Un leonés en la cúspide de la reforma krausista
Lázaro Bardón | Helenista, profesor y rector de la Universidad de Madrid, krausista-reformista y senador por León, fue uno de los profesores que, junto a Sanz del Río o Salmerón, protagonizó la conocida como Cuestión universitaria

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No es fácil reconstruir la vida privada y evolución ideológico-religiosa de este humanista omañés del siglo XIX. Lázaro Bardón Goméz nació el 8 de Junio de 1817 en Inicio, que a su vez era Ayuntamiento y, en aquella época, pertenecía al Partido Judicial de Murias de Paredes, comarca de Omaña y Diócesis de Astorga. En la actualidad Inicio es un pequeño pueblo de unos 50 habitantes, situado a 4 Km. de Riello, que hace las funciones de Ayuntamiento de 39 núcleos poblacionales. Lázaro era hijo y nieto de escribanos. El padre, del Ayuntamiento de Inicio y el abuelo paterno de Castro de La Lomba. Las primeras letras las aprendió en casa- su padre alternaba sus funciones de escribano con las de maestro- y en la escuela de primeras letras que había en Inicio. Los estudios de «la gramática» - los rudimentos del Latín-, los realizó en las preceptorías de la zona: o en Castro de La Lomba o en el mismo Inicio, donde el Marqués de Inicio desde 1777 había patrocinado una. Iniciada la primera Guerra Carlista, el 18 de octubre de 1833, con dieciséis años, comienza los estudios de Filosofía en el Seminario Diocesano de Astorga. En 1836 finaliza los tres primeros años de Filosofía, con una nota media de sobresaliente. El ambiente que reinaba en el Seminario era mayoritariamente Isabelino, siendo expulsados profesores y alumnos simpatizantes del carlismo. En esos años impartía clases Modesto Lafuente, historiador, escritor satírico de ideas liberales y preocupado por el progreso moral y material de España. En esa época el Seminario contaba con más de 400 alumnos, algo menos de la mitad de Filosofía y el resto de Teología. Los estudios en el Seminario de Astorga se interrumpen en Agosto de 1836, al recrudecerse en la zona la Guerra Carlista y siendo empleado el Seminario como fortificación-cuartel de la ciudad. Bardón regresó a su pueblo hasta que el 1 de octubre de 1840 el Seminario de nuevo abrió sus puertas a los alumnos. El Obispo Félix Torres Amat se reservaba el rectorado, nombrando un director sacerdote. El curso se comenzó con una treintena de alumnos, seleccionados entre los mejores. El omañés realizó de 1840-1845 cinco años de Teología con la nota de sobresaliente. En el segundo curso de Teología (1841-1842) ganó una de las cuatro becas para realizar los estudios gratuitamente, que por término de seis años el Obispo Torres Amat había convocado en unos ejercicios de oposición. Los cursos de 1843-1845 al mismo tiempo que estudiaba Teología, impartía como auxiliar las clases de Lógica, Gramática General y Matemáticas. Torres Amat, Obispo de Astorga de 1834-1847, fue uno de los pocos obispos españoles colaboradores del Gobierno Liberal. Fue, junto con el Obispo de Barcelona, de los únicos que mandaron al Papa una carta describiendo positivamente el régimen liberal español. Fue amonestado por el Papa Pío IX en varias ocasiones, como el 10 de febrero de 1847, por permitir enseñanzas en su Seminario de teólogos considerados heterodoxos. Este Papa, el 26 de Julio de 1843, le prohibió publicar una pastoral. Fue sensible a las reformas políticas y eclesiásticas que diferentes ámbitos de la sociedad pedían. Es interesante compararlo con su contemporáneo el Obispo de León Joaquín Abarca Blanqué: antiliberal y furibundo carlista, que huyó de León para incorporarse a la Corte Carlista. El obispo Torres Amat, como humanista que era, potenció en Bardón su sensibilidad por las lenguas clásicas, y constatando sus cualidades intelectuales por los estudios realizados en el Seminario de Astorga, lo envía en 1845 a terminar Teología y estudiar Lenguas Orientales en la Universidad de Madrid, y una vez ordenado presbítero de la Diócesis de Astorga. Establecido en la Universidad de Madrid, el año académico 1845-1846 fue muy bien aprovechado: terminó sexto de Teología con la nota de sobresaliente, el 26 de Marzo de1846 recibió el Grado de Bachiller en Teología con la misma nota y cursó el primer año de lengua Hebrea y Griega con las notas de Bueno y Sobresaliente. Durante el curso 1846-1847 se le concedió la matrícula gratis por su