Momento dulce... Pérdida de trayectoria... descartada
Magda Salarich: «Estamos en un momento de euforia». Así de contundente se pronunciaba quien dirige los destinos de Citroën en España y en el mercado europeo a la hora e presentar a la prensa española el nuevo C4 y las cifras récord con las que el chevron cerrará el presente ejercicio en nuestro país: más de 210.000 coches, con lo que el español acapara el 20% de las ventas internacionales de Citroën. El C4 se produce en la factoría alsaciana de Mulhouse, a un ritmo de 1.150 unidades diarias, el 75% de ellas en carrocería 5 puertas y el resto en Coupé. La gama arranca en el acabado LX (básico) que cuenta con elementos como la dirección asistida variable, volante de núcleo fijo ajustable en altura y profundidad, retrovisores y elevalunas eléctricos delanteros, regulador/limitador de velocidad. Los siguientes escalones vienen dados por las terminaciones SX, Premier, VTR y VTR Plus. Mientras que el tope de gama y el mayor equipamiento se reserva al Coupé VTS y al 5 puertas Exclusive (HDI 138 CV), que equipa llantas de 17 pulgadas, sensor de presión de los neumáticos, faros bixenón autodireccionales, radio con CD, radares de ayuda al aparcamiento y volante de cuero. El sistema de alerta por pérdida de trayectoria es opcional en toda la gama. La alerta de cambio de carril funciona por encima de los 80 Km/h. y siempre que no se hayan accionado previamente los intermitentes -distracción o somnolencia- mediante unos sensores infrarrojos situados bajo el paragolpes delantero capaces de percibir la pintura, continua o discontinua, de las líneas que delimitan los márgenes y el centro de la carretera. No sólo se detecta la pintura blanca, también la amarilla provisional de obras y hasta las franjas bicolores homologadas. El conductor ocasionalmente distraído es inmediatamente alertado por un potente vibrador situado en la banqueta de su asiento y solamente en el lado correspondiente al sitio en el que se ha pisado la línea (derecha o izquierda), para permitirle reaccionar a tiempo. Este sistema, conectable o desconectable a voluntad por medio de una sencilla tecla situada en el salpicadero, funciona sin molestar a los pasajeros y deja al conductor el control de todas sus maniobras. Los faros autodireccionales , herencia genética de aquel sistema que hiciera célebre el famoso DS Tiburón y que también se monta, como el de pérdida de trayectoria, en el reciente renovado C5, resulta ser otra de las aplicaciones de última hornada que adopta el C4. Cuando el coche aborda una curva, los faros iluminan el interior de la curva, con ángulos que pueden llegar hasta 15º (8º para el faro exterior). De esta forma, el conductor puede ver exactamente «allí donde se va», una innegable ventaja en materia de seguridad activa si se tiene en cuenta que a 110 Km/h., cada segundo perdido equivale a una distancia superior a 30 metros recorridos. Esta función, desarrollada de forma mecánica por Citroën en la época del DS, está ahora controlada electrónicamente en el modelo C4.