EL NACIMIENTO
Endesa, de la cepa a la opa Las maternales MSP y Endesa
La multinacional eléctrica nació en Ponferrada en 1944. La central térmica de Compostilla I, inaugurada en 1949, se levantó sobre una superficie de viñedos, y en sus obras se ocuparon hasta 13.000 trabajadores

L. DE LA MATA
Pasqual Maragall puede ser un notable estadista, para algunos acaso un gran presidente. Pero su capacidad para retener ciertos datos históricos ofrece serias dudas. El pasado 23 de septiembre su memoria se debió gripar de catalanismo. Al ser interrogado por los periodistas sobre la opa de Gas Natural sobre Endesa, el president proclamó frente a los micrófonos: «Es una vuelta a casa». Y erróneamente rememoró que Endesa, en sus inicios, «estaba formada básicamente por Fecsa». Maragall, sosegado pero sin demasiado seny , se había tragado de golpe cuarenta años de la historia de la Empresa Nacional de Electricidad. Aunque bien pensando, a muchos más puede que se le haga extraño que un conglomerado multinacional que se ha convertido en la primera compañía eléctrica de España, y en una de las principales en países como Chile, Argentina, Colombia o Perú, y con fuertes intereses en Brasil e Italia, pueda poseer su «cuna» no en la cuenca del Besós, del Orinoco o de La Castellana, sino en la del modesto río Sil. Endesa nació en 1944 en Ponferrada. A través de un decreto de 18 de noviembre de dicho año, por el que el Instituto Nacional de Industria (INI) suscribía un capital inicial de 137 millones de pesetas, lo que hoy no alcanza ni el millón de euros. Sin embargo, cincuenta y seis otoños después, la eléctrica surgida en el Bierzo es un grupo que factura millones de euros y emplea a varios millares de trabajadores. Cotiza en las bolsas de Madrid y Nueva York y se ha convertido en una deliciosa carnaza para los tiburones financieros. Pero antes de que Endesa se constituyera en 1983 en un gran grupo; de que iniciase su privatización en 1998, y de que en 1991, como bien recordaba Maragall, adquiriera el 40% de Fecsa, el 87% de Electra de Viesgo, o el 33,5% de Sevillana, la empresa vivió casi treinta años ligada exclusivamente al carbón del Bierzo y de Laciana, y también a los saltos hidroeléctricos de la cuenca norte. De hecho, no fue hasta 1972 cuando se produce su fusión con Hidrogalicia y se incorporan las primeras explotaciones mineras de As Pontes y de Andorra-Teruel. La compañía eligió en Ponferrada una pequeña meseta repleta de viñedos para en 1945 poner manos a la obra en la construcción de la central térmica de Compostilla I, a menos de 500 metros del lugar donde la MSP ya explotaba su propia térmica desde los años veinte. La primigenia Compostillla fue inaugurada por el caudillo el 18 de julio de 1949, y mantuvo su actividad generadora hasta 1974. A Franco, como de camino a su Galicia natal, le debía gustar hacer escala en la comarca, porque en los años posteriores también se detuvo para inaugurar el embalse de Bárcena, y precisamente en sus orillas, en 1975, surgió la actual térmica de Compostilla II; también -paradojas de la industria- sobre una gran superficie de viñedos en la localidad de Cubillos del Sil. Compostilla I era un monstruo para la época. La central de la Minero en Ponferrada tenía una potencia, en los años cincuenta, de 13.000 Kilovatios. Endesa instaló, para empezar, dos grupos de turboaltenadores de 25.000 kw, al que se unió otro de 57.000 Kw en 1954 y uno más de 60.000 Kw en 1957. Además, en sus balbuceos, la elécrica aprovechaba asimismo la fuerza del agua en Ponferrada a través de un salto en la conocida como Fuente del Azufre, y daba sus primeros pasos en el ámbito de la distribución. Los pioneros sobreviven La sociedad, presidida originalmente por Esteban Terradas, puso en marcha en el ecuador del siglo XX un parque de alta tensión que amasaba la producción de diversas centrales de Iberduero, Fenosa, Saltos del Sil, Eléctricas de Langreo, la Elsa o la propia MSP, para reenviarla a otros puntos del país. A sus 80 años, Gerardo González Zabaleta, es ya uno de los pocos supervivientes que pueden relatar de primera mano lo que eran las labores en la central de Compostilla I. Había estudiado ingeniería técnica de Minas en su asturias natal, y recuerda perfectamente su llegada a Ponferrada el 2 de febrero de 1947 para comenzar a trabajar, y los avatares del momento. «Había épocas de mano de obra muy variable, pero en las de máxima afluencia se empleaban en la construcción unas 13.000 personas», rememora Zabaleta, incluyendo también en la ingente «plantilla» a los operarios que se encargaban de las primeras infraestructuras hidráulicas. La piel de Ponferrada, y por ende de todo el Bierzo, ya había empezado a cambiar con el apogeo de la actividad carbonera de la MSP y también de sus pinitos térmicos. Pero la irrupción de Endesa aceleró el cambio de cara de la capital de la comarca. No sólo porque en las nuevas instalaciones se emplearon cientos de obreros, muchos de ellos procedentes de regiones vecinas ode zonas tan distantes como Andalucía. También, porque la abundancia de energía parecía un estupendo aliciente para la ubicación de industrias de