S40/V50 1.6 DIESEL (110 CV)
Récord en 2004 No por pequeños... menos seguros
Volvo Car España batió, en 2004, su propio récord histórico con la venta de 16.550 unidades en el mercado español, lo que supone un aumento del 20% con respecto a las cifras de 2003. El de 2004 fue el séptimo año consecutivo de incremento comercial de la marca en nuestro país, lo que le ha supuesto también a la filial española de la marca sueca incrementar el volumen de unidades matriculadas en prácticamente un 60% en el periodo 1998-2004, con una media de crecimiento anual de un 8,5% frente a un mercado total cuyo índice de crecimiento medio, en ese mismo periodo, ha sido del 2%. Además, este récord de ventas viene acompañado del segundo puesto en el ranking de Satisfacción de Clientes que, cada año, elabora el centro americano NCBS y también porque Volvo ha sido, durante los últimos siete años, la marca de automóviles con menor volatilidad respecto a su posición en satisfacción de clientes. Con estos resultados, unidos al crecimiento de facturación (38%) y de beneficios (20%), permite a Volvo Car España ocupar el sexto lugar en las ventas por mercado de Volvo y el quinto en rentabilidad porcentual. Además, la red de concesionarios de Volvo en España cuenta con una capitalización por encima del 25%, lo que garantiza la posibilidad de un esfuerzo inversor y la capacidad de crecimiento para los próximos años. Según manifestaciones de Germán López Madrid, presidente de Volvo en España y en la Región Ibérica, «trabajar a través de una estructura de procesos que integran todas las áreas de negocio de la compañía junto con programas de mejora, ha traído como consecuencia que la filial española sea una referencia para Volvo, donde cada día un mayor número de programas desarrollados en España se implanten en diferentes mercados mundiales». Las previsiones de la marca para el presenten año 2005 apuntan hacia la obtención de un nuevo récord de ventas en nuestro país, cercano al 15% de incremento (alrededor de 18.500 unidades) en el marco de un mercado estable; unas previsiones indican una pérdida de ventas a particulares a favor de un afianzamiento de Volvo en el apartado de empresas. Siguiendo con la tradicional «norma de la casa», Volvo ha dotado a sus modelos de acceso con los mismos parámetros de seguridad activa y pasiva que ha venido haciendo célebres a los productos del fabricante sueco: completo equipamiento de serie, 8 airbag, control de estabilidad... Una filosofía que se traduce en aplicaciones como una nueva estructura frontal, patentada por Volvo, con varias zonas de deformación. Carrocería realizada con cuatro tipos de acero que interactúan para conseguir una deformación óptima. El mismo sistema de protección contra impactos laterales que el fabricante utiliza en sus modelos más grandes y hasta un diseño frontal del vehículo con protección integrada para otro usuarios (peatones fundamentalmente) de la vía. La consecuencia es un 68% más de rigidez torsional en las estructuras de los actuales S40 y V50. Dado que en una carrocería compacta las condiciones previas para una eficaz deformación son diferentes a las de una carrocería grande y que la deformación es absorbida dentro de una distancia total más corta, las propiedades de los distintos materiales deben explotarse al máximo para que sean capaces de absorber la mayor cantidad de energía de impacto posible. Lo que se traduce, por ejemplo, en un frontal de carrocería dividido en varias zonas; cada una de ellas con diferentes grados de deformación. La exteriores absorben la mayor parte de la deformación, mientras la interiores, las que están más cerca del habitáculo, se deforman menos en las colisiones. De ahí la utilización de diferentes clases de acero utilizadas en la construcción de la totalidad de la carrocería de este tipo de vehículos.