Cerca de 500 rescates en menos de tres décadas
Los nueve agentes de la Guardia Civil que forman parte del Greim, con base en Sabero, se preparan para todas las intervenciones que tendrán que realizar este verano. El amor a la naturaleza debe combinarse con dosis de precaución

JESÚS
Desde que el Grupo de Rescate de Intervención en Montaña (Greim) de la Guardia Civil se instaló en Sabero en 1976 sus agentes han realizado más de 500 intervenciones. Tan sólo en los meses de invierno de este año han rescatado a casi 150 personas en cerca de 50 salidas. Nueve son los guardias civiles que al sonar el teléfono 062 están dispuestos a salir a cualquier zona del área norte de la Castilla y León. Pese a todo, el mayor número de intervenciones las realizan en la provincia de León y en Palencia. Incluso, si la llamada se recibe desde Cantabria y es necesario que despegue el helicóptero que está en la base de La Virgen del Camino, para ahorrar tiempo, son los guardias de Sabero los que acuden al rescate. Aunque sus principales actuaciones las realizan en la montaña también atienden cualquier tipo de emergencia que se produzca en su radio de acción. Es lo que denominan «auxilios y servicios humanitarios», como los accidentes de tráfico o los rescates en la estación de esquí de San Isidro. En realidad, para poder actuar correctamente en las zonas de nieve, el Greim cuenta con un miembro más, que se suma a los nueve guardias civiles, el perro, especializado en buscar a personas en situaciones complicadas como avalanchas. El brigada Escanciano, jefe del Greim en Sabero, explica que los aludes de nieve son los rescates más complicados, «sobre todo porque son los propios escaladores los que los provocan». Dos de los peores momentos que recuerda este guardia civil, que trabaja en Sabero desde hace 32 años, están relacionados con avalanchas. El primero de ellos fue en 1991, cuando tuvieron que salir al rescate de tres jóvenes en el pico Espigüete, entre León y Palencia. Hace cerca de seis años, tuvieron que realizar otra salida parecida. Cuatro escaladores, entre los que se encontraba una joven alemana, también fueron sorprendidos por un alud. Ella falleció. Las condiciones del rescate fueron tan complicadas que los guardias que participaron en esta salida fueron condecorados. A pesar de que cuentan con algunos recursos como vehículos todoterreno y dos quads es su capacidad física la que les permite llegar a los rincones más insólitos de la naturaleza. Están en constante entrenamiento, las horas en las que no tienen que realizar ninguna salida las dedican a practicar escalada, deportes de agua o a realizar simulacros para consolidar sus conocimientos. De hecho, el pasado miércoles realizaron un ensayo de cómo se debía trasladar a un herido en camilla hasta el helicóptero en marcha que le llevaría directamente hasta el hospital más cercano. El aumento del número de excursionistas y escaladores en los últimos diez años ha duplicado el número de salidas del Greim. Los guardias civiles aseguran que son estos últimos los que menos dificultades tienen, de hecho, las salidas que realizan para atender a escaladores se reduce al 1%. La mayoría de ellos conocen los riesgos de la naturaleza y van preparados y concienciados para ello. Los excursionistas son los que más intervenciones provocan porque no suelen estar entrenados y porque se arriesgan más por la falta de experiencia. El valor de la amistad El brigada Escanciano comenta entre risas que también haciendo su trabajo consiguen hacer amigos. Un montañero ya ha llamado al 062 tres veces, después de tantos encuentros seguidos, los tres en muy poco tiempo, ya ha surgido la amistad. El primer contacto, cuando el excursionista se perdió en el Pico Bodón, en el mes de diciembre. La segunda llamada la hizo desde Mampodre, cuando su compañero se hirió durante el recorrido, y la tercera en Curavacas. Tras estas experiencias el montañero aseguró al jefe del Greim de Sabero: «Te prometo que cuelgo los bártulos, al menos por una temporada».