calado en la zona. Como por ejemplo la acerera Roldán. Zabaleta, reconvertido en sociólogo, destaca la casi completa ausencia de mecanización en el montaje de Compostilla I, y cómo el proyecto se convirtió en una especie de faro para miles de familias de todos los puntos del país en busca de trabajo. «Venían de todos los lugares de España. Pero sobre todo de Andalucía, y muy particularmente de la zona de Jaén», remarca. Las jornadas laborales venían a ser de ocho horas, pero el trabajo era ininterrumpido gracias al establecimiento de tres turnos. En 1950 Ponferrada tenía 16.872 habitantes. Diez años después, la población se había más que duplicado y llegaba a los 37.057. Con las sucesivas privatizaciones de Endesa, la incorporación de activos nacionales e internacionales, la diversificación hacia sectores como las comunicaciones y las nuevas tecnologías, el Bierzo ha ido quedando más como una postal en el álbum de la eléctrica que como la capital referencia estratégica que fue. No obstante, la térmica de Compostilla II, en Cubillos del Sil, sigue siendo la segunda más importante de España. Eso sí, el grupo 1 que se inauguró en 1975 junto con el 2, ya está fuera de servicio. Y los grupos 3, 4 y 5, en marcha desde 1981 y 1985, respectivamente, necesitan notables inversiones para mitigar el impacto de sus contaminantes emisiones a la atmósfera. Grandes nombres Además, al margen de la presidencia de la compañía, que hasta hace unos años estuvo en manos de Rodolfo Martín Villa, por la dirección de Endesa en la zona siempre han pasado nombres que han hecho carrera en la compañía. Muchos siguen ligados al Bierzo, y en su mayor parte han demostrado un especial tesón en la defensa de la empresa en la comarca frente a los del conglomerado en general. Enrique García Álvarez, Lucio Rubio, Santiago Sabugal, Félix Alonso Encinas, el actual Alfredo García; o ejecutivos como José María Hidalgo, que ahora es el primer representante de la multinacional en América del Sur, son parte de su historia. En suma, retales todos, que con el de la majestuosa visita de los Reyes a Compostilla II el 15 de septiembre de 1999 para celebrar el 50 aniversario de la conexión a la red de Compostilla I, vienen a componer un patrón netamente nostálgico, que poco o nada tiene que ver con el rigor económico de las cifras. Como por ejemplo con los 7.806 millones de euros en los que Gas Natural ha valorado la opa por el cien por cien de Endesa. |||| «Llovía de manera impresionante, la lluvia azotaba las ventanillas del vagón de tercera de tren. El agua cubría las ventanillas por fuera a la vez que el vapor de condensación lo hacía por dentro, resultando difícil la observación de un paisaje que me habían anunciado hermosísimo». Así, con literaria melancolía, recuerda Gerardo González Zabaleta su primera visión del Bierzo, cuando a los 22 años decidió abandonar su Mieres natal para trabajar en el montaje de Compostilla I. Su encuentro con la Ponferrada de la época merece una descripción deprimente en sus memorias. Habla de «un pueblacho», que adoptado por un lado por la Minero y por otro por la propia Endesa se convertiría a la vuelta de unos pocos años en una ciudad con múltiples expectativas. Endesa adoptó el modelo socioeconómico de la MSP, trufado de maternalismo con sus trabajadores. Levantó su propio poblado a partir de los años 50, salpicado de chalés ajardinados para ingenieros y directivos, edificios de recreo social, economato y hasta una pequeña iglesia pseudorománica a base de granito. Además, a falta de mano de obra especializada, creo su propia escuela de aprendices. Fomación propia En la Escuela de Aprendices de Santa María de Compostilla se formaron decenas de operarios. Hasta el popular locutor radiofónico Luis del Olmo pasó por ella. El primer director del centro de formación, Antonio Benítez Sánchez Cortés, tiene ahora 82 años, y había viajado desde su pueblo en Extremadura para hacerse cargo de los talleres y del montaje de la central primigenia como ingeniero jefe. Él y otros técnicos superiores formaron a jóvenes profesionales, algunos ya mayores casi analfabetos, pero muy diestros en la soldadura u otros oficios capitales para el funcionamiento de la térmica. «La idea -recapacita Benítez- nos vino cuando los alemanes, que se ocupaban de la tecnología, se llevaron a dos chicos, dos soldadores, para formalos profesionalmente en Alemania». Terradas y del Pulgar, el inicio Benitez, otro de los pocos pioneros que sobreviven, tampoco puede reprimir otro detalle para él crucial. «Hay que decir que la idea de una térmica en Ponferrada partió de la conjunción de ideas de dos sabios en los años veinte. Un jesuita, el padre Pérez del Pulgar, que había estudiado el aprovechamiento del polvo de carbón para producir energía, y don Esteban Terradas, que fue el que vio la posibilidad de generar energía a gran escala». Antonio Benitez reside hoy en Madrid con una berciana que es su esposa. En cambio, otras gentes como González Zabaleta eligieron en Bierzo como residencia definitiva. «Tengo siete hijos, doce nietos y tres biznietos, casi todos ellos están radicados en ahora la comarca», se ufana.