A FONDO Tres días que cambiaron España
Los atentados del 11 de marzo pasarán a la historia como uno de los episodios más trascendentales de la etapa democrática española. Con una repercusión similar (si no mayor) a la de otros hitos, como las primeras elecciones de 1977, o el golpe de Estado de 1981. En primer lugar, por la conmoción que supuso el ataque terrorista más grave sufrido por el país -192 víctimas mortales, casi diez veces las causadas por el atentado de Hipercor-, y después por el extraordinario vuelco electoral que dio la victoria en las generales, contra todo pronóstico, al socialista leonés Rodríguez Zapatero. Todo sucedió en tres días. Setenta y dos horas y 21 minutos, para ser exactos, el lapso que media entre la explosión de la primera bomba en la estación de Atocha y la decisiva cita con las urnas. La investigación posterior ha demostrado que el mismo día de los atentados, apenas tres horas más tarde, fue hallada la furgoneta utilizada por los islamistas, que contenía detonadores y una cinta con los versículos del Corán. Sin embargo, el Gobierno de José María Aznar se empeñó desde el primer y hasta el último momento en atribuir la masacre a la banda terrorista ETA, a pesar de que no había ningún indicio que avalara esta teoría. Es más, nueve meses después del 11-M, cuando la intrincada red de Al Qaida ha sido desarticulada, sus responsables encarcelados y a pesar de que el propio juez instructor considera que decidieron «atentar en España como reacción a la posición en el conflicto de Irak», el PP sigue aludiendo a la supuesta participación de ETA. Fue este empecinamiento lo que enervó a cientos de miles de españoles. Las primeras protestas -«¡Quién ha sido!»- se escucharon en las manifestaciones que recorrieron las calles el viernes 12 de marzo (en Madrid, dos millones de personas, con el Príncipe y las infantas en la cabecera de la marcha, un hecho totalmente insólito). Y las más duras, al día siguiente, jornada de reflexión, en las concentraciones convocadas por SMS ante las sedes del partido gobernante. Cuando el 14 de marzo se abrieron los colegios electorales, la suerte estaba echada. El 11-M ha marcado la actualidad política, desde la primera decisión del nuevo Gobierno (retirada de las tropas de Irak) hasta la comparecencia de la portavoz de las víctimas. España no ha vuelto a ser la misma.