La postura de la UCD ante la autonomía leonesa
Como grupo más respaldado por la sociedad, esta formación tenía en su mano la última palabra sobre la cuestión autonómica. Pese a un primer momento de apoyo a la comunidad leonesa, la indecisión acabó dejando mudo a este partido político

DL/ARCHIVO
El grupo político con un mayor respaldo popular tras las elecciones generales de 1977 y las municipales y legislativas de 1979 en la provincia de León fue la Unión de Centro Democrático (UCD), al mismo tiempo que -como señalamos en la entrega anterior- tenía la mayoría absoluta en la Diputación Provincial. Por esta preponderancia en las instituciones, la posición frente a la autonomía que decidiese defender la UCD sería prácticamente decisiva. En un primer momento, el asunto autonómico no fue de los más desarrollados en el posicionamiento político centrista, no en vano había surgido como una coalición electoral que tuvo que consolidar sus estructuras y ceñirse a un ideario concreto posteriormente a su formación. Su ideario autonómico se fue orientando por tanto hacia una cierta descentralización que habría de plasmarse a través del denominado «Estado autonómico», donde no deberían privilegiarse a unas regiones por encima de otras, defendiendo la extensión a todo el territorio nacional del nuevo ordenamiento territorial. Ante la falta de una postura definida en la primera etapa del proceso autonómico -hasta 1979-, la UCD trataba de dilatar su pronunciamiento definitivo, puesto que percibía las dificultades que tendría en nuestra provincia una decisión tan importante. En vista de que no surgía alternativa, sus parlamentarios decidieron asistir a las reuniones preparatorias del ente castellano-leonés, pero este apoyo implícito cambió cuando se produjo la primera manifestación favorable a la autonomía leonesa, no olvidemos que sus representantes abandonaron las primeras instituciones de Castilla y León. Al mismo tiempo, dentro de esta formación, se creó una Comisión de la Autonomía para estudiar un tema tan problemático. A favor de la autonomía De esta forma se inició una nueva etapa en la que la situación de León se equiparó a la de Logroño y Santander, es decir, si los partidos mayoritarios hubieran actuado de forma decidida en pro de la autonomía leonesa, probablemente no habría habido dificultades, pero la UCD continuó con sus indecisiones. También a lo largo de 1978 la prensa leonesa publicó entrevistas con importantes dirigentes provinciales centristas como Ángel Martínez Fuertes o Manuel Núñez Pérez en las que dejaban entrever que la opción autonómica de León progresaba dentro de sus filas. El momento en que la UCD leonesa se posicionó más claramente fue en septiembre de 1979, cuando, tras una reunión de la Ejecutiva Provincial, el presidente de la formación en León, Rodolfo Martín Villa, señaló que la decisión sobre la autonomía tendría que proceder de la voluntad popular -los resultados de la encuesta de Diputación de los que hablábamos en la entrega anterior aún no habían salido a la luz- ya que todavía no habían alcanzado un compromiso en su partido. Pese a esta indecisión, su presidente recalcó, en La Hora Leonesa del 19 de septiembre, que en cuanto al ámbito territorial de la autonomía, León tenía varias opciones pero: «En principio, ya que no hay un acuerdo definitivo del comité, se va dibujando la posibilidad de que León plantee una autonomía cuyo ámbito territorial sería el de la provincia de León. Es decir, que León pueda constituirse como comunidad autónoma de ámbito uniprovincial». Para defender su postura se apoyaba en la entidad regional histórica de León, requisito imprescindible que imponía la Constitución para que se creasen comunidades autónomas uniprovinciales. Sólo un año después, estas palabras se quedaron en papel mojado.