expediente académico. Cursó séptimo de Teología con la nota de sobresaliente, el segundo curso de Hebreo -sin exigirle el catedrático de la asignatura examen por su alto nivel-, el segundo curso de Griego con la nota de bueno y el primer curso de Árabe con la nota de sobresaliente. Falto de recursos, especialmente desde la muerte de su protector el obispo Torres Amat, en diciembre de 1847, se presenta a las oposiciones de Regente de segunda clase de la asignatura de Hebreo en la Universidad de Madrid, asignándosela por unanimidad de votos el 26 de noviembre de 1846. En abril de 1847 oposita a la cátedra de Hebreo vacante en la Universidad de Sevilla, quedando en segundo lugar. El 25 de Agosto del mismo año es nombrado Regente Agregado de la sección de Literatura de la Universidad Madrileña. En el curso 1847-1848 cursó el tercer año de Griego con la nota de Sobresaliente, el primer curso de Literatura Latina con la nota de sobresaliente y el primer curso de Literatura Española con la nota de Sobresaliente. El 20 de Junio de 1848 obtiene el Grado de Bachiller en Literatura por la Facultad de Filosofía y Letras con la nota de sobresaliente y el 4 de noviembre del mismo año alcanza el Grado de Licenciado en la misma, con la nota de sobresaliente. En 1849 supera la oposición a la cátedra de Griego de la Universidad de Salamanca en primer lugar, siendo nombrado catedrático el 9 de marzo de ese año. Durante su docencia en la ciudad del Tormes se preocupó tanto del aprendizaje de sus alumnos, que pidió permiso al rector para impartir gratuitamente una hora diaria de Hebreo a los alumnos que lo desearan -continuando esta iniciativa en la universidad Madrileña con el Griego-. En Abril de 1850 aprobó la oposición a la cátedra de Griego, vacante en la Universidad de Madrid. En la ciudad del Manzanares permanecería el resto de su vida. El 26 de Septiembre del mismo año se le nombró director de la Escuela Normal de Filosofía y ejercería multitud de veces las funciones de vocal y secretario en diferentes tribunales de oposición a cátedras universitarias. El 13 de Diciembre de 1852 es investido doctor en Literatura por la Facultad de Filosofía y Letras, con premio extraordinario. Ese mismo año fue publicada su Tesis doctoral con el título: Discurso acerca del carácter de Achiles. El año siguiente publica: cuadro sinóptico de los accidentes del verbo griego. Después de varios años de ejercicio docente y cansado de pedir los libros de texto al extranjero, que nunca llegaban a tiempo al comienzo del curso, decidió publicar su propio libro de texto que sirviera de apoyo a sus clases. Pero no fue capaz de encontrar una sola imprenta en la que realizar dicho trabajo, lo que manifiesta la penuria intelectual del país en esa época. Decidió hacerse con una fundición llegada de París e intentó inútilmente enseñar a leer griego a unos cajistas. Se vió obligado a instalar una imprenta en su casa y se convirtió en cajista, prensista, corrector, y después de un arduo, costoso y penoso trabajo, consiguió publicar en 1856 su libro de texto: Lectiones graecae , realizando una segunda edición en 1859. Esta es su principal obra científica, aunque carece de originalidad, exceptuando la elección de los autores que en ella reúne, pero por la postración que vivían los estudios helenísticos en esa época en España, contribuyó mucho al conocimiento del griego. En 1860 publica un folleto con el título: Testamento Civil , donde dirige duras críticas, descendiendo incluso hasta el insulto, a compañeros profesores de griego de la Universidad como su antiguo maestro Saturnino Lozano, produciéndose un gran escándalo en medios universitarios y en la Dirección General de Instrucción Pública. Desde 1860 Bardón romperá públicamente con la autoridad diocesana ordinaria y se alejará de la disciplina eclesiástica, convirtiéndose en un sacerdote secularizado. Desde ese momento militará abiertamente en el Partido Progresista y formará parte de los círculos reformistas más avanzados de la Capital del Reino. Asistió como oyente a las clases de Sanz del Río que impartía en la Universidad de Madrid y perteneció al movimiento krausista de primera hora. En 1865 formó parte como socio fundador de la Sociedad Antropológica Española. Junto con otros miembros del movimiento progresista-krausista, se negó a firmar la adhesión que el 15 de Marzo de 1867 la Universidad de Madrid hizo a favor de los