ENTREVISTA | JULIÁN DELGADO
«Con los obreros teníamos más cuidado que con los estudiantes»
|||| Militar de carrera, Julián Delgado ingresó en la Policía Armada en 1965, tras pasar por la Legión, en la que sirvió durante cuatro años como teniente en el Sahara. Su padre fue fusilado en Paracuellos del Jarama y él evolucionó desde un franquismo sin fisuras a fundar la UMD. En agosto del 75 fue separado del servicio por sus actividades políticas clandestinas. Volvió como comandante con la llegada de la democracia. -¿Participó personalmente en algún acto represivo? -¡Cómo no, estuve 15 años, naturalmente! Como mis compañeros, estaba convencido de que estaba jugando un papel importante y necesario en el país. La mayoría de nosotros éramos hijos, o huérfanos, de la victoria. Era una época de exaltación nacionalista. Habíamos aceptado aquel paquete ideológico confuso que nos habían metido en la cabeza, no nos habíamos planteado otra cosa. -Qué opinaban usted y sus compañeros de entonces de la gente que se manifestaba a favor de la democracia? -No teníamos ninguna duda de que el régimen, Franco y la patria eran todo era una misma cosa. Estábamos convencidos de que el comunismo era el enemigo de España y de que la democracia y los regímenes liberales eran perniciosos. -¿Cuándo se produjo su giro ideológico? -Tuve conciencia política en la Universidad de Barcelona, cuando compatilizaba mi trabajo con los estudios de Psicología y Derecho. Allí tuve contactos con jueces que luego fueron de Justicia Democrática y con mi íntimo amigo, ya fallecido, Julio Busquets, que fue fundador de la UMD. Sólo tuve convicciones democráticas a partir de 1972. -¿Por qué fueron también víctimas los grises? -Porque fueron hombres extraídos de las zonas más deprimidas del país, que huían de las miseria del campo o de los suburbios de las ciudades, y se les pagó miserablemente a lo largo de sus 40 años de existencia. Además, estuvieron sometidos a la disciplina militar, con lo cual tuvieron todavía menos derechos que el resto de los españoles. Tuvieron que vivir haciendo verdaderos esfuerzos con pluriempleos de lo más peregrinos, como repartidores de hielo, limpiabotas, vendedores ambulantes, en los primeros tiempos, y como taxistas, mecánicos, músicos en la última época. Pero al final, cuando la oposición democrática intensificó sus protestas, tuvieron que dejar sus otros trabajos para dedicarse exclusivamente a su profesión. XURXO LOBATO