El CSIC tiene un plan
Elaborará una cartografía, que estará concluida en el 2007, para saber el número de crías, la población anual, los mayores núcleos oseros y su distribución, así como las principales causas de mortalidad de estos animales
|||| El Centro de Investigaciones Científicas (CSIC) tiene un plan para los osos. Ha puesto en marcha una investigación para elaborar una cartografía de calidad de los hábitats de esta especie, cuyos resultados provisionales estarán listos el próximo año. El estudio se elaborará gracias al convenio suscrito entre el Gobierno asturiano y el CSIC, y que ya fue presentado por el consejero de Medio Ambiente del Gobierno asturiano, Francisco González Buendía, y por el biólogo de este organismo y experto en fauna protegida, Miguel Delibes. El convenio se enmarca dentro del Plan de Recuperación del Oso Pardo iniciado en 1991 que, según el Principado, ha permitido una ligera recuperación de la población de esta especie protegida en las dos zonas de la región donde todavía sobreviven ejemplares. Delibes valoró la puesta en marcha del convenio pues «reconoce la necesidad de investigación y los gestores de la conservación no siempre han pensado que la ciencia fuera necesaria». El primer objetivo es, según el biólogo, realizar un seguimiento de la población osera «con una base científica y buscando un proceso estándar para aplicarlo de forma rutinaria». Las investigaciones, que comenzaron en el mes de septiembre y cuyos datos definitivos estarán listos en 2007, permitirán obtener información sobre el número de crías, la población anual, los núcleos principales o la distribución, así como las causas de mortalidad de estos animales. El investigador del CSIC indicó que para comprobar que el sistema de trabajo funciona trabajarán en un área reducida, el Parque Natural de Somiedo, situado en el suroccidente de Asturias, para así «validar los procedimientos y decidir si se puede marcar una tendencia para toda la población». Delibes explicó que será necesaria la colaboración de la Universidad de Oviedo que, con métodos genéticos y moleculares y mediante la obtención de ADN a partir de pelos o heces, «permitirá la individualización de los ejemplares». El trabajo desembocará en la elaboración de una cartografía que especificará las áreas de importancia o de mayor riesgo para la población de osos, y así se podrán «conocer las áreas más sensibles para el oso, que en ningún caso deberían ser tocadas».