El Luniega, un restaurante de moda
El gran éxito del Luniega han sido, sin duda, sus menús degustación, con cinco platos llenos de imaginación

CUEVAS
Cuando se sabe buscar el éxito con paciencia, cuando se intenta triunfar a través del trabajo bien hecho y de la constancia, el triunfo acaba siempre por llegar. Patricia Álvarez y Jorge González han sabido convertir un local que había pasado por cuatro o cinco intentos hosteleros fallidos, en una de esas pequeñas capillas que los aficionados a la buena gastronomía visitan asiduamente con la máxima devoción. El pequeño restaurante Luniega ya tiene un sitio entre los destacados de la cocina leonesa, y lo ha conseguido gracias a una gran preparación y, sobre todo, a la sencillez con la que han enfocado su propuesta. Han ido poco a poco, ganando experiencia a cada paso, procurando hacer una cocina de autor que no esté reñida con los sabores tradicionales, en la que la innovación se basa en la mejor tradición, en la que lo nuevo no retira a lo clásico de la circulación, sino que se sirve de la experiencia para lograr lo nuevo, lo sorprendente. «Trato de buscar -dice Jorge- cosas nuevas, pero sin romper demasiado con la cocina tradicional, hay intentar complacer a todos los clientes, aunque poco a poco me voy acercando más a lo que desde siempre quiero realizar en mi cocina». El gran éxito del Luniega han sido, sin duda, sus menús degustación de los fines de semana, con cinco platos llenos de imaginación y un postre, por solamente 19 euros. En uno de ellos se puede encontrar, por ejemplo, Cecina con mouse de foie y aceite de pimienta, Ensalada de hortalizas y queso de cabra con vinagreta de frutos secos, Pasta fresca salteada con boletus edulis y langostinos, Bacalao manchego, Magret de pato con reducción de Pedro Ximénez y Tarta de mousse de arroz con leche. Todo un goce para los sentidos. Nos habla Jorge de las últimas aportaciones a la estupenda carta del establecimiento: «Hemos incorporado esta temporada unos boletus con foie que están teniendo mucho éxito. También está gustando mucho el Carpaccio de buey con lascas de queso y vinagreta de olivas negras y, últimamente, un plato al que hemos llamado Mis recuerdos mexicanos, que está elaborado con pollo, una galleta de maicitos, guacamole y salsa picante». Un apartado original del Luniega son las pastas, «tenemos tres tipos, siempre a partir de pastas frescas que se cocinan al momento y que servimos con gulas, con langostinos y con queso fresco». Una de las ensaladas emblemáticas de la casa es su Ensalada de langostinos con vinagreta de nueces y aguacate, que lleva tres tipos de lechuga. Los pescados no figuran en su carta, porque los preparan según lo que encuentren cada día en el mercado y en las carnes destacan su Mil hojas de pato con uvas y reducción de Oporto, que lleva en la carta desde el principio y que sigue siendo uno de los preferidos de la clientela, y el Solomillo de pato a la plancha con reducción de prieto picudo y pasas. Finalmente, en los postres, nos quedamos con el Milhojas de arroz con leche con galleta de maíz y canela, los Canutillos con pasta fina y chocolate caliente, La Crema de fresas, el Tiramisú y la tarta de chocolate con galletas. Los fines de semana, como hemos dicho, presentan sus menús degustación, pero también la carta, y durante el resto de la semana la misma carta y el menú del día, con algunos sensacionales platos de cuchara al mejor estilo de la abuela, por sólo 8,60 euros. Y todos los días, menos los domingos que descansan, mucha profesionalidad y muchas ganas de expresar sus inquietudes gastronómicas a través de su trabajo en un restaurante que en este momento es evidente que está de moda.