cuando Norberto Prieto llegó a comprender el fantástico calado y las enormes posibilidades que tienen los sonidos tradicionales. «Me abrió un mundo», dice Norberto, y es que fue allí cuando descubrió el arcaico sonido de la zanfona y el hipnótico rabel; o las insospechadas posibilidades rítmicas y melódicas que pueden surgir de la combinación entre éstos y otros instrumentos, tradicionales o modernos. «Hacer con lo antiguo, cosas modernas», éso es lo que le gustaría a Norberto, tal y como se está haciendo actualmente, con sorprendentes y fecundos resultados, en otras regiones como Galicia o Asturias. Además, esa labor es la que llevó a cabo uno de los músicos que más admira, el gran acordeonista Astor Piazzolla, quien, fusionando sonidos de su Argentina natal con los de Estados Unidos, creó el mundialmente famoso tango-jazz . En este sentido, el objetivo de Norberto Prieto es continuar aprendiendo los secretos del acordeón para llegar a crear «algo diferente», sin descartar la formación de un grupo de fusión musical entre el folk y los sonidos más actuales. Por el momento, entre sus temas preferidos están la Jota de Babia , la Jota de Laciana y el Baile Chano ; y, como no podía ser de otra forma, el Libertango de Piazzolla. David Seoane es un jovencísimo gaitero leonés que vive en Ribaseca, localidad del Alfoz muy cercana a la capital de la provincia. Actualmente tiene 14 años, y comenzó a tocar la gaita de fole ¡nada menos que a los seis años! Lo suyo es pura pasión y talento innato a la hora de tocar la gaita, y tanto es así que este fin de semana ha representado a León como finalista en el concurso Veo, veo , conducido por Teresa Rabal. David desciende de una famosa saga de gaiteros lucenses, y fue precisamente su padre, nacido en Ferrol, quien le familiarizó con este instrumento y le enseñó a apreciar su sonido potente y antiguo. Posteriormente entró en el Área de Formación Tradicional del Ayuntamiento de León, donde aún sigue recibiendo clases con el maestro berciano José Fidalgo. Además, la dinastía continúa, ya que este año su hermanín (también con seis años) está comenzando a recibir sus primeras clases de gaita. «El sonido que tiene», éso es lo que más le gusta a David Seoane de este instrumento, y en cuanto a sus músicos favoritos, pues Carlos Núñez, ahí no tiene ninguna duda. «Es el mejor gaitero del mundo», remarca. Es común ver a este chaval tocando en multitud de celebraciones, fiestas y romerías, encuentros de música tradicional, inauguraciones, congresos... ha tocado frente a políticos gallegos y leoneses como Manuel Fraga o Mario Amilivia, y, más recientemente, el pasado verano durante la demostración de cultura tradicional leonesa en Santiago de Compostela, acompañando a los cincuenta pendones del Viejo Reino que se dieron cita en la plaza del Obradoiro. David Seoane cree que las instituciones leonesas deberían apoyar más el aprendizaje y fomento de la gaita, como instrumento también leonés que es. «La gente conoce más la dulzaina, o la chifla y el tamboril», así que este chico defiende una promoción mayor del instrumento en tierras leonesas. Además, Seoane es gaitero solista en dos grupos de cultura tradicional leonesa, Abesedo y Hacendera. Le encantan los temas tradicionales de las comarcas leonesas, pero también los de músicos consagrados como Susana Seivane o Carlos Núñez, que aprende e interpreta por su cuenta. Aunque dice que toca «por afición, como hobby», en el futuro no le importaría integrarse en un grupo de música folk. A pesar de que mucha gente piensa que la gaita es sólo propia de Galicia o Asturias, la gaita de fole o el fole se ha venido tocando tradicionalmente en El Bierzo, Cabrera, Valdería, Maragatos, Laciana y Babia, y se han encontrado vestigios de su uso reciente en el Órbigo y Cepeda. Cuando en el primer Festival de Rabel Leonés, organizado el pasado mes de julio en Veguellina de Órbigo, la organización anunció la actuación de «dos descendientes del rabelista Alfredo González», la mayoría del público presente pensó que se trataría de algún hijo de este músico montañés, quizás de una edad que oscilaría entre los 30 y los 40 años. ¡Qué sorpresa cuando aparecieron sobre el escenario dos niños, Javier y Ana, de 15 y 11 años, cada uno de ellos pertrechado con su viejo rabel! Se trata, claro está, de los nietos de Alfredo González, a quienes su abuelo y su padre transmitieron el amor por este antiquísimo instrumento. Alfredo González, ya fallecido, está considerado como uno de los últimos rabelistas tradicionales que