Entre profundos y espectaculares cañones
La erosión fluvial de los ríos Ebro y Rudrón ha tallado los páramos del noroeste burgalés creando valles, cañones y desfiladeros que conforman un valioso paisaje, único y de gran belleza
La erosión de los ríos Ebro y Rudrón sobre las calizas del páramo de La Lora ha modelado el noroeste de la provincia de Burgos excavando profundos y espectaculares cañones unidos a valles de abundante vegetación. La piedra, el agua y la riquísima variedad de flora y fauna convierten a esta zona en un encantador y único entorno natural.Destacan algunos valiosos enclaves como el Pozo Azul, la resurgencia del Rudrón en Barrio-Panizares y la Fuente de Orbaneja, un poderoso arroyo que nace en una gruta y tras atravesar el caserío produciendo pintorescas cascadas culmina su viaje en el Ebro. Se trata de un enclave incluido por la Consejería de Medio Ambiente en la Red de Espacios Naturales, en el que se está redactando el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales, antes de alcanzar la figura de protección correspondiente. Este auténtico paraíso presenta un alto valor recreativo asociado sobre todo a actividades de turismo rural, entre las que destacan deportes como senderismo, bicicleta de montaña, espeleología, espeleobuceo, piragüismo, rafting o turismo ecuestre. La comarca cuenta, además, con un conjunto de poblaciones que han sabido conservar su sabor popular y pasado hidalgo atesorando una arquitectura norteña que muestra el elemento más típico de la casa montañesa: la solana de madera. Cañones, rutas y pueblos El espacio natural ocupa 28.100 hectáreas y se encuentra a medio camino entre Burgos y Santander, a lo largo de la N-623 que une ambas capitales. No será necesario separarse mucho de la carretera para realizar el itinerario que proponemos. La primera etapa es Tubilla del Agua, en la que abundan arroyos, cascadas y fuentes, destacando las casas de piedra con solana en su fachada. En sus proximidades se encuentran los dólmenes de Valdemuriel y San Quirce. A continuación, Covanera, hermosa localidad de calles estrechas y casonas bien conservadas junto a las caprichosas formaciones rocosas del Cañón del Rudrón. En sus proximidades destaca el Pozo Azul, caudalosa surgencia que vierte el agua almacenada en el complejo cárstico y cuyo color intenso es debido a su profundidad. Las exploraciones llevadas a cabo en este impresionante sifón han llegado a topografiar 2.000 metros de sus inundadas galerías. Siguiendo el curso del Rudrón, y tras atravesar San Felices se llega a Valdelateja, muy cerca de la confluencia de los ríos Ebro y Rudrón y donde se inicia la ruta de senderismo más famosa de toda la provincia de Burgos. Con una duración superior a las seis horas de marcha por caminos bien marcados se pueden recorrer sin dificultad los 15 kilómetros del Cañón del Ebro cuyas paredes llegan a alcanzar los 200 metros de altura con cuevas y huecos que brindan un estupendo refugio a las abundantes rapaces. El recorrido comienza junto a la iglesia de la que parte una senda que serpentea a lo largo del cañón. Tras cruzar el río por una pasarela y ante la atenta mirada de numerosas aves se abre un paisaje de encinas, arces, acebos, madroños y tejos que acerca hasta Pesquera de Ebro, conjunto urbano plagado de palacios blasonados y presidido por la ermita de las Santas Centola y Elena. Para el regreso hay que cruzar el Ebro por un puente medieval y enlazar a lo largo de un camino que lleva hacia uno de los pueblos burgaleses más encantadores, Cortiguera, para coger el camino de Valdelateja que devuelve al caminante al punto de partida. Para completar el viaje no se puede olvidar Orbaneja del Castillo, uno de los pueblos más atractivos de la provincia, asentado en lo alto de la ladera, sobre el Ebro, y perfectamente adaptado al relieve. De allí parte una senda ascendente que lleva hasta un mirador natural desde el que divisar el impresionante Cañón del Ebro.