Toyota Aygo, original y urbano
Original por fuera y amplio por dentro. La nueva apuesta de Toyota, en conjunción con PSA, se llama Aygo. Un coche pequeño dirigido a los jóvenes y con el que el fabricante nipón se lanza al mercado de los urbanitas «distintos». Llegará en sept
En menos de tres metros y medio el Aygo nos propone cuatro plazas, carrocería de tres o cinco puertas y un único motor tricilíndrico de 68 caballos. En 2006 llegará la motorización diesel... no podía faltar (1.4 HDI 70 CV), habida cuenta que el dominador del mercado japonés, donde Toyota está presente en todos los segmentos, se ha aliado con los franceses de PSA (C1 se llamará en Citroën y 107 en Peugeot) para ofrecer un coche diferente , de esos que tanto gustan de demandar los jóvenes y a los que, dicho sea de paso, no se les contenta fácilmente. Más pequeño que un Yaris, el Aygo supone la culminación específica de Toyota para conquistar el corazón de los usuarios europeos en un segmento tan particular como el de los puros -¿puristas?- urbanitas. Nada le es ajeno al fabricante nipón, que lleva ya muchas décadas contentando a un buen número de conductores europeos con enjundiosas realizaciones. Acomodar cuatro adultos en un «envoltorio» que no supera los 3,4 metros de longitud, fue uno de los retos; el segundo, lograr una batalla de 2,3 metros y el tercero... que todo resultase estéticamente bello o, cuando menos, «diferente». Una diferencia que se pone de manifiesto en la cota de altura de la parte trasera de la carrocería y, sin duda, en una zaga cortada al ras de unos abombados aletines, también los pasos de rueda delanteros son bien generosos, que acaban de conferir al Aygo unos trazos estéticos de lo más impactante. Donde, por si fuera poco, el estilista ha renunciado al portón a favor de una luneta trasera practicable que hace la veces de tal... portón. Incluso se han permito el lujo, los integrantes de la conjunción (Toyota-PSA) de lograr un maletero de lo más aceptable: 139 litros (25 litros suplementarios si se abate la banqueta trasera). Incluso, por aquello de las herencias monocuerpo tan en boga últimamente en los tableros de dibujo de los fabricantes generalistas -también en algunos especialistas-, el Aygo ofrece bandejas, posavasos, huecos... ingeniosamente repartidos por su habitáculo. En el puesto de conducción se plasman algunas otras rompedoras propuestas del Aygo: velocímetro y cuentavueltas adosados a la columna de dirección con lo que, como fácilmente puede colegirse, cuando se regula -sólo en altura- la tal columna, se solidarizan también los mencionados controles. A su vez, la consola central resulta ser todo un culto a la «grandeza» -por dimensiones- de sus botones. Por lo que respecta a la implantación mecánica, Toyota firma la versión de gasolina, el tricilíndrico de un litro de cilindrada (VVT-i) de 68 caballos, unido a una caja manual de 5 velocidades o a una automática MMT de otras 5, mientras PSA -¡sólo faltaba!- se encarga del turbodiesel que llegará el próximo año 2006. Es verdad que, a priori, los 68 caballos no parecen excesivos... hasta que el observador repara en que el Aygo, ni supera los 800 kilos ni el propio motor de aluminio pesa más allá de los 67. La cosas está clara: contenida romana para una planta motriz que pone a prueba una remarcable elasticidad, propia de los más impenitentes urbanitas. Tres niveles de acabado (Aygo, Sound y Sport) y dos paquetes opcionales (Travel y Mobility) conforman una gama en la que se ofrecen, de serie, elementos como el ABS con EBD, doble airbag delantero (opcionales los laterales y de cortina), Isofix de asientos para niños, cuatro reposacabezas independientes, dirección con asistencia eléctrica. Eso sí, el aire acondicionado es opcional, bueno... tampoco es una tragedia. Por cierto, hablando de opcionales, el paquete Mobility ofrece un sistema de navegación «Tom Tom», con pantalla de fácil manejo -¡ya era hora!-, que hasta puede llevarse en el bolsillo cuando se estaciona el coche. En suma, que el segmento de los pequeñines se anima cada día más.