Jaguar XJ6 D, referencia diesel
El «Gran Gato» apuesta por el gasóleo. El buque insignia de Jaguar, con el nuevo V6 Biturbo (207 CV), planta cara a sus homólogos de gasolina y tampoco es más caro
Quién lo diría. Las cosas han cambiado tanto en Jaguar, desde que el Gran Gato orbita en el óvalo de Ford, que hasta las otrora «inexcusables» mecánicas de gasolina no han tenido más remedio que rendirse ante la evidencia de un gasóleo tan potenciado como silencioso y prestacional en su comportamiento rutero. Los acuerdos de PSA y Ford para la realización de un turbodiesel (doble turbo) multiválvulas (24) de seis cilindros en V y 207 caballos, unido a un cambio automático ZF de 6 velocidades, han traído toda una revolución -crematística, entre otras- al catálogo del buque insignia de Jaguar: 69.900 euros, el mismo precio que el XJ6 3.0 de gasolina... Eso sí, habrá que esperar hasta noviembre para poder comprarlo. Puede que el lector considere «escasos» los 207 caballos, salvo que se pare a pensar en la construcción de aluminio de nuestro protagonista, y su consiguiente relación peso/potencia, que permite al Jaguar alcanzar, y hasta superar, los 225 por hora de punta y, lo mejor, clavar el crono en 8,2 segundos cuando se trata de acelerar de cero a cien y, otra baza, con alrededor de 8 litros de consumo medio. La guinda de la extrapolación de este V6 Biturbo de la carrocería del S-Type a la más ampuloso del XJ no sólo no pierde un ápice de dinamismo, también gana en silencio dado su montaje sobre unos sofisticados soportes hidráulicos activos (controlados electrónicamente) y por los recubrimientos fonoabsorbentes del capó, el salpicadero, el túnel de transmisión, etc. También el resto de la renovada gama XJ se beneficia de otras aplicaciones de confort y seguridad como los cristales acústicos laminados o el salpicadero en aluminio. Este tipo de cristales, que hasta ahora sólo ofrecía el Maybach, se montan en el parabrisas y en las cuatro ventanillas laterales (se mantiene el conocido cristal reforzado en la luneta trasera), presentan como singularidad su mejor aislamiento del ruido exterior en comparación con un cristal laminado convencional, además de mejorar los niveles de rumorosidad aerodinámica y de rodadura. La adopción del salpicadero de aluminio, una opción son coste adicional, elimina la opción de madera de arce gris (salvo en los Super V8 y versiones de batalla larga). Junto con este salpicadero de aluminio se monta un volante deportivo tapizado en piel «R», mientras el pomo de la palanca de cambios combina piel y cromado. Eso sí, no se contempla un volante con levas para el cambio de marchas. El nuevo XJ 2.7 D monta control de estabilidad DSC, control de tracción TC, control de crucero ACC con regulador de distancia y freno de estacionamiento electrónico.