Las historias de cuerpos galácticos
|||| El segundo de los volúmenes de la obra está dedicada al cielo, el cosmos y el tiempo; todos los elementos de la naturaleza que los antiguos no eran capaces de controlar, de explicar, de prever. En la imaginería tradicional, el sol y la luna están en constante lucha. Cada uno de ellos se sirve de las armas de que dispone frente al otro. El sol lanza puñados de ceniza y la luna se defiende con montones de agujas. Esta es la razón por la cual el astro nocturno se viste con ropajes de luz blanca y manchas, mientras que el sol lanza rayos que asemejan púas.