La peculiar problemática berciana sale a la luz
Las singularidades del Bierzo saltaron a la palestra en la Transición cuando se planteó y solicitó la posibilidad de constituir esta comarca en provincia y la cuestión de si debía o no integrarse en una futura Comunidad Autónoma de León

L. DE LA MATA
Durante el Trienio Liberal, que tuvo lugar entre 1820 y 1823, se acometieron en el país un importante número de reformas liberales tendentes a acabar con el absolutismo propugnado por Fernando VII. Una de las medidas que se realizaron consistió en un intenso cambio de la división del territorio español, que se concretó en el año 1822. De este hecho nos interesa la creación de una cuarta provincia en la Región Leonesa, la del Bierzo, con capital en Villafranca y con la que compitió duramente la ciudad de Ponferrada. Por desgracia, esta nueva provincia tuvo una existencia breve ya que el ejército absolutista la tomó en julio de 1823. La posterior reforma provincial propugnada por Javier de Burgos en 1833 supuso la integración de la que se dio en llamar «Provincia de Villafranca» dentro de la leonesa, tal y como sigue sucediendo en la actualidad. Este hecho, aunque no puede ser tomado como un precedente del movimiento bercianista moderno que surgirá en la Transición española -ya que no existirá una continuidad ideológica entre la provincia del siglo XIX y la defendida en el XX-, sí será un referente histórico en la comarca berciana como una plasmación institucional de su particularidad. Manifiesto por una provincia El 16 de septiembre de 1978 salió a la luz un documento fundamental para el bercianismo, cuyo título era Manifiesto berciano: por una provincia . Sin embargo, este primer intento de plantear una iniciativa berciana política no tuvo continuidad ni en las elecciones municipales ni en las legislativas de 1979. A pesar de ello surgió una candidatura independiente y berciana como fue Independientes del Bierzo (I.B.) que obtuvo varios concejales en diversos municipios. Posteriormente, la agrupación se manifestaría partidaria de una autonomía berciana propia. El Partido de El Bierzo (P.D.B.) se legalizó en abril de 1979, estando presidido por el líder histórico del bercianismo político, Tarsicio Carballo. Sus ideas pasaban por la crítica hacia el centralismo que la ciudad de León ejercía sobre su comarca, la exigencia de instalar delegaciones de los Ministerios y de la Diputación y la propuesta de realizar, en el futuro, una consulta popular para decidir el tipo de autonomía que convenía al Bierzo. En su presentación oficial en Ponferrada -fue el nueve de abril de 1980- también pedían la instalación de centros universitarios en su comarca y se posicionaban a favor de la autonomía leonesa puesto que aseguraban que «con León se podría luchar, contra Valladolid, no». En cuanto al lugar que ocupaban en el espectro ideológico, sus dirigentes afirmaban «no ser de izquierda, derecha o centro». En ese mes también se constituyó una coordinadora berciana compuesta por I.B., Asociación de Vecinos Independientes, el P.D.B. y personas independientes. Ésta se encargaría de rechazar de forma contundente la autonomía de Castilla y León, no en vano, adoptaron el lema «Castilla no». Aunque su existencia fue efímera, el P.D.B. impugnó varios acuerdos municipales favorables a la opción autonómica de Castilla y León. Incluso en enero de 1981 su presidente defendió en el Diario de León la «autonomía del antiguo Reino de León» aunque exigían que, en cuanto a servicios, el Bierzo tuviera categoría de provincia. Posteriormente, y con la creación de la presente comunidad, el P.D.B. se alejó de estas posiciones políticas. Sin embargo, el estudio de su pasado resulta fundamental para conocer las características del bercianismo político y el también difícil encaje de la comarca dentro de la actual autonomía.