«Mi vida es como una historia de cine dentro del cine»
Velasco muestra sus retratos de grandes personajes del cine en la cafetería del Videoclub Casablanca
Velasco vive sumido desde hace más de cuarenta años en la iconografía del cine. Este pintor berciano, que ha pasado la mayor parte de su vida en León, ha pintado cien veces todos y cada uno de los rostros míticos de las grandes estrellas. Para Velasco, el séptimo arte es un hogar inventado, el lugar mágico en el que trabaja y disfruta. Sus jornadas maratonianas ante los enormes lienzos que anuncian las películas que se estrenan en el Emperador, escondido tras la gran pantalla de plata en la que se viven cada día intensas historias de amor y odio, de guerra y paz, de sonrisas o lágrimas, dan como resultado esos grandes cartelones que los leoneses ya consideran como algo suyo y que crearán un gran vacío cuando de-saparezcan, cosa que parece inevitable porque el mítico teatro leonés parece tener los días contados, por lo menos en su actividad cinematográfica. «Y es una pena -comenta Velasco- el Teatro Emperador con estos avatares que está sufriendo, que si voy, que si me quedo... se está degradando. A mí me da mucha pena porque el Emperador es una sala emblemática, es un teatro que merece mucho más respeto. Yo sufro porque he pasado la mayor parte de mi vida trabajando en él». Velasco nunca se desentiende de los rostros de Marilyn Monroe, Clark Gable, Buster Keaton o James Dean, cuando deja las grandes brochas de pintar anuncios, cuando llega a casa, esas caras míticas siguen obsesionándole, por eso los pinta una y otra vez, eso sí, en formatos más pequeños, más íntimos, pero que le permiten mantener vivo el fuego de su hermosa adicción. Estos días, esas pequeñas grandes obras de Velasco pueden verse en un marco muy apropiado, en la cafetería y el restaurante del Videoclub Casablanca, en la avenida de Nocedo. Hablando del planteamiento de esta muestra, explica Velasco: «Esta es una pequeña parte de una exposición itinerante que ha visitado toda la provincia de León y varias capitales españolas con motivo del centenario del cine. José Luis, el dueño del videoclub, que es amigo mío, se empeñó en recuperar varias de esas obras y aquí están. Algunos de estos retratos son más antiguos, por ejemplo el de Buster Keaton lo pinté hace un montón de años, precisamente para un festival sobre este genial artista que se realizó en el ya desaparecido Cine Azul, en la calle de Ordoño II. Lleva tantos años conmigo que le tengo un enorme cariño», dice el artista. Velasco, como las películas a las que ha dedicado su trabajo, ha tenido momentos de gloria, grandes carteleras que merecieron el elogio de todos y de los que guarda un recuerdo imborrable. El de Espartaco fue uno de los más espectaculares. «Estos carteles son mi vida, son como gran romance. El cine es mi amor...».