postulados oficialistas-conservadores de la Monarquía Isabelina y que dio lugar a la denominada cuestión universitaria. Fue expedientado junto con otros profesores -Sanz del Río, Fernando de Castro, Salmerón, Tapia, García Blanco,¿etc- por ser considerados: sospechosos de heterodoxia doctrinal. Las razones que alegó Bardón para defender su actitud fueron: defender los fueros de la conciencia humana y una mayor dignidad y autonomía de la Universidad española del poder de turno. El 10 de Diciembre de 1868 el claustro de la Facultad de Filosofía y Letras, por unanimidad de sus miembros eligió Decano a Sanz del Río y Vicedecano a Lázaro Bardón. El 5 de Febrero de 1869 el Ministro de Fomento lo nombró miembro de la Comisión para redactar un informe general sobre la importancia, valor científico, económico y vital de las colecciones y objetos que existían en poder del clero y que había incautado el Gobierno de la Nación. Por esas fechas ya hay constancia de que Bardón adquirió una finca en Collado Mediano -en los alrededores de Madrid-, donde se construyó una casa y allí pasaba las temporadas que no impartía clases en Madrid. En la Capital residió primero en la calle Lepanto y después en Ferraz. El 13 de Octubre de 1869 Bardón fue de los pocos profesores de la Universidad Central, y más siendo sacerdote, que asistió al entierro civil de Sanz del Río, siendo criticado y descalificado por la prensa conservadora de la época. El 23 de Octubre de 1869 el Virrey de Egipto invita a un grupo de destacados españoles a la inauguración del Canal de Suez, cuyos nombres fueron facilitados por el Embajador de España en París, el ex-Presidente del Gobierno y prominente miembro del Partido Progresista: Salustiano de Olózaga. De este viaje queda un libro, escrito el año siguiente, con el título: Viaje a Egypto con motivo de la apertura del Canal de Suez y excursión al medio día de Italia. En él realiza eruditas descripciones de los lugares visitados y sarcásticos comentarios a la ciudad de Roma y el Vaticano. En Roma asistirá a la apertura del Concilio Vaticano I el 8 de Diciembre de 1869, concluyendo el capítulo dedicado a la ciudad de Roma con el aforismo: Roma veduta, fede perduta. Desde el 1 de Enero de 1870 desempeño el cargo de Decano de la Facultad de Filosofía y Letras. El 21 de Noviembre de 1870, por dimisión del leonés Fernando de Castro, es nombrado Rector de la Universidad de Madrid. Su rectorado fue de tres meses, debido a su exaltado temperamento y las medidas radicales que tomó. Sus primeras decisiones soliviantaron a los profesores y alumnos. Suspende de sus cargos a sus amigos: el Decano de la Facultad de Filosofía y Letras, García Blanco, los profesores Salmerón, Canalejas y Tapia, por oponerse a sus deseos de crear una cátedra de Sánscrito en la Universidad. En las elecciones del 6 de Septiembre de 1872 es elegido Senador por la provincia de León, en tercer lugar, por el Partido Radical de su amigo Ruiz Zorrilla. Los últimos años activos de su vida los dedicó a la cátedra de Griego y pasando largas estancias en su finca de Collado Mediano. En 1874 solicita al Director de Instrucción Pública que la imprenta nacional publique su manuscrito -conservado en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense de Madrid-: Estirpes verbales de las lenguas latina y griega, que según afirmaba el autor por su plan, índole y aplicación es enteramente nueva, tanto en España como en el extranjero. La petición fue desestimada por no existir en el presupuesto vigente crédito aprobado. Probablemente su filiación progresista no le favoreciera después de la Restauración de 1874. En 1885 recibe el nombramiento de socio del Círculo Filológico Matritense. Y en 1892 una continuada afección reumática, le hace solicitar que su Auxiliar de Cátedra le sustituya, residiendo de continuo en Collado Mediano. El 3 de Agosto de 1895, con 78 años, el Ministerio le concede la Jubilación como Catedrático de Griego. En Collado Mediano, con 80 años recién cumplidos, después de una penosa enfermedad, muere el 9 de Junio de 1897. En la partida de defunción que el Párroco de Collado Mediano escribe, manifiesta lo siguiente: «mandé dar sepultura eclesiástica¿al cadáver del Ilustrísimo Sr. Don Lázaro Bardón y Gómez, presbítero, catedrático¿, recibiendo todos los auxilios espirituales¿». Pudiéndose afirmar con certeza que Bardón conservó su fe cristiana y no fue un apóstata.