Diario de León

La Biodiversidad. ¿Cómo puedo colaborar para protegerla?

Ante el Día Mundial del Medio Ambiente, hemos de saber que a través de los actos cotidianos somos responsables de la conservación del entorno y, por ello, de una de sus formas más importantes de expresión: la biodiversidad

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R. DE GARNICA | texto
León

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El 5 de junio se conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente. Ha pasado más de un siglo desde que los primeros movimientos conservacionistas modernos, arrancando del Romanticismo, empezaron en Estados Unidos con Thoreau, Muir, Leopold y otros. Posteriormente, estas ideas pasarían a dar cuerpo a una disciplina científico técnica y enormemente multidisciplinar que es la Ciencia de la Conservación. Después de la II Guerra Mundial la conservación entra como concepto y necesidad en la vida política de la mano de la ONU a través de las conferencias de Fontainebleau (1948), Estocolmo (1972), Río de Janeiro (1992), Helsinki (1999) o Johannesburgo (2002), en donde, a través de las discusiones e informes de administradores, políticos o científicos, se tomaron acuerdos, se diseñaron estrategias y se firmaron convenios internacionales. Esto ha traído consecuencias normativas en todos los niveles, como el artículo 45 de nuestra Constitución, o todo un título en el Tratado de la UE que han dado origen a una compleja legislación medioambiental que influye diariamente en nuestra vida. Pero volviendo al evento del día, y expresando lo que la ONU recomienda, esta es una fecha para la participación ciudadana, independientemente de lo que hagan las administraciones y los políticos. Por todo ello, y tomando la frase que encabeza este artículo como motivo de reflexión, debemos pensar que a través de los actos de la vida diaria somos responsables de la conservación del medio ambiente y, por ello, de una de sus formas más importantes de expresión: la biodiversidad. Cuidados del agua y del aire No nos quejemos de lo que hacen los demás si nosotros no somos capaces de sacrificarnos cuando podemos. Por eso, estos consejos pueden ayudar cómo mantener una relación más armónica con el medio ambiente. -Millones de plantas en la tierra y de algas en el plancton del mar limpian y reciclan el aire que permite vivir gracias a sus distintas funciones. Con nuestro comportamiento debemos colaborar en el esfuerzo para no forzar el sistema. Utilice moderada e inteligentemente la energía, los combustibles y los vehículos. Sea generoso y aprenda a renunciar un poco, respirará más a gusto. -Otros seres trabajan para que dispongamos de agua limpia. Utilice sólo el gel o el detergente necesarios para lavarse y limpiar. El exceso sólo sirve para aumentar la contaminación, matar a los peces y otros seres acuáticos. Los ríos olerán mejor y tendrán más vida. -Recicle y clasifique la basura. No la abandone ni la queme. Evitará que proliferen las algas, que muchos animales se entrampen con los envases, que las personas o bienes sufran daños y que se envenene el suelo o el aire. Recuerde que billones de seres de muchos grupos, incluso no conocidos, trabajan continua y gratuitamente para que el suelo esté fértil y se mantenga sano para el resto de los habitantes del planeta. -No siegue, destruya, fumigue o queme hierbas, matorrales o árboles de linderos, ribazos, cunetas o setos. Piense que cada rincón en estado natural es una pequeña reserva biológica. Ayudará a conservar la diversidad y complejidad de la estructura de la vegetación que alberga, cobija y alimenta a muchos seres que, con su función ecológica, ayuda a luchar contra el efecto invernadero. -No pise, maltrate ni destruya los refugios de los animales o los seres que no produzcan un daño cierto. No utilice los pesticidas más de lo estrictamente necesario. Contribuirá directamente a mantener la biodiversidad y ayudará a que disminuya la frecuencia del cáncer.

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