El momento duro de decir no Gureak
Para Eloy Burgui, gerente de Soltra, el momento más duro de su tarea es decir «no puedes continuar» a un joven trabajador. Por eso, antes de seleccionar un nuevo empleado se intenta asegurar su valía para el puesto que va a desempeñar. Cursos de formación previos y el dictamen de minusvalía efectuado por el Centro Base de Atención a Minusválidos avalan las candidaturas pero no siempre es suficiente. «No queremos nunca crear expectativas porque es durísimo tener luego que decir a alguien que se tiene que ir», recalca Burgui. Soltra está negociando con la Junta de Castilla y León financiación para poner en marcha aulas de pretaller que permitan valorar la capacidad laboral de los jóvenes y salvar así este paso. El tipo de discapacidad y, sobre todo, la observación de los monitores determinará qué puesto ocupará cada persona. Luego el día a día marcará su ritmo. En todo caso, los empleados de Soltra son capaces de mantener una alta productividad y, por lo tanto, ser competitivos. El grupo Gureak nació como iniciativa de una asociación guipuzcoana dedicada a la atención de personas con deficiencias mentales y ahora está participada, además, por la Diputación Foral de Guipúzcoa, el Ayuntamiento de San Sebastián o la Fundación de la Kutxa. Desde 1975 trabaja en la inserción laboral de discapacitados. Y lo ha logrado en más de 2.600 casos. En treinta centros de trabajos distribuidos por el País Vasco están empleados más de 1.600 personas con discapacidad mental, 600 con minusvalía física y otros dos centenares de discapacitados sensoriales. Tratamientos de documentos, lavandería industrial, viveros, publicidad, hostelería o jardinería constituyen las actividades de los talleres que gestiona Gureak. Para el proyecto de La Virgen del Camino aportan su experiencia en gestión y, fundamentalmente, su capacidad para acceder a empleo debido a su conocimiento de los clientes