Diario de León

«Yo vendo aventura, no telebasura»

La presentadora Paula Vázquez se pone una vez más al frente del programa «La isla de los famosos» de Antena 3

Publicado por
AGENCIAS | texto
León

Creado:

Actualizado:

Es activa, vitalista y voluntariosa. Pero a sus 30 años, la que fuera presentadora del popular El juego del euromillón (Telecinco) pensó que terminaría por retirarse de la pequeña pantalla harta de que le ofrecieran presentar programas o tertulias de cotilleo. De hecho, desde que presentó la anterior edición de La selva de los famosos ha sufrido un parón. Sin embargo, despedirá el año trabajando en diferentes galas de Antena 3 e iniciará el próximo conduciendo una nueva edición del mismo reality de aventuras para el que lanzará su propia marca de bikinis. -¿Cómo lleva la cuestión de las bromas? -Lo paso muy mal. No me gusta gastarlas, aunque me han llamado varias veces para ser gancho. A mi me trataron de gastar una broma para este programa pero les descubrí. -¿Es usted una persona inocente? -Me queda muy poco ya de inocente. Llevo trabajando desde los 17 años y viviendo sola. En este medio estoy acostumbrada a relacionarme con gente bastante mayor que yo. -Empezó a trabajar muy joven ¿no? -Con 15 años como modelo en Barcelona, aunque no era un trabajo en serio porque estaba estudiando y me sacaba unos durillos. A los 17 años ya me involucré plenamente en el trabajo, como azafata en 'Un, dos, tres' y diferentes actividades relacionadas con la publicidad y la televisión. El mundo de la moda me pareció enseguida muy efímero para alguien con un perfil como el mío, que no soy Ester Cañadas. -Pero conserva muy buena línea ¿No le exige ningún esfuerzo? -Cuando voy a Galicia, a mi casa, vuelvo con 5 kilos de más, pero hago deporte y llego a tener adicción al gimnasio. -¿Por qué se operó la nariz? -Tenía ese complejo desde hacía muchos años. Sin embargo por una cuestión de tener buena figura antes de pasar por el quirófano recomiendo que se haga deporte. Lo de la nariz fue un poco traumático porque me he tenido que enfrentar a que por la calle me dijeran qué me había hecho, que estaba más fea. Así durante un año entero. -Porque usted también ha sido objeto de los programas y revistas del corazón. ¿Qué le parecen estos espacios? -Hay que saber retirarse y no ir a estrenos ni eventos si no quieres entrar en esa rueda. No se puede hacer de tu vida un circo. ¿Los programas?. Qué quieres que te diga, que no hay límites, que la ética ha quedado por los suelos. Me da lástima cuando viajas un poco y ves cómo han aprendido y mejorado en otros países, los buenos formatos que hacen, los decorados; los presentadores, que han sabido cambiar de registro... Y aquí nos hemos quedado obsoletos mirando a una maruja que nos está gritando para decirnos no sé qué. -Parece que no ve muy bien la televisión que se hace en España. -La veo con esperanza, pero ha habido momentos, en el tiempo en que no he hecho el programa de la selva, que he pensado seriamente en retirarme porque he visto que no había cabida para mi en la televisión que se hacía hasta ahora. No voy a hacer petardeo jamás. -¿Le ofrecieron presentar algún programa de cotilleo? -Si, varias veces, y me he ganado alguna enemistad porque siempre he sido muy clara. A mi me gusta comunicar y contar historias. Tengo la suerte de trabajar en uno de los medios de comunicación más potentes. ¡Soy una privilegiada! Y no me da la gana utilizar el medio para echarle porquería a la gente en su casa. Los presentadores también tenemos una responsabilidad. No me vendo por la audiencia. Por eso creo mucho en el programa de la selva, porque transmitimos aventura y convivencia. -También tiene famosos... -Me da pena que al final la palabra famoso se una al término telebasura. Los que concursan conviven y hay conflictos, pero se resuelven de una manera mucho más elegante que en otros sitios. Yo estoy muy orgullosa y tengo claro que lo que vendo es aventura, riesgo y no sensacionalismo. -Usted comenzó en la televisión de la mano de Chicho Ibáñez Serrador ¿No le impresionaba tan jovencita trabajar al lado de un monstruo como él? -No; Chicho me dio desde el primer día una calidad tremenda, me trató con muchísimo cariño; yo creo que nos comunicábamos muy bien, incluso yo entendía sus bromas sarcásticas, las mismas que a otras compañeras les hacían llorar. A mí me parece un hombre encantador, que le gusta fantasear y jugar, y en el momento en el que entiendes ese juego no sólo no te molesta sino que te diviertes con él. La verdad es que le admiro muchísimo. -¿Qué era lo que más echaba de menos de su tierra cuando llegó a Barcelona? -A mis abuelas con muchísima diferencia. Te diré que una de mis abuelas, Josefa, se puso a estudiar para poder escribirme cartas. Como era muy caro llamar, aprendió a escribir, incluso lo hacía a máquina, y a leer para estar en contacto con su nieta. Siempre he estado muy unida a ellas. Mis padres trabajaban mucho y a mi hermano y a mí nos cuidaban las abuelas, sobre todo Josefa, la madre de mi padre. Y bueno, no sé, aquello de llegar al hogar, a casa de tus abuelos y oler a caldo, uffff, son cosas que se te quedan por ahí metidas. Es que yo tengo unas abuelas muy especiales, eso es lo que más echaba de menos al llegar a Barcelona. -Hace 10 años azafata del Un, dos, tres... y ahora mujer deseada, presentadora famosa y una de las chicas más visitadas de Internet. Algo se habrá dejado por el camino, ¿o no? -No, pero lo de mujer deseada... ¡me encanta! Dime dónde has hecho la encuesta y voy p'allá. Pero no, la verdad es que no tengo la sensación de haberme dejado algo por el camino. Yo siempre he querido que me pasen cosas, me aburro cuando tengo épocas de estar esperando a ver si las cosas vienen. No valgo para esperar, me gusta ir a por lo que quiero, de manera que las cosas quizás me han pasado de una manera intensa, quiero decir que nosotros tenemos la oportunidad de conocer mucha más gente que la gente normal y eso te da la posibilidad de vivir más experiencias y un poco más intensamente que el resto del mundo. -De jovencita aspiraba a ser azafata de vuelo, ¿hacia dónde quiere volar ahora? -¿Hacia dónde? Pues no lo sé, la verdad es que no...

tracking