Diario de León

Aguila perdicera: «Ave del año 2005»

España cuenta con el 70% de los efectivos europeos, unas 750 parejas reproductoras, de las cuales 17 están en Castilla y León

Publicado por
Y. C. ÁLVAREZ | texto
León

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La organización ecologista SEO/BirdLife ha elegido al águila perdicera como Ave del Año 2005, al estar catalogada como «en peligro» según el Libro Rojo de las Aves de España. El águila perdicera (Hieraaetus fasciatus) es una especie sedentaria de tamaño mediano (entre 66 y 74 centímetros), hasta 1,8 metros de envergadura y unos 2,5 kilos de peso, con las alas de color oscuro y un plumaje blancuzco en el cuerpo, lo que causa en ocasiones confusión con las águilas calzada, pescadora o culebrera. Los ejemplares adultos se distinguen por una mancha blanca en el dorso y una banda terminal oscura en la cola. Característica de los ambientes mediterráneos, ocupa sistemas montañosos de media y baja altitud, así como cortados fluviales en los que nidifica, aunque a veces puede criar en árboles. De conducta agresiva, tiene la velocidad y los picados del halcón y la habilidad del azor para realizar un vuelo rápido e impetuoso que le permite maniobrar entre los matorrales, los espacios abiertos y los cultivos de secano, sus zonas de caza de conejos, perdices y otras pequeñas aves que constituyen su principal fuente de alimento. Especie en declive La pérdida de la calidad de su hábitat motivado por los cambios en los usos del suelo, la proliferación de infraestructuras, el aumento de la masa forestal, el descenso en el número de presas, la colisión y electrocución con tendidos eléctricos (la mitad de las muertes se debe a esta causa), la persecución directa (disparos, trampas, cebos envenenados), las molestias ocasionadas por actividades recreativas en las áreas de nidificación (escalada, BTT, aparejos voladores) y, posiblemente, la proliferación de parques eólicos cerca de los nidos, con el consiguiente efecto de barrera y colisión, son las amenazas más importantes que sufre la especie en España, y que acaban cada año con la vida de decenas de ejemplares. El águila perdicera extiende su área de distribución desde Indochina e India hasta el Mediterráneo (Francia, Grecia, Turquía, Sicilia, Cerdeña, Chipre), siendo la península Ibérica (España y Portugal) y los países del Magreb (principalmente Marruecos), los que concentran las mayores densidades de ejemplares. La población europea es muy pequeña y está en declive desde la década de 1970 calculándose que existen entre 1.000 y 1.100 parejas. Nuestro país alberga el 70% con unas 750 parejas reproductoras, porcentaje que se eleva al 80% si se tiene en cuenta Portugal (unas 80). Grecia alberga una población similar a la lusa, mientras que el número se reduce considerablemente en Turquía (30), Chipre y Francia (20), Italia (15), Albania y Serbia (5), Croacia, Bulgaria y Macedonia (3). Según se afirma desde SEO, la especie también está en regresión en España habiéndose constatado durante las últimas décadas un declive del 30% en Cataluña y superior al 50% en Castilla y León, País Vasco, Navarra, Aragón, Madrid y el litoral Mediterráneo hasta Murcia, siendo la mortalidad de adultos el principal factor que afecta a la dinámica poblacional. Ante la disminución de ejemplares en todo el continente, existe un Plan de Acción Europeo promovido por la UE y BirdLife Internacional. España cuenta con un Grupo de Trabajo del Águila Perdicera, en el que participan el Ministerio de Medio Ambiente y las CCAA, que ultima la elaboración de una Estrategia de Conservación que permita la recuperación de la especie.

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