Jaguar XK, culto a la herencia
Ian Callum ha estampado su firma, aunque muy bien podría haberlo hecho el mismísimo Sir William Lyons... tanta es la carga genética en el nuevo XK. Numerosas pinceladas de la historia del «Gran Gato» se perciben en una musculada estética y en u
Callum, actual director de Diseño de Jaguar y padre del Aston Martin DB7 (otra joya), pone sobre el tapete una impactante estética que, se dice, servirá de base a futuras generaciones de los Jaguar más bellos y potentes. A tenor de las primeras fotografías oficiales distribuidas por el fabricante, es evidente el renovado potencial del XK en relación a su antecesor: construcción en aluminio (chasis y carrocería) y una romana de 1.595 kilos (claramente inferior a la del anterior XK) con lo que se acrecienta el dinamismo en aceleración y frenada. Respetando escrupulosamente las proporciones de un coupé clásico (largo capó, parabrisas inclinado, generosas llantas capaces de rellenar los abombados pasos de rueda, voladizos mínimos...) el XK continúa fiel al linaje de Jaguar en cuanto a elegancia y discreción. Aún más, no dejan de advertirse en el nuevo 2+2 herencias que beben en las fuentes de algunos de los modelos míticos de la marca: C-Type, D-Type, E-Type (la luneta trasera es un calco de la que hiciera célebre al E), se diría que tiene menos que ver con anteriores generaciones XK que con aquellos célebres biplazas de los cincuenta-sesenta que, bien se sabe, dieron jornadas de gloria al «Gran Gato» en las pistas de carreras... y en los más afamados bulevares de moda. Tecnológicamente considerado, y publicitado, como el Jaguar más tecnológicamente avanzado de todos los tiempos (arranque por botón, luces activas...) el XK conserva la también clásica configuración interior 2+2, profusión de madera y cuero en exquisitas terminaciones y un panel de instrumentos presidido por un par de prominentes diales a ambos lados de una pantalla TFT que proporciona información sobre la marcha seleccionada, presión de los neumáticos e instrucciones del navegador. Desde la pantalla táctil (7 pulgadas) situada en la consola central se controla la climatización, el sistema de audio, la velocidad de crucero, la navegación y el teléfono. Primicia en Jaguar, el conductor puede utilizar los mandos del volante para cambiar las marchas de la nueva transmisión en modo manual deportivo. Se trata de una nueva generación de caja automática ZF de 6 velocidades, con modo secuencial, que viene a reemplazar el conocido selector en «J» que venía utilizando Jaguar. La planta motriz que propone Jaguar es el V8 atmosférico de 4.2 litros que entrega 300 caballos y que, unidos a los 65 kilos menos gracias a su construcción íntegramente en aluminio, permiten al nuevo XK acelerar de cero a cien en 6,2 segundos (solamente 0,8 segundos más lento que el anterior sobrealimentado XKR de 395 CV), mientras se autolimita la punta en los 250 por hora. Este renovado V8 resulta ser una evolución del que se monta en la berlina XJ con, entre otras modificaciones, una nueva cartografía de inyección del combustible y con, además, sensibles rebajas en la emisión de contaminantes. El histórico circuito de Nürburgring ha servido a Jaguar para someter al XK a exigentes ensayos prácticos que han dado como resultado la optimización del equipo de frenos (discos ventilados de mayor tamaño y ABS capaz de variar la presión de frenado en cada rueda) así como para poner a punto las diversas ayudas electrónicas a la conducción y de seguridad activa y pasiva: control de presión de los neumáticos, reposacabezas dinámicos y hasta la implantación de un sofisticado sistema de alerta delantera (radar de aproximación) que supervisa automática y continuamente (10 veces por segundo) la carretera a fin de identificar posibles causas de colisión. Opcionalmente podrá solicitarse un nuevo sistema de iluminación activa con el que giran los faros en una posición que depende tanto de la velocidad del coche como del ángulo de giro del volante. En fin que, como apunta Ian Callum, «los valores fundamentales del diseño de Jaguar no han cambiado desde que Sir William Lyons concibió el primer Jaguar [...] nos hemos inspirado en nuestro legado y lo hemos hecho evolucionar para producir un deportivo bello, visualmente veloz e innegablemente moderno, como lo fueron los propios diseños de nuestro fundador». Pues eso... la historia continúa, hoy en clave de nuevo XK.