hubo en la provincia. Era de Las Salas, en la zona de Riaño, uno de los últimos reductos del rabel en León, llamado arrabel en algunos valles (no hace mucho se extendía por buena parte de la montaña), y la gran estrella de las hilas o jilas (filandones, reuniones nocturnas) de este pueblo de la montaña oriental. A diferencia de su hermana, Javier sí llegó a conocer al abuelo, y fue éste quien le dio a conocer los secretos de esta especie de violín de tres cuerdas, ligado a la cultura trashumante y pastoril (actualmente se conoce también en diversas zonas de Cantabria, Asturias, Extremadura y Castilla) y de cuyo origen los expertos no se han puesto aún de acuerdo por completo, aunque hay algunos que defienden su origen magrebí. Tanto Javier como Ana comenzaron a los seis años a aprender solfeo en el Conservatorio de León, decantándose el primero por el violín, y la segunda por la viola. Este conocimiento les permitió abordar con mucha mayor soltura el rabel del abuelo, un instrumento «que no permite hacer demasiadas virguerías», aseguran los dos, y cuya virtud está sobre todo en servir de acompañamiento a cantares de tipo pícaro y humorístico, que señalaban los defectos o los comportamientos divertidos de los vecinos del pueblo y ponían en evidencia a los ricos y poderosos. Además, el rabel también servía para poner melodía a las jotas, titos y demás danzas de la comarca, que eran bailadas por los asistentes a la hila aún en plena cocina. Tanto Ana como Javier González piensan continuar con este instrumento (además del Festival de Rabel, han tocado ante personalidades como Luis del Olmo) aunque en un segundo plano con respecto al violín y la viola, que consumen muchos de sus esfuerzos. Pero aunque se dediquen con energía a estos instrumentos clásicos, no olvidarán sus canciones favoritas, el Romance de la Loba Parda o la divertida Jota de los alfileres . De todos los chavales que tocan instrumentos tradicionales en León, quizás los que mayor mérito tienen son los pocos que están aprendiendo a tocar chifla y tamborín o tamboril, como es el caso del joven leonés Diego Noel de la Puente ¿por qué? pues porque la chifla y el tamboril constituían la pareja de instrumentos reina en casi todo el territorio leonés, pero por desgracia su uso se ha reducido terriblemente en poco menos de un siglo: así, hoy en día hay tamboriteros en Maragatos, Cepeda, Órbigo, Valduerna, Valdería, Cabrera y la mayor parte del Bierzo, pero, exceptuando en Maragatos, son muy escasos, no llegando a alcanzar en total los 40 ó 50 a lo sumo. El caso de Diego ilustra muy bien lo que es la recuperación actual de la música autóctona por parte de un chaval joven (14 años), ya que su familia no procede de las comarcas «tamboriteras», ni hay referentes musicales en ella, pero aún así decidió aprender chifla y tamboril «por curiosidad, por probar algo nuevo», como asegura él mismo. Así, se matriculó en la Escuela de Música del Ayuntamiento de León, en el área de música tradicional, y desde hace cuatro años está aprendiendo las sutilezas de estos dos instrumentos (que se tocan a la vez), de la mano del tamboritero berciano Luis Alberto Mondelo. Además de todo ello, también está apuntado a pandereta -otra de las disciplinas que se imparten en la escuela- y su hermano pequeño continúa la afición musical. Para Diego Noel de la Puente, lo más complicado de tocar chifla y tamboril es «la coordinación entre los dos instrumentos», y algunas de las canciones que más le gusta tocar son E sta noche ha llovido y La Bailina . Este joven conoce bien la problemática que existe en torno a estos instrumentos, antaño tan extendidos y hoy en peligro, por lo que no duda a la hora de decir que es algo «que tiene que recuperarse y que no puede perderse». Por otro lado, anima a otros niños y jóvenes a apuntarse a chifla y tamboril, ya que, como dice, «puede ser divertido». Actualmente, Diego Noel es el tamboritero del grupo San Pedro del Castro, de Puente Castro, y considera que en el futuro continuará con la vertiente más tradicional del instrumento, sin pensar todavía en grupos folk o en la fusión de este instrumento con sonidos contemporáneos. Por otra parte, aunque antes se daban pocos casos de tamboriteros tocando juntos, Diego Noel ha tocado canciones junto a otros músicos de la Escuela en diversas ocasiones y festividades. Y así, mientras esperamos que más chavales se aficionen a este instrumento de tan bello sonido, sólo nos queda desearle a Diego ¡mucho ánimo!

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