La tercera manifestación
A pesar de la aprobación del Estatuto de Castilla y León en el Congreso, el movimiento leonesista aumentó por el descontento de muchos leoneses ante una decisión que se tomó sin contar con su voluntad

CÉSAR
El 29 de enero de 1983, agrupados bajo el nombre de Coordinadora de la Manifestación Leonesista, miembros del PREPAL convocaron una manifestación con la que pretendían «desvincular León del ente Castilla-León», «el derecho a gobernar nuestro futuro» y «una autonomía propia diferenciada». Con esta manifestación popular se buscaba responder a la aprobación del Estatuto de la nueva autonomía de Castilla-León en el Congreso -tan sólo una semana antes- en una maniobra que se consideraba hecha a espaldas de los ciudadanos al contrario que en el resto de autonomías del Estado. En los días previos a la manifestación los convocantes recogieron firmas en mesas situadas en la Plaza de San Marcelo y en Ordoño II -el día antes de la marcha se habían recogido 1.800-, rúbricas que serían usadas para desvincular a León del ente castellano-leonés y de las que se enviarían fotocopias a la Diputación, a los diputados leoneses y al PSOE de León; también apoyaron a través de varios comunicados las desvinculaciones de ayuntamientos leoneses del ente castellanoleonés y contactaron con parlamentarios vascos y catalanes con el fin de presentar un recurso de inconstitucionalidad al nuevo Estatuto. Además en los periódicos aparecieron gran cantidad de artículos apoyando la manifestación firmados no sólo por miembros del PREPAL o del GAL -estos últimos resaltaban la dirección de Cayetano Rodríguez Castro abogando por una manifestación patrimonio de todos los leoneses sin distinción de ideologías-, sino también por organizaciones ajenas al movimiento leonesista e incluso de otros lugares, como la Junta Pro Burgos Cabeza y Defensa de Castilla. Por último el día 26 se publicó un comunicado en el que se pedía la asistencia a la manifestación de los militantes y simpatizantes socialistas, pues era notorio que entre estos había un fuerte sentimiento leonesista, a pesar de la postura de las altas jerarquías del partido, que había difundido «el gran socialista y extinto diputado Baldomero Lozano». La concentración partió a las cinco de la tarde de la Glorieta de Guzmán y llegó hasta los jardines de San Francisco. Reunió a cerca de 20.000 personas que se manifestaron sin incidentes, al frente de la marcha se situaron el presidente de la Diputación, su homólogo de la Cámara de Comercio -Emiliano Alonso Sánchez-Lombas-, el alcalde de León -Juan Morano Masa-, el diputado de AP José María Suárez y el secretario general del PREPAL -Francisco Iglesias Carreño-. Además, estuvieron acompañados por dirigentes del Partido del Bierzo, Grupo Regionalista Salmantino, Ciudadanos Zamoranos, Burgos Cabeza de Castilla y GAL. Al llegar a los jardines de San Francisco el secretario general del PREPAL hizo un pequeño discurso en el que resaltó que los grandes perdedores del proceso autonómico habían sido los leoneses, porque era «el único pueblo integrado en una Comunidad Autonómica justificada sólo por razones de Estado y al que cuando protesta le contestan siempre que hay que ser solidarios». Según éste, un ejemplo de que los leoneses no habían sido escuchados era esa manifestación, a la que no había influido la aprobación del Estatuto de autonomía en el Congreso de los Diputados. Hizo un llamamiento al PSOE como partido de Gobierno, puesto que había ganado las elecciones generales apelando a un lenguaje nuevo, a la ilusión y a la esperanza de cambio, tenía que cambiar su actitud para defender los intereses de la clase popular. Por lo tanto el PSOE en León debía atender primero a «este Pueblo que le ha dado los votos antes que al cacique de turno que les manda en alguna provincia limítrofe». Por último se refirió a la aprobación del Estatuto en el Congreso señalando que fue una fecha triste frente a ese día que era de